Entre mitos urbanos y realidades: la verdadera historia de la construcción del Complejo Universitario

 

Para mediados de los 70´ un grupo de recién recibidos de la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de Mar del Plata y profesionales locales habían ideado un proyecto para unir las diferentes facultades en un solo espacio. En plena dictadura militar se realizó la construcción del Complejo Universitario, que quedó inaugurado en el 80 ́.

Su estilo arquitectónico llevó a que se formen varios mitos urbanos alrededor de la edificación, contados por sus estudiantes que de boca en boca explicaban que su construcción estaba dada por un solo motivo: los militares. Algunas voces aseveraban que la parte más alta de las torres era donde podían vigilar, y que los pasillos que unen al complejo de punta a punta era donde los estudiantes podían escapar.

Entre mitos urbanos y dichos, cada vez que había nuevos ingresantes a la Universidad se le contaba la “historia” del complejo. Portal Universidad dialogó con Graciela Di Iorio, arquitecta, especialista en preservación patrimonial y participante del proyecto, sobre la verdadera historia y los motivos de su construcción. “Hubo muchos mitos que inventaron cosas que para nada fueron el objetivo original”, mencionó.

Hasta antes del año 77 la Universidad no tenía sede propia y las facultades estaban dispersas por la ciudad. Por lo tanto, se proyectó una estructura de departamentos, donde los alumnos pudieran tener un intercambio entre ellos, “se pensó en una Universidad como a nosotros nos hubiera gustado tener como alumnos, dentro de las dificultades y desde nuestra experiencia personal”, explicó la arquitecta.

Para ese entonces, las facultades estaban aisladas y algunas clases eran realizadas en malas condiciones, “teníamos clase en el subsuelo, por nuestras cabezas pasaban los caños de cloacas y muchas veces esos caños perdían”.

Haciendo referencia a la época de la obra afirmó que “estábamos en pleno proceso militar, los arquitectos y el grupo de diseño también sufrió muchas cuestiones. No teníamos una cuestión política, éramos profesionales que habíamos sido convocados y tuvimos muchísimos problemas defendiendo posiciones, enfrentamos muchísimos sumarios por defender el edificio y las ideas, e inclusive amenazas”.

Por lo tanto, su proyecto y construcción no estuvo pensado en el hecho de los militares, sino que fue un mito que todavía está en el sector estudiantil. “Es doloroso que utilicen ideas que son intencionadas sobre cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la realidad”, comentó.

Dentro de todas las hipótesis Graciela recuerda que “hablaban de las escaleras y decían que era para que puedan subir a caballo, y las escaleras surgen de los manuales de práctica, de las medidas que tienen que tener las escaleras para edificios públicos. Es realmente una cosa insólita que se piense así”.

“Alguien lo invento porque le serviría crear un mito urbano sobre algo. Lo que en verdad se pensó fue un edificio que permitirá mejores condiciones a las que veníamos teniendo”, destacó la arquitecta. 

En el caso de los pasillos, los cuales muchos afirmaban que servían de escape para los estudiantes, Di Iorio expresó que “se pensó para recorrer el complejo todo por dentro. Entonces se podría pasar de un edificio a otro por las escaleras que los conectaban y si estaba muy feo o llovía uno podía ir de punta a punta por dentro”.

Respecto a su participación en el proyecto afirmó que “fue algo muy emocionante poder dotar a nuestra Universidad de edificios para todas las facultades”. A lo que agregó que “los edificios cuentan las historias de las ciudades, de las personas y nuestra Universidad ,que todavía es joven, tiene muchas historias para contar”.

“Los edificios cuentan las historias de las ciudades, de las personas y nuestra Universidad, que todavía es joven, tiene muchas historias para contar”.

Su origen y estilo arquitectónico

Con el objetivo de tener un lugar propio, proyectaron la construcción del complejo en las dos manzanas, donde hoy es el complejo General Belgrano, y se formó un equipo de egresados y arquitectos de la ciudad para su realización.

Foto: gentiliza de Graciela Di Iorio

Di Iorio detalló que la construcción contó de tres etapas primarias: “la primera fue la Facultad de Ciencias Económicas, donde por primera vez se pensó una especie de aula magna y se trajo el mural de Coppini que se instaló en el acceso de la facultad. En esa instancia se da una situación en la que una cantidad de importantísimos investigadores argentinos son convocados para volver al país y se crea el Instituto de Ciencias Biológicas, con un proyecto que fue hecho a la medida de estos investigadores. Federico Leloir donó gran parte del Premio Nobel para el instituto y cambió las cosas en Mar del Plata, aportó un nivel de crecimiento para nuestra Universidad”.

Facultad de Ciencias Económicas y Sociales

En relación a su estilo arquitectónico, señaló que “contaba con árboles de gran calidad y se pensó en conservar ese parque, que da mucha calidad de vida. El concepto que se tomó fue dejar el espacio central para encuentros, entrar todos por los mismos sitios comunes a través de los árboles y que el edificio, en vez de estar ocupando el centro, se recostara”.

Visita del equipo solidario “Nada es Imposible” (2021)

Para ese momento “el ferrocarril todavía pasaba y era bastante ruidoso. Todas las paredes y límites murarios sobre la calle Guido fueron de ladrillos muy masivos para controlar el sonido. Hacia el centro del complejo, el muro es de cortina liviano. Cuando se concibe el proyecto había poco tiempo, entonces este diseño permitía que mientras se iba levantando el hormigón y se construyesen las paredes de mampostería, en el taller se iban haciendo los muros cortina. En la mitad del tiempo estuvo el edificio, sino hubiera llevado muchísimo más”, analizó.

En el caso de su estructura interna, “se pensó con muchas ventanas para aprovechar la luz, ya que nosotros veníamos de sufrir en lugares cerrados terroríficos”.

“Uno quisiera lo mejor para su Universidad y estoy agradecida de haberme podido formar aquí. Uno tiene la responsabilidad de devolver lo que uno pueda de la mejor manera”, destacó Di Iorio. 

Para finalizar la arquitecta agradeció “a todas las personas que trabajaron en esto, porque fueron tiempos difíciles, estábamos en pleno proceso militar y a veces estar no era tan sencillo. Además le quiero desear a todos los estudiantes que tengan la mejor formación en esta Universidad tan querida”.

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