Donación de órganos: ¿cómo es el procedimiento cuando una persona fallece?

 

“Donar órganos, salva vidas” es el slogan que suele encabezar las campañas masivas, pero no es solo una frase sino una realidad. Si bien es un hecho que la donación de órganos es fundamental para la supervivencia de personas que necesitan un trasplante y esperan años en una lista, pero ¿cómo es el procedimiento cuando una persona muere? ¿en qué condiciones tienen que estar los órganos para que sea una ablación exitosa?

Portal Universidad dialogó con Fernando Santomil, Docente de la Escuela Superior de Medicina, Jefe de Urología del Hospital Privado de Comunidad y miembro del Equipo de Trasplante del HPC, Rodrigo Prado, Jefe de Servicio de Nefrología y Jefe del Equipo de Trasplante, y Gastón Muñoz, Urólogo y miembro del Equipo, sobre cómo se procede en los trasplantes cuando una persona muere. 

El Doctor Prado explicó que existen dos tipos de donación: cadavérica o a corazón batiente. “Normalmente es con donación cadavérica, a partir de la Ley Justina una persona, salvo que fuese una negativa de donación, es un donante presunto. Es decir que ante una muerte cerebral, con un equipo especialista del hospital y sin ninguna otra problemática, está en condiciones de ser un donante de órganos”.

Por otro lado, “el donante a corazón batiente, es aquel paciente que tiene muerte cerebral y está diagnosticado que no se puede recuperar más. Se comienza un proceso de mantenimiento y recuperación de órganos, hasta que llegan los equipos procuradores y se produce la ablación de los órganos”, comentó.

La donación a corazón parado, “es una forma de aumentar el pool de donantes ante la escasez. Estas dos formas nos permiten aumentar la cantidad de donantes“, afirmó Rodrigo.

Siguiendo con estas estrategias para aumentar la donación y acortar la lista de espera, Rodrigo planteó que en el caso del donante a corazón parado, “se constata la muerte fuera del hospital, uno sabe los tiempos, tiene que haber maniobras de resucitación, llegar con un mantenimiento adecuado a la institución y se produce en un tiempo determinado en el cual son viables los órganos”.

A diferencia de este, el corazón batiente “es aquel que es detectado generalmente en las terapias de los hospitales. Cuando un médico ve que hay un potencial donante, debido a una muerte cerebral, le avisa al INCUCAI y el equipo constata lo mismo. Se hacen pruebas neurológicas y se siguen repitiendo en un transcurso de 6 a 12 horas constatando la muerte y produciendo la ablación”, declaró Prado.

El caso español

Prado también hizo referencia a España al destacar que “son los que más hacen trasplante a corazón parado en el mundo. Nuestra tasa de donación está en 6.96 pacientes por millón de habitantes y ellos tienen alrededor de 45”.

Además, agregó que “están probando otros órganos como el hígado o el corazón pero con máquinas de percusión y métodos diferentes para ver si puede ser viable este tipo de donantes con menor tiempo de isquemia”.

A diferencia de estos órganos, “el riñón da más tiempo desde que se saca de un donante hasta que se implanta. No pueden pasar hasta las 24 horas y es una posibilidad de que el riñón lo pase y sea viable, no así los órganos con menos capacidad de oxigenación como el hígado o el corazón”.

A raíz de la clasificación mencionada por Prado, Santomil agregó que los Españoles realizaron una clasificación y nombró tres grandes grupos:

  • En primer lugar, “está el grupo que ya falleció antes de llegar o a la llegada de la guardia de una institución, ha sido una muerte súbita en la calle y que el paciente haya manifestado la voluntad de donar”.
  • “El otro, se llama resucitación infructuosa, fuera del hospital o en la guardia, el paciente fallece. Ese evento tiene que estar presenciado por un médico o alguien de la institución que inicia maniobras de resucitación pero finalmente el paciente no recupera los signos vitales. Ese también seria a corazón parado”.
  • Por último, “es a la espera del paro cardiaco o aquellos que ya tienen una muerte encefálica y es natural pensar que están en el último momento de su vida, acompañado de sus familiares, esperando el descenso. Pero ya hay una voluntad de donar, entonces al momento del paro se extrae el órgano. Todo lo demás es a corazón batiente”.

La importancia de donar

Prado destacó que “es sumamente importante para los pacientes que están inscritos en una lista, tienen incapacidad en algún órgano, están con una calidad de vida restringida y tienen un tiempo de vida limitado. Se trata de donar para que otro siga viviendo y mejorar su calidad de vida”. 

Donar para que otro siga viviendo y mejorar su calidad de vida

El Médico afirmó que “si hablamos de la parte renal dentro de todo está la diálisis, que puede prolongar la calidad de vida. Pero la mortalidad de pacientes de diálisis a nivel global es de un 30 y 40% a los 5 años, si a ese paciente lo podemos trasplantar su mortalidad se eleva al 70%”.

El Jefe del Equipo detalló que “estamos hablando directamente de tiempo de vida. Un paciente que tiene un hígado o una falla hepática fulminante y no recibe un donante morirá en el transcurso de la semana”.

Por su parte, Fernando expresó que “si el donante está vivo y relacionado es altruismo puro, es un gesto solidario de amor, de entrega a un amigo, familiar o desconocido. No hay ningún tipo de resarcimiento en Argentina para alguien que dona”.

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