“El 95% de los incendios se producen por causa humana, ya sea negligencia, descuido o intencionalidad”

 

Luego de los incendios ocurridos la semana pasada en el barrio marplatense “El Marquesado”, donde el fuego afectó unas 60 hectáreas, la preocupación de que estos episodios se repitan en otras zonas de la ciudad y los alrededores está en aumento.

Producto del cambio climático, se generan condiciones que predisponen a la ocurrencia de estos hechos, como las altas temperaturas, la falta de lluvias y la baja humedad. Sin embargo, la mayoría de los recaudos están dirigidos a la sociedad que vive en comunidad con estos espacios verdes.

Portal Universidad dialogó con Karen Moreno, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien reveló que “el 95% de los incendios se producen por causa humana, ya sea negligencia, descuido o intencionalidad. Básicamente, se vuelve indispensable educar a la población y que desde el Estado exista una política efectiva de prevención y de control temprano de los posibles incendios”.

Puntualmente El Marquesado se encuentra en una zona muy cercana a plantaciones, “lo mismo pasa en otros lugares donde hay comunidades que viven asociadas al bosque nativo. En este caso es una plantación, pero vemos que tanto en Mar del Plata como en otras ciudades hay muchos barrios que están asociados a una masa arbustiva y arbórea importante”, aseguró.

En este sentido, Moreno explicó la importancia de reconocer cuáles son los momentos donde hay mayor predisposición para que se produzcan estos incendios. “Esto tiene que ver, principalmente, con el desarrollo de altas temperaturas, con la baja humedad, con los fuertes vientos y luego de varios días sin lluvias. Todas esas son condiciones que predisponen a la ocurrencia de un incendio, aunque también hay otras cuestiones que tienen que ver con cómo nos manejamos dentro de estos sitios”.

Con respecto a la cantidad de desechos que queda tirados, “es importante no dejar ningún tipo de basura porque un vidrio, a través de un rayo de sol, puede hacer un efecto lupa y producir una llama. El tema es que, si las condiciones están predisponentes y hay acumulación de materia seca, así se produce un incendio. También es necesario mantener los árboles que están cercanos a las viviendas, siempre podados hasta los 2 metros para evitar la propagación vertical del fuego. Una vez que se poda, el resto de ramas se tiene que sacar del lugar porque sino seguiríamos manteniendo materia seca que es un potencial material combustible”, afirmó.

Debido a los efectos que puede traer el cambio climático, y el preocupante aumento de la temperatura media a nivel global, aparecen “fenómenos extremos de sequía, que se dan cada vez más frecuentemente”. Así también, la liberación de gases de efecto invernadero que producen los incendios complejizan aún más el tema. “De alguna forma estamos viendo a los árboles como víctima del cambio climático y, muchas veces, la quema de esto contribuye a la producción de dióxido de carbono”, afirmó la docente.

Estamos viendo a los árboles como víctima del cambio climático y, muchas veces, la quema de esto contribuye a la producción de dióxido de carbono.

En general, los incendios como el de El Marquesado están muy ligados a cuestiones humanas, a prender fuego en un momento incorrecto, a dejar basura donde no se debe hacerlo, es decir, a generar una acumulación de materia seca que predispone a los incendios. Por otro lado, el 5% restante se da en bosques naturales, “donde los fuegos son un modo de autorregulación. En general, los bosques se han ido desarrollando así, es un método de regulación que tienen para disminuir la cantidad de árboles y favorecer a la regeneración. El mismo bosque se encarga de sofocarlo y controlarlo”, reveló Moreno.

El fuego es un regulador del ecosistema de esos bosques.

La problemática de esto radica en que, cada vez más, la gente se ha trasladado hacia lugares más cercanos al bosque. “Lo que pasa es que si estos fuegos naturales son controlados rápidamente, eso hace que cada vez más haya árboles de mayor edad y que el bosque no se pueda regular solo. También, toda la actividad del hombre puede generar, a través del uso de maquinarias, de dejar basura, de prender fuego, un mayor riesgo de incendio”, declaró.

Básicamente, la solución está en “educar a la población que vive en comunidad con estos árboles, en conocer qué medidas tienen que tener para prevenir el incendio y cómo actuar si esto ocurre para controlarlo de manera temprana”. A lo que agregó que es fundamental que los Municipios se encarguen de ¿inspeccionar el estado de la vegetación y que los bomberos de la zona tengan los recursos suficientes como para hacer un control efectivo y rápido”.

Por cada peso que se invierte en prevención de incendios, se evita gastar 10 en control.

Por otra parte, es importante mencionar el concepto silvicultura preventiva, que trata del manejo que se realiza en masas forestales, ya sea implantadas o nativas, para evitar o disminuir el riesgo de incendios. “Ésta brinda un conjunto de herramientas que resulta importante conocer y poner en práctica al momento de implantar o manejar recursos forestales”, concluyó Moreno. A lo que agregó que “es fundamental que la justicia determine las causas de los incendios y, si son realizados con intencionalidad, que se identifique y sancione debidamente a los responsables. Es importante que hechos de tal gravedad que dañan al ecosistema, causan perjuicios económicos y, en ocasiones, producen pérdidas de vidas humanas, no queden impunes”.

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