Personas con discapacidad: “El 2020 fue un año para el olvido”

 

La pandemia del COVID generó complicaciones en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, los obstáculos que tuvieron que atravesar las personas con discapacidad fueron en aumento siendo uno de los grupos más vulnerables a las restricciones impuestas.

En diálogo con Marcos Folgar, Director del área de Discapacidad de la Municipalidad de General Pueyrredon, quien explica que “ha sido un año difícil donde las personas con discapacidad necesitaban contención y trabajamos en conjunto con el área de promoción social tratando de dar respuesta porque la estaban pasando mal”.

Uno de los principales proyectos en los que han trabajado desde el área es la digitalización del trámite del Certificado Único de Discapacidad (CUD). “Antes, las personas con discapacidad tenían que ir a la Sede Pescadores no menos de 5 o 6 veces pero hoy, ingresando a nuestra página, puede hacer todo el trámite en forma digital. Únicamente deben ir a la Sede en un día y horario a convenir para buscar el certificado y hacer entrega de los papeles que han enviado digitalmente” aclara Folgar.

Esto ha sido un logro muy importante que se venía planteando hace un largo tiempo y, frente a este contexto negativo de pandemia, tuvimos reuniones con distintas áreas donde efectuamos el quedate en casa y así se pudo digitalizar este trámite y el de la tarjeta sube para personas con discapacidad.

Las preocupaciones se acentuaron al entender lo importante que es la actividad física para cualquier persona convencional, cuanto más lo es para una persona con discapacidad. “La mayoría requieren de tratamientos, rehabilitación y otras cuestiones que tienen que ver con mantenerse activas. Lo que más ha complicado en los peores momentos de la cuarentena era tratar de ver cómo esas personas con discapacidad podían continuar con sus tratamientos” asegura el director del área.

Teníamos llamados de madres a los cinco días de comenzada la pandemia porque los chicos con discapacidad no aguantaban estar en un monoambiente sin poder salir a la calle. Eso también fue un punto muy duro para las familias de niños con autismo o asperger que no alcanzaban a comprender la situación y querían salir. Seguramente con el tiempo, al ir sensibilizándolo, pudieron volver a la pseudo normalidad con todos los cuidados” manifiesta.

En cuanto a la adaptación en la virtualidad, Folgar comenta que “a algunas instituciones les fue imposible mantener este nuevo espacio porque hay una doble vulnerabilidad que se plantea con respecto a la discapacidad y la pobreza o los bajos recursos económicos. Lo único que tenían esas familias para que la persona con discapacidad puediera tener una mejor calidad de vida era el ir a un centro de día o a un taller protegido. Al cortarse todo eso y pasar a la virtualidad, la gran mayoría no llegó y se hizo más difícil”.

Fueron meses muy difíciles y hoy en día lo siguen siendo más allá de que hoy tienen alguna posibilidad de salir. El 2020 fue un año que quedó para el olvido.

 

El dilema del lenguaje “inclusivo”

Más allá del uso de la x, la e o el @, el lenguaje no sexista se plantea como una nueva forma de comunicación que incluye a los colectivos que no se sienten representados con el género femenino ni con el masculino. Sin embargo, en el afán por incluir a todos los géneros, muchas veces se deja de lado a las personas con discapacidad que todos los días luchan por comunicarse con el resto de la sociedad.

En este marco, Folgar plantea que aunque ya se le acostumbró el oído “aunque a mi como persona ciega me hace ruido. De alguna manera, nos tenemos que acostumbrar a estar cuestiones que tienen que ver con lo contemporáneo, con esto moderno del lenguaje inclusivo por más que podamos o no estar de acuerdo. Concretamente, nos acostumbramos a todas las cuestiones que tienen que ver con el lenguaje, con la comunicación y la informática“.

“Hace años, cuando todavía tenía celular con el teclado qwerty y se venía uno táctil, creía que no iba a poder usar más un celular pero somos animales de costumbre y terminamos, para sorpresa de muchos, manejando estas nuevas tecnologías” concluye Folgar.

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