La sana costumbre del mate, ¿se convirtió en un mal reemplazo alimentario por la inflación?

 

Una de las costumbres que más caracterizan a los argentinos es el mate. El hábito de tomar esta infusión, muchas veces nos lleva a la unión con amigos, familia o hasta desconocidos, aunque tomar solo también es una tendencia creciente. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) realizó un estudio e informó que el consumo del mate alcanzó un récord histórico de 282,8 millones de kilogramos en 2021, cuando se pasó a consumir de 5,9 a 6,17 kilogramos por persona. 

Portal Universidad dialogó con Lorena Lázaro Cuesta, Nutricionista y Directora del Observatorio Alimentario Nutricional de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, sobre el incremento del consumo de esta infusión. “El hecho de tomar mate es un evento social y cultural, es algo que nos distingue y genera pertenencia a nuestra cultura y nuestro país. Somos reconocidos en otros países por el hecho de tomar mate”, destacó

La nutricionista mencionó que “es interesante el hecho de que son facturas, bizcochitos o alfajores los que acompañan al mate. Eso hace que no sea una práctica muy saludable. Dependiendo con que lo acompañemos, puede tomar ciertas características, y tal vez impactar de manera positiva en nuestra salud”.

El mate, ¿una alternativa frente al aumento de la inflación?

Haciendo referencia a la relación que tiene este aumento con la situación económica que atraviesa el país, Lázaro Cuesta explicó que “la infusión permite, de alguna manera, que las familias con mayor vulnerabilidad social tengan una alternativa de consumo que es más económica que algo más nutritivo”.

La nutricionista comentó que “esto no contribuye a la salud. Reemplazar un almuerzo o cena con yerba mate y algún producto ultra procesado, no es algo que permita alimentar a nuestro cuerpo sino que lo carga“.

Frente a los datos estadísticos que revelaron desde el INYM y este aumento creciente del consumo, le consultamos a Lorena cómo se encontraba Mar del Plata frente a este incremento. A lo que planteó que “no hay estadísticas locales referidas al consumo de yerba mate. Pero, en general Mar del Plata se comporta, en tendencias vinculadas al consumo y la salud, parecido a la Provincia de Buenos Aires y la provincia influye significativamente en las estadísticas nacionales”. Por lo tanto, “podemos tomar a nivel general estas estadísticas”.

La Directora del Observatorio Alimentario Nutricional expresó que “desde el Instituto, indicaron que hubo un incremento en determinados segmentos del consumo, donde pareciera que se diversificó el mercado hacia yerbas saborizadas o compuestas. Esto puede dar la pauta que el consumo se da en todos los niveles socioeconómicos y culturales”.

El consumo se da en todos los niveles socioeconómicos y culturales

Otro índice que considera la nutricionista cómo relevante hacia este aumento es que “históricamente se ha compartido, pero ahora hay más consumo de mates individuales, producto de las recomendaciones efectuadas durante la pandemia”.

Consecuencias del reemplazo de las comidas por la yerba mate

Una de las mayores consecuencias que señala Lorena es el consumo del mate azucarado: “ayuda a que estemos en equilibrio y de alguna manera engaña al cuerpo, porque logra mantener ciertos niveles de energía en forma transitoria”.

Se usa para mantener y lograr cierta saciedad y niveles fisiológicos de azúcar en sangre. Además, que termine siendo acompañado por productos altos en grasa, en azúcares y sodio, no logra compensar una comida ni alimentar a nuestro cuerpo”, explicó

Por lo tanto, “es un efecto transitorio que no permite que podamos realizar nuestras actividades cotidianas con vitalidad”, agregó.

¿El Estado incentiva esta situación?

El Estado reparte yerba mate en los bolsones de alimentos para mitigar la pobreza. En este marco Lázaro Cuesta expresó que “las decisiones de políticas públicas, vinculadas a la alimentación, deberían orientarse a incluir alimentos frescos, como frutas y verduras”.

Frente a esto, mencionó que “según las guías alimentarias para la población argentina, más del 50% de los alimentos que debemos consumir deberían ser frutas y verduras. Por el contrario, el consumo en nuestro país está por debajo de dos porciones diarias, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda cinco porciones al día”.

Por lo tanto, “incluir la yerba mate dentro de los bolsones lo que hace es reforzar un producto que no aporta nutrientes, y un conjunto de alimentos que no tienen un aporte significativo desde el punto de vista nutricional”.

La nutricionista declaró que “las políticas públicas deberían orientarse a promover no solo el consumo, sino también la producción sustentable de frutas y verduras que permite que haya una mayor disponibilidad y estén más cerca de las familias”.

La alimentación como hecho social

Lorena manifestó que la alimentación está atravesada por diferentes aspectos:

  • Económicos: “tiene que ver con el poder adquisitivo de las familias y la entrega de alimentos del Estado”.
  • Nutritivo
  • Cultural: “lo que nos distingue como cultura y lo definimos como comestible respecto a lo que consideramos factible de ser consumido”.
  • Biológico: “aquellos nutrientes que permiten que funcione adecuadamente nuestro cuerpo”.
  • Sensorial: “tiene que ver con cómo percibimos a través de nuestros sentidos determinado alimento”.

“En la conjunción de estos aspectos vinculados con la alimentación, es que la definimos y elegimos determinados alimentos. Los combinamos y comemos en determinados momentos y con determinadas personas de acuerdo con nuestra cultura y la combinación de estos factores”, señaló la nutricionista.

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