La Vieja Usina del Puerto: un patrimonio histórico anclado entre múltiples promesas y el abandono absoluto

 

Por Luciano Fernández*

 

Su nacimiento y ocaso

La electricidad para el abastecimiento a servicios públicos llegó por primera vez a Mar del Plata a fines del siglo XIX, más precisamente en 1898, cuando una firma conformada por dos vecinos emprendedores – Roux y Deyacobbi – obtuvieron la primera concesión del servicio eléctrico. A raíz de esto, la Usina Pueyrredón, ubicada a orillas del Arroyo Las Chacras, se puso en funcionamiento.

Esta época de crecimiento demográfico y urbanístico en Mar del Plata fue notoria y vertiginosa, a tal punto que en 1907 la legislatura finalmente aprobó el proyecto que la declaró ciudad. Esto, no solo acrecentó aún más la construcción de obras marplatenses, sino también la llegada de masiva de inmigrantes: en el Puerto, numerosos trabajadores de origen italiano – muchos de ellos pescadores – se asentaron con la intención de incorporarse a la actividad pesquera.

Como consecuencia del aumento del número de habitantes, que provocaba un incremento en la demanda de energía eléctrica, era necesaria la construcción de una nueva usina. Así fue como, el 25 de febrero de 1928, se inauguró la Usina del Puerto, un imponente edificio construido por la empresa Christian y Niellsen, ubicado en la intersección de las calles Padre Dutto e Irala, y que contaba con tres cuerpos: una nave principal – donde funcionaba la sala de máquinas – un volumen menor adosado y un tercer cuerpo más bajo.

En la foto superior, la usina en plena construcción. Debajo, la usina ya operando.
Fuente: http://fotosviejasdemardelplata.blogspot.com

Luego de una breve etapa en la que ambas instalaciones generadoras de electricidad funcionaron a la par, la Usina Pueyrredón fue desmantelada, por lo que la Usina del Puerto permaneció como la única abastecedora operativa de la ciudad hasta 1939, año en que se sumó también a esas labores la Cooperativa Eléctrica de Mar del Plata.

La Usina del Puerto se mantuvo en funcionamiento aún en tiempos adversos, como durante la Segunda Guerra Mundial, cuando debido a la escasez de combustible, se llegó a quemar trigo para hacer funcionar las maquinarias. Pero, pese a su fuerte presencia y excelente capacidad operativa, la ciudad seguía creciendo y, con ella, el aumento de la demanda de electricidad, que exigía una producción y abastecimiento de mayor alcance.

En vista de esta necesidad, en 1950, el ingeniero José Zanier comenzó a construir la Central termoeléctrica 4 de junio – actualmente llamada 9 de julio – también ubicada en la zona del puerto marplatense. Ella fue la que finalmente reemplazó a la Usina del Puerto, manteniéndose actualmente en actividad.

 

Los diversos proyectos para lograr su recuperación

Muchas décadas pasaron, ocasionando el natural deterioro de un inmueble que fue dejado a su suerte. Recién en 1991, la ahora llamada Vieja Usina, fue declarada bien cultural de interés patrimonial y transferida a título gratuito, cinco años más tarde, al dominio de la municipalidad marplatense.

En los noventa, también comenzaron a tener lugar diversos proyectos con respecto a su “nuevo destino”:

  • En octubre de 1990, a raíz de la quinta edición del Congreso de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano, la cátedra de Diseño Urbano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP)
    presentó un informe que contenía los lineamientos para la puesta en marcha de un Programa de rehabilitación del área de la Vieja Usina, su preservación y la creación del museo de la colonia pesquera. Si bien contó con el apoyo de distintos sectores de la comunidad portuaria, el programa no se llevó a cabo.
  • En 1994, la ordenanza 9557 tomó la idea propuesta conjuntamente por la Delegación Municipal del Puerto, el Comité de Italianos en el Exterior, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNMDP y Asociaciones de Fomento del sector, que
    plantearon la necesidad de que el edificio albergara el Museo del Inmigrante en la Argentina, junto con una sala de convenciones-exposiciones, un teatro, sala de conciertos, una confitería-restaurant, una escuela de artesanías históricas regionales y otras dependencias. Este proyecto tampoco pudo concretarse.
  • Años más tarde, se pensó en la idea de instalar allí el Centro Cívico, Administrativo y Cultural del Puerto, pero la iniciativa también quedó en la nada.

El interior de la vieja usina, en épocas de pleno funcionamiento.
Fuente: http://fotosviejasdemardelplata.blogspot.com

  • Ya en 2011, el municipio firmó acuerdos con el Consulado Italiano en la ciudad y la Asociación Civil Commissione per la Cultura Italiana a Mar del Plata, para la creación del Centro Cultural Italiano, llevándose a cabo un concurso abierto para la
    presentación de proyectos. El ganador del mismo fue el estudio del arquitecto Mario Corea, dedicado al proyecto y dirección de obras de edificios sanitarios, educativos, deportivos, viviendas y diseño urbano en Cataluña, España y Sudamérica. Su propuesta era transformar a la Vieja Usina en una “Usina de Cultura”, con la intención de mantener viva la imagen de lo que en otros tiempos fue su historia y actividad. Para lograr ello, pretendía mantener la arquitectura original, idea que se observa en los
    fundamentos de su proyecto: “creímos muy necesario un lenguaje muy riguroso que no compitiera gestualmente con el de la Usina, sino por el contrario, que una mínima expresión dejara el protagonismo a la arquitectura preexistente”.

Imágenes presentadas por el estudio de arquitectura de Mario Corea para el Proyecto Centro Cultural Italiano.
Fuente: https://mariocorea.com/obras/institucional/centro-cultural-italiano/

Las obras de demolición y limpieza comenzaron lentamente, pero en 2013 todo se detuvo por falta de fondos. La fuerte propuesta, respaldada por un convenio firmado entre el por entonces intendente Gustavo Pulti y el cónsul de Italia en Mar del Plata, Fausto Panebianco, parecía convertirse, con el paso del tiempo, en una falsa promesa. Más aún, en abril de 2015 el gobierno municipal buscó relanzar el proyecto, pero la intención quedó reducida a la mera colocación de un cartel en el frente del inmueble que anunciaba: “Centro cultural italiano. Espacio en recuperación. La cultura en positivo. Mar del Plata, gente positiva”.

 

Su nueva función: de brindar energía a ser “un buen lugar para tomar fotografías”

El estado actual de la Vieja Usina es, en una palabra, decadente. Luego de haberse demolido una buena parte de su infraestructura durante aquél inicio de obras en 2013 para su frustrado relanzamiento, el lugar se encuentra en un notorio estado de deterioro. Sumado a esto, la inseguridad en los alrededores hace que sea imposible detenerse allí en determinados horarios, principalmente por la noche.

El vandalismo también hizo estragos: paredes graffiteadas y vidrios rotos son la postal de un lugar que supo ser uno de los puntos productivos más importantes de la ciudad. Y, a pesar de que algunos carteles advierten la prohibición del ingreso por “peligro de derrumbe”, lo cierto es que la Usina se ha convertido en un lugar que muchos eligen como escenario artístico-fotográfico: desde fotos de automóviles estacionados en su interior hasta books de modelaje y exteriores de eventos de toda índole. Y eso no es todo, hasta se han realizado coreografías dentro del edificio.

La Usina hoy, el escenario para todo tipo de fotografías. Fuente: Instagram

 

La necesidad de su resurgimiento

Pese a que muchas propuestas se han hecho hasta hoy – incluso la introducción de un proyecto de ordenanza para expropiar los terrenos adyacentes a la Vieja Usina – este patrimonio histórico continúa abandonado y sin una clara intención de ser rescatado del olvido, preso de proyectos no concluidos, promesas endebles y falta de fondos.

Esta gran usina eléctrica, que supo abastecer de energía a toda una ciudad en pleno crecimiento, convirtiéndose así en un lugar representativo para la comunidad, merece ser rescatada de su dejadez y puesta nuevamente en valor como reconocimiento a
todos aquellos que, gracias a su esfuerzo personal y trabajo, hicieron que el auge de Mar del Plata fuese real.

 

 

*Estudiante del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Contenidos en Redes Sociales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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