Emigrar en pandemia, un desafío doble

Melanie en el Aeropuerto de Ezeiza.

 

Por Natali Canaveri*

 

Melanie (22) no es extraña a los viajes y mudanzas, al contrario es un auténtico espíritu aventurero que no teme a las adversidades y disfruta ampliamente de explorar. Ya en 2012 había recorrido más de 500 km desde Quilmes hasta Tres Arroyos, donde residió hasta hace seis meses atrás junto a su mamá. Sin embargo, ningún viaje previo al 2020 puede compararse con emigrar en un contexto tan particular como el que generó la pandemia de Covid-19.

Siempre me imaginé viviendo en otro país y la gente que me conoce sabía que tarde o temprano lo iba a hacer” relata acerca de por qué decidió realizar la experiencia. Puntualmente el viaje se enmarcaba dentro del programa de Au Pair de la empresa Cultural Care, el mismo consiste en mudarse por un año a Estados Unidos donde una familia anfitriona ofrece hospedaje a cambio del cuidado de sus niños. De esta forma, la Au Pair, sin la obligación de pagar comida o alojamiento, puede emplear su sueldo en gastos personales y además, la empresa se asegura de que se respete el contrato de trabajo, por ejemplo en la cantidad de horas laborables y las tareas que realiza.

 

El inicio de la aventura

Melanie conoció el programa en 2016, pero no fue hasta tres años después que decidió formar parte del programa. Para ese entonces había decidido abandonar sus estudios universitarios que inició en el 2018. Fue en ese momento que comenzó a investigar distintos programas de intercambio y se decidió por el “más seguro y beneficioso”. “Una de las razones por las que elegí el programa es porque vivís junto a una familia, entonces te sentís más acompañada que si viajas sola a un país con una cultura e idioma diferente” remarca.

Unos meses y dos entrevistas después, comenzó a charlar con al menos cinco familias que estaban en la búsqueda de una Au Pair, al mismo tiempo que trabajaba para costear el programa. Su idea era viajar a principios de 2020, pero nunca imaginó que en el fatídico mes de marzo -con los primeros contagios del virus dentro del país y la cuarentena estricta- sus planes tomarían un vuelco.

– ¿Cómo te afectó la pandemia en lo personal y en cuanto a tu idea de viajar?

– Me afectó mucho emocionalmente, era muy frustrante porque lo venía planeando hace un montón de tiempo y no era culpa de nadie, pero tenía que dejar todo en pausa. Todos los meses cambiaba la situación y cuando peor estábamos pensaba “ya está, nunca no lo voy a poder hacer”, fueron muchas dudas hasta tomar la decisión de hacerlo.

Pasaron meses hasta que finalmente, en octubre, Melanie fue contratada por una familia de Texas, y comenzó entonces los últimos preparativos para oficialmente mudarse al extranjero como tanto lo había deseado. Dentro de los trámites que debió realizar se encontraban: presentar análisis médicos, antecedentes penales, sacar la licencia de conducir, el pasaporte y la Visa.

“El tema del visado fue una odisea para hacer porque hasta el día de hoy la Embajada de Estados Unidos está cerrada” comenta. Por la pandemia solo se estaban dando turnos excepcionales para Au Pairs que fueran a trabajar con familias donde haya una persona con discapacidad o doctores, como era su caso. Recién pudo conseguir un turno 20 días antes de viajar.

Melanie recuerda que cuando llegó el momento de abordar el avión lo hizo sola y debido a los protocolos, vio por última vez a su papá en la entrada de Ezeiza. “Generalmente cuando alguien se va de intercambio va mucha gente a saludarlo al aeropuerto, pero por la pandemia no pude despedirme de un montón de personas” lamenta.

– En relación a tu familia y amigos que están en Argentina, ¿cómo viviste dejar el país en medio de la pandemia?

– Después de que llegué a Texas, familiares y amigos se contagiaron de Covid-19 y me daba mucha preocupación porque desde acá no puedo hacer nada y capaz estando allá tampoco podía hacer algo, pero la distancia me generaba más presión. Por suerte a nadie le paso nada grave pero la situación me ponía nerviosa. Es como que lo sentís más fuerte estando lejos sin poder hacer nada.

 

Los efectos de la pandemia tomaron relevancia no solo por la preocupación que derivaba de estar alejada de los seres queridos sino en lo más inmediato de su vida como era socializar. La experiencia como Au Pair es un desafío que Melanie decidió realizar a pesar de no poder disfrutarlo de la misma manera por temor a contagiarse. Al respecto asegura: “Cuando recién llegué a Texas solo veía a una chica argentina que también fue de intercambio. Me cuidaba porque no quería contagiarme ni mucho menos contagiar a la familia”.

Acerca de las restricciones que regían en la casa en cuanto al ‘coronavirus’, Melanie había despejado sus dudas durante las entrevistas que mantuvieron a principios de 2020 con el objetivo de saber qué tenía permitido hacer “porque por más que quieras disfrutar con la familia también necesitas tiempo libre para salir”. Si bien los padres anfitriones le habían garantizado libertad para hacer su vida social, cambiaron de parecer una vez que comenzó a convivir con ellos.

Con el aumento de los límites y los controles, el trabajo -que ya era demandante por tratarse de cuidar dos bebés- se tornó más complicado aún y sumado a esto, ya no podía salir de la casa sin sentirse juzgada por los padres anfitriones. Como ambas partes decidieron no continuar juntos, ya que las diferencias crearon un ambiente tenso en el que Melanie no podía trabajar, mediante un rematch, pudo mudarse con una nueva familia anfitriona en Long Island, Nueva York.

 

Un segundo comienzo

Cuando recién llegó a la nueva ciudad en diciembre, llenó un formulario y entregó el resultado negativo del test de Covid-19 que le exigían para poder ingresar. Debía además cumplir con un aislamiento estricto. Hoy la situación es muy diferente a lo que sucedía meses atrás, los números de contagios se mantienen estables y por ende las medidas restrictivas comienzan a retirarse. Todas las semanas hay un cambio, actualmente quienes están completamente vacunados contra el virus pueden ingresar sin trámites previos y dejar de usar tapabocas en la calle. Además se ampliaron los horarios de los locales y el gobierno evalúa recibir turismo a mitad de año.

Ciertamente la campaña de vacunación fue un factor de gran impacto en el cambio de panorama y principalmente en Estados Unidos donde la propaganda es constante y se busca incentivar a la gente con formas insólitas como regalar comida o boletos de tren a quienes se hayan inoculado.

– ¿En tu caso fue una decisión personal vacunarte o lo sentiste como una obligación por la familia anfitriona?

– La decisión de vacunarme fue personal, al principio dudaba porque estaba desinformada, entonces investigué mucho que vacuna me podía dar. La vacunación, como en Argentina, iba por grupos y al principio no entraba en ninguno. Terminé decidiendo vacunarme porque no me quiero enfermar, la atención médica acá es muy cara y si quiero viajar o hacer mi vida social, me siento más segura estando vacunada.

Melanie en Manhattan, Nueva York junto a una amiga que también es Au Pair.

Actualmente el trabajo de Melanie como Au Pair consiste principalmente en el cuidado de un niño de 8 años y de su hermana de 13. Su horario laboral cambia de semana a semana y sus tareas durante los días hábiles son cocinar, acompañar y buscar al nene en la parada del autobús y ayudarlo con los deberes. “Los fines de semana varían porque no hay una rutina. Muchos de mis días libres viajo a Manhattan porque tengo amigas allá y con el cambio en las restricciones y el clima, es mucho más fácil salir a recorrer” comenta.

Con respecto a su futuro Melanie, que ya tiene planes, afirma que estar completamente vacunada le posibilita “hacer más cosas”. La empresa que brinda el programa de Au Pair permite extender la experiencia por 6, 9 o 12 meses con la misma familia u otra. “Como no viajé tanto por la pandemia puedo usar el tiempo de extensión para hacerlo” asegura sobre su idea de mudarse por un año con una nueva familia que viva en otro estado y más ahora que la situación del ‘coronavirus’ “mejoró”.

Con tan solo seis meses en Estados Unidos y 18 más por delante, Melanie recomienda absolutamente la experiencia. Sin dudas está viviendo momentos que recordará por siempre: inmersa en una cultura sobre la que aprende día a día, mejora su nivel de inglés y tiene la oportunidad de viajar y conocer lugares sorprendentes. Pero estos no son los únicos beneficios que encuentra mientras trabaja en el extranjero, también conoce y comparte con otras Au Pair y tiene la posibilidad de estudiar en el país gracias a su tipo de Visa.

 

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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