Mar del Plata profunda: más de 8 mil familias viven en barrios populares

Fotografía: Laura Ricardes

 

Por Celeste Arcusa, Darío Gómez, Florencia Pucheu Sain y María Laura Ricardes*

 

Según el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP), hay 57 barrios populares en el Municipio de General Pueyrredón. Estas zonas la constituyen villas, asentamientos y urbanizaciones informales precarizadas, con un mínimo de ocho familias residentes y donde más de la mitad de sus habitantes no tienen acceso formal a dos de los servicios básicos ni título de propiedad del suelo.

El Observatorio Madre Tierra, que lleva un registro de villas y asentamientos en la provincia de Buenos Aires, contabiliza 80 barrios populares en el municipio, en los que residirían 7.165 familias. La superficie total de estos asentamientos sería de 328,25 hectáreas, ubicados en la ciudad de Mar del Plata, Batán, Sierra de los Padres y Chapadmalal. Por otro lado, según los datos del RENABAP, son 8255 las familias que viven en los barrios populares. 

El barrio popular más poblado del partido es el denominado como «Autódromo», que comenzó a poblarse en 1987 y donde actualmente residen 1.200 familias. El asentamiento está localizado entre las calles Carasa y Avenida Vértiz, y 238 y 262. Los vecinos de la zona tienen una conexión irregular a la red cloacal, y acceden a la red pública de agua pero sin factura o boleta.

¿CUÁLES SON LOS BARRIOS POPULARES DE GENERAL PUEYRREDÓN?

En esta infografía interactiva, realizada por MediaLab de Portal Universidad, se pueden observar todos los barrios populares de General Pueyrredón, e ingresando en el nombre de estos te llevará a donde se ubican cada uno.

 

 

ACCESO A LOS SERVICIOS BÁSICOS

Según el último relevamiento de datos de la organización Mar del Plata Entre Todos, en 2018 un 97% de los hogares marplatenses tenían acceso a servicios de saneamiento. La información municipal indica que, actualmente, solo el 12,28% de los barrios populares tiene una conexión formal a la red pública de cloacas. En el siguiente gráfico, puede visualizarse cómo se encuentra distribuido el acceso al servicio de cloacas entre los 57 asentamientos informales del partido.

 

 

En cuanto al acceso al servicio eléctrico, 32 de los 57 barrios populares cuentan con una conexión formal a la red pública de energía con medidor domiciliario y 2 barrios con medidor comunitario. Pero, el 40,3% de los asentamientos informales tienen una conexión irregular, es decir que no esta habilitada ni es reconocida por Edea, o directamente no tienen conexión eléctrica. Estos datos se pueden observar en el siguiente gráfico interactivo.

 

Por otro lado, en estos barrios hay diversas formas de acceder al agua. La mayoría de los asentamientos, 17 de ellos, tienen una conexión irregular a la red pública de agua corriente y tres no tiene una conexión formal. Mientras que, 20 barrios acceden al agua a través de bombas de pozo comunitario o domiciliario, o por medio de un camión cisterna. Solo el 26.3% tienen una conexión formal al agua corriente de red pública, como se puede observar en el gráfico a continuación.

EL TRABAJO DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

En cada barrio de la ciudad existen organizaciones sociales encargadas de generar acciones tendientes a solucionar problemáticas específicas de su zona. En los barrios populares estas acciones se dirigen principalmente a brindar asistencia alimentaria y contención a los vecinos que atraviesan por algún estado de vulnerabilidad.

El comedor Mis Pancitas funciona desde hace 15 años en Parque Palermo, atendiendo las necesidades de la población y también brindando asistencia en el barrio Las Heras. Elida “Pocha” Safe, una de sus fundadoras, habló con MediaLab de Portal Universidad sobre cómo es el trabajo en el territorio: “En total tenemos 126 personas anotadas. En este momento estamos entregando mercadería, muy pocas veces hacemos de comer. Entregamos la mercadería porque la pandemia ha afectado a unas cuantas familias”.

En Mis Pancitas se atienden a unas 21 familias de forma diaria con entrega de alimentos, frazadas, ropa de abrigo y artículos para el hogar. Entre ellas, “la mayoría de las personas que vienen son mamás a cargo de los chicos porque los papás se borraron”, sostuvo la referente. Sin perjuicio de ello, en todo momento pasan vecinos por el lugar para preguntar si tienen algo para llevarse: “Siempre tenemos algo gracias a Dios, ya sea polenta o harina o fideos o lo que podemos darle”, dijo Pocha.

La institución funciona con Pocha a la cabeza, que sigue trabajando incansablemente a sus 72 años, y con voluntarios que brindan su tiempo y energía para sobrellevar diferentes situaciones de vulnerabilidad que atraviesan a diario los vecinos de zona norte. “El barrio está abandonado por completo pero hay que seguir. Así los padres estén equivocados los chicos nos necesitan, hay muchos chicos que necesitan”, comentó la referente.

También, agregó que es casi nula la ayuda estatal que reciben y que los productos para brindar asistencia los obtienen de donaciones de particulares y empresas, o de otras organizaciones como Margaritas en Acción, Sonrisas en Red y Los Niños Primero. 

Foto: facebook del comedor

Fotografía de la página de Facebook de «Mis Pancitas»

 

La Asociación Civil Ayudemos de Corazón, también es una organización que brinda ayuda en el territorio y que sirve de nexo para solucionar las problemáticas detectadas por las instituciones con origen y asiento en el propio barrio.

En diálogo con su referente, Verónica Soledad Vera, manifestó que día a día colaboran con la asistencia alimentaria de diferentes comedores de la zona norte de la ciudad, entre ellos de los barrios 2 de Abril, Autódromo, Belisario Roldán y Casal.

Además, sostuvo que si bien en sus inicios la labor estaba centrada en las necesidades de los niños, hoy trabajan con las familias y a través de distintos ejes: personas mayores, personas con discapacidad, situaciones de COVID 19, contención contra la violencia familiar, entre otros.

Ello, porque el objetivo principal de la organización es promover la igualdad de las personas: “Para que todas las familias puedan tener los mismos derechos y a pesar de la distancia no se les dificulte el poder tener un objetivo principal que es llevar un ingreso al hogar o que el niño pueda tener una igualdad de derechosmanifestó Vera.

La referente también comentó que el trabajo de la Asociación se profundizó en la pandemia por coronavirus, ya que a la cuestión sanitaria se le sumó que muchas personas no pudieron salir a trabajar o conseguir un trabajo, y muchas más lo perdieron. En 2020 asistieron a alrededor de 7000 personas. “Si no pueden salir a vender un producto no pueden traer ingresos al hogar”, sostuvo Vera.

Por ello, articularon acciones con otros organismos, como la Secretaria de la Niñez de Buenos Aires, para lograr la entrega de tablets para los jóvenes de zona norte sin conectividad y con el Ente Nacional de Comunicaciones, para la entrega de tarjetas de datos.

Fotografía de la página de Facebook de «Asociación Civil Ayudemos de Corazón»

 

LOS CENTROS DE EXTENSIÓN Y LOS BARRIOS VULNERABLES

Los Centros de Extensión Universitaria (CEU) tienen como objetivo generar un ámbito de articulación entre la universidad y la sociedad. La idea es promover iniciativas comunitarias por medio de la acción colectiva, asumiendo a la educación como eje generador de oportunidades y equidad.

Los CEU de la Universidad Nacional de Mar del Plata son nueve, y seis de ellos se extienden por las diferentes zonas de la ciudad. Sus sedes, en general, se constituyen en sociedades de fomento, cooperativas o asociaciones vecinales y en su seno se promueve la participación de una amplia y heterogénea población diseminada en áreas rurales, urbanas y peri-urbanas.

Logo del Centro de Extensión Universitaria

 

El Abogado Pablo Zelaya Blanco es su coordinador y dialogó con MediaLab de Portal Universidad, en relación a la actuación de los centros en los barrios populares:

“Nosotros por barrio vulnerable” entendemos a aquellos barrios donde los habitantes no viven con la totalidad de las condiciones de dignidad para desarrollar la vida humana. Ya sea por falta de servicios, por falta de propiedad de la tierra que habitan o por cuestiones económicas que hacen que no cumplan con las necesidades básicas para poder subsistir. Cuando esa generalidad se da en un mismo contexto, decimos que el barrio es vulnerable y lo usamos como sinónimo de barrio popular”, sostuvo.

Asimismo, el coordinador manifestó que “los centros de extensión tienen como objetivo el relevamiento de problemáticas. Por lo cual, los propios centros son un nexo para poder relevar problemáticas”, es por ello que pueden trabajar de forma conjunta con otras instituciones para determinar qué tipo de carencias se registran en los territorios de cada núcleo, para así poder buscar una solución superadora.

Entre las problemáticas relevadas en los diferentes centros de barrios populares, como Sede Batán, Sede Pueblo Camet, Sede Puerto o Sede Unión del Sur, se han planteado la falta de servicios públicos de gas y agua corriente, la precarización de hábitat y vivienda, la ausencia de espacios de capacitación para las familias jóvenes, la precarización laboral, el embarazo adolescente, la violencia familiar, las adicciones, el desempleo, la presencia de trabajo infantil, así como también la preocupación sobre el impacto ambiental de la producción extractiva de la zona de Batán, entre otras.

La pandemia del COVID 19 también atravesó el trabajo de los CEU. Zelaya Blanco contó que lo más importante en este período fue atender la problemática emergente: “fundamentalmente a través de la Mesa Social que se armó con el municipio y las organizaciones sociales, para articular el trabajo con organizaciones comunitarias no formales de los barrios. En lo que más se avanzó durante la pandemia, fue articular con comedores, merenderos y con los comités barriales de emergencia que aglutinan a una gran cantidad de comedores y merenderos de la ciudad, cerca de 400”.

Es de destacar que el trabajo de los CEU se orienta a mejorar la calidad de vida de los vecinos de cada barrio y que las distintas sedes cuentan con convocatorias específicas de diferentes proyectos de extensión, así como con el trabajo interdisciplinario de distintos programas y secretarías de la UNMDP.

Fotografía: Laura Ricardes / Villa Evita

 

La investigación realizada por MediaLab de Portal Universidad reveló que existen graves carencias en la población de los barrios populares relevados, dadas entre otras cosas por la ausencia del estado. La condición de estas zonas se vio vulnerada por la pandemia, la crisis económica que viene arrastrando a aquellos desde antes que el COVID-19 arrasara. Los testimonios evidencian la calidad de vida abrumadora que deben enfrentar los vecinos de los 57 barrios populares de General Pueyrredón. Actualmente, las necesidades son básicas: acceso a servicios públicos de forma regular y la dignidad de acceder a una vivienda en condiciones.

 

 

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

También puede gustarle...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.