Barrios de Mar del Plata sin red de agua, “el 70% de los pozos no son potables”

 

Autoabastecerse de agua potable, en la mayoría de los barrios alejados del centro marplatense, resulta un desafío que afecta la calidad de vida de los vecinos generando desigualdades y fragmentaciones de base en la comunidad. La investigación realizada por el equipo de extensión “Aguas”, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, demuestra la preocupación por el saneamiento en los barrios y las posibles soluciones que transformarían la realidad social.

Mariana González, Doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET e integrante del proyecto, explica que “los barrios periféricos que no están bajo la órbita de la red que administra OSSE, ni bajo la de la cooperativa que brinda sus servicios en el barrio Sierra de los Padres, deben autoabastecerse de agua potable mediante perforaciones: los famosos pozos de extracción de agua“.

En general, lo que se ve en estos barrios es que el 70% de los pozos no son potables, considerando los parámetros mínimos que establece el código alimentario argentino.

El grupo ha trabajado en todos los barrios que no cuentan con red de agua o red de cloaca, dos cuestiones conectadas al saneamiento de la ciudad. En cuanto a los tipos de contaminación, “puede ser microbiológica, que se relaciona con la presencia de bacterias coliformes como posibles indicadoras de contaminación fecal, o química a partir de contenido de nitratos que pueden provenir por el pozo ciego o por aportes superficiales en la agricultura con los fertilizantes”.

La presencia de estas bacterias puede aparecer porque el pozo de extracción de agua se encuentra cercano al pozo ciego y así existe contaminación cruzada. En general, si el pozo estuviera bien construido, no habría problemas por aportes superficiales.

Debido a la explosión demográfica en la zona. las consecuencias que produce el consumo de agua en malas condiciones son diversas. “Cuando hablamos de contaminación microbiológica, puede causar patógenos, virus y parásitos que causan diarreas y otros efectos en la salud. Por la parte química, el nitrato es el principal parámetro que se excede y su concentración elevada puede producir efectos agudos en los lactantes menores de 1 año, el famoso “Síndrome del Bebé Azul”. Si bien no son muchos los casos, es algo que puede ocurrir y no tenemos que esperar que se produzca frecuentemente para preocuparnos”.

Sin embargo, el problema parece agravarse al momento de pensar soluciones. “Trabajamos el tema de la organización vecinal con tanques comunitarios, no solo hacemos el diagnóstico y encontramos el problema, sino que también buscamos la solución. Creemos que los aportes deben ser colectivos porque sino, quien tiene la posibilidad de comprar un filtro se olvida del problema”.

El principal problema surge debido a la calidad de la perforación asociada al costo que tiene realizar el pozo de agua y a la falta de información que lleva a que se opte por la opción más económica.

El paliativo inmediato “muchas veces se soluciona llevando bidones de agua potable a los barrios, pero no es algo que se pueda mantener en el tiempo. De hecho, hay escuelas que han tenido problemas con el agua y las soluciones intermedias tienen que ver con la organización de la comunidad“.

La búsqueda de soluciones por parte del Estado implica “poner el tema en agenda y abastecer de agua potable a las zonas donde no se llega con la red, pero esto no ocurre. Ampliar las redes es algo que tiene que entrar dentro de las prioridades y de los presupuestos, sabiendo que el 70% de las perforaciones en esos barrios da como no potable“.

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