“Gran parte de los chicos que utilizan tecnología en forma continua tienen daños auditivos”

 

Con los años el uso de la tecnología en los más chicos se volvió cada vez más constante y rutinario. Las horas en pantalla aumentaron y el tiempo utilizado en mirar videos o jugar videojuegos se volvió moneda corriente, pero esto lleva una serie de implicaciones negativas en términos de salud donde, en este caso, la audición es protagonista.

Muchas veces se habla de los problemas de audición en las personas mayores, pero ¿Qué sucede con los más chicos y cómo afecta el uso de la tecnología? Portal Universidad dialogó con Pablo Garay, Médico Otorrinolaringólogo, docente de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata y Médico de la Clínica Pueyrredón, sobre esta problemática.

El médico mencionó que para observar los problemas de audición en chicos y adolescentes se divide a esa población en tres etapas evolutivas:la primera es la detección temprana del recién nacido, para saber si escuchan. Si detectamos que no tienen nada, no nos tenemos que quedar del todo tranquilos, porque hay hipoacusias que evolucionan después con el desarrollo”.

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En el caso de la segunda etapa, “son quienes están en el desarrollo del habla y los padres y docentes en las salas maternales, tienen que estar atentos de si empiezan a hacer vocalizaciones”. A lo que agregó que “los estudios audiológicos a la entrada del jardín y la primaria son obligatorios. A veces los chicos se desarrollan bien y uno no se da cuenta que no escuchan, pero tienen hipoacusias parciales de un oído o de los dos, y eso es bueno tenerlo en cuenta porque pueden ser actores de tratamiento. Sin este estudio no es fácil darse cuenta si escuchan o no, la audición no es blanco y negro sino que la mayoría de las veces son grises”, comentó.

En la última etapa, donde se encuentran los adolescentes y pre adolescentes, “es difícil con la estimulación que producen los jueguitos, la música y la play. Escuchar música muy alta con auriculares es particularmente nocivo, por eso gran parte de los chicos que utilizan esta tecnología en forma continua tienen daños en los componentes agudos de la audición, lo que se llama acúfeno”, detalló Garay.

El docente explicó que “el ruido se mide por decibeles, más de 80 es nocivo para la audición cuando el sonido viene por el aire. Pero cuando se inserta en el oído, con un auricular, no necesita tanto volumen sino que con un poquito ya está produciendo algo”.

Por lo tanto, “hay que tener en cuenta de que estos tipos de auriculares a volúmenes altos producen un daño importante, que primero empieza con las frecuencias agudas, un zumbido, y después progresa”.

Ante esto, la recomendación que brinda Garay, “es utilizar auriculares externos y controlar el volumen. De esta forma, protegemos esos oídos que en una primera instancia no producen alteraciones pero con el tiempo se da un deterioro que de adulto lo va a sufrir”.

¿Cuáles son las consecuencias de la utilización de volúmenes altos?

El médico afirmó que hay dos consecuencias graves, “la primera es la pérdida de la audición, primero afecta el componente agudo y después va progresando a medida que persiste con los graves”.

En segundo lugar, “se produce un acúfeno, un ruido que primero se hace en forma esporádica inmediatamente después de la estimulación, pero si persiste se hace permanente. Es una situación bastante fea porque es un sonido constante en el oído que molesta y produce la pérdida de la audición”, expresó.

Haciendo hincapié en datos de organizaciones privadas, Garay detalló que “evaluaron que un 20% de los chicos adolescentes tienen un acúfeno en el oído. Eso estaría de acuerdo a las estadísticas internacionales que plantea que si hay 100 operarios en una fábrica, 17 van a tener problemas de audición por exposición a ruidos. Eso se llama predisposición al daño auditivo, donde la exposición permanente o esporádica produce un daño”.

Por último, el docente hizo referencia a la concientización en padres, docentes y profesionales, “hay que estar atentos a este problema, que tengan la posibilidad de verlo y generar un consenso para que no se agrave”.

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