Fernanda Tapia, la enfermera que complementa su vocación con la lucha por el reconocimiento como profesionales de la salud

Foto: Fernanda Tapia, Jefa de Enfermería en Terapia Intensiva “A” del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Oscar E. Alende.

Por: Jimena Troncoso*

 

En un principio eran aplaudidos todos los días a eso de las 21 horas, desde los balcones, con el himno en los parlantes, hasta con señales de luces que apuntaban a las ventanas de los hospitales. Sin embargo, en todas y cada una de las medidas de lucha solo estaban los profesionales de la salud, como si esta cuestión no fuese de todas y todos.

“Quién no tuvo alguna vez un familiar internado, quién no tuvo que recurrir a una enfermera”, gritó Fernanda Tapia, Jefa de Enfermería en Terapia Intensiva “A” del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Oscar E. Alende”, con un megáfono en plena avenida Luro e Hipólito Yrigoyen.

Enfermería es la columna vertebral de un sistema sanitario que vive en crisis y, durante la pandemia, esta fragilidad se puso en evidencia. “Se le pedía a la sociedad permanecer con distanciamiento pero a nosotras, siempre, nos tocaba estar cerca de los pacientes”, aseguró.

Sin embargo, el temor por contagiarse y morir, como les ha pasado a muchas de sus compañeras, y el desafío de estar alejadas de sus familias se contrapone al reconocimiento que reciben por parte de la sociedad y del Estado. “En algún momento teníamos que despertar, porque siempre fuimos castigados y naturalizamos todo”, reveló.

En algún momento teníamos que despertar, porque siempre fuimos castigados y naturalizamos todo.

En este sentido, quien también es una de las referentes de la lucha a nivel local declaró que “creemos que tenemos que trabajar en dos lugares porque no nos alcanza, estamos todo el tiempo buscando otro trabajo. Vivimos cansados, con dolor de cintura y dolor de cabeza. Faltamos a casa, siempre nos perdemos de las reuniones y de los actos de nuestros hijos”.

El reconocimiento, ya sea remunerativo, administrativo o por parte de la comunidad, aún es inexistente. La estructura edilicia está hecha pero “los que estamos adentro somos los que hacemos el hospital”, afirmó. A lo que agregó, “cuando la gente comprenda esto y entienda que estamos reclamando un sueldo digno y mayor recursos para poder atender mejor al paciente, todo va a cambiar”.

Foto: Imágenes de marchas realizadas en Mar del Plata durante 2020-2021.

“La vocación no justifica la explotación”

Es que una gran parte del problema que se manifiesta en la lucha aparece cuando la vocación se convierte en el medio para justificar la explotación. Ellas lo eligieron, es una de las clásicas frases donde la profesionalización parece no tener lugar si las enfermeras tomaron la decisión de seguir ese trabajo, aún sabiendo las condiciones a las que se iban a enfrentar.

Tapia nació en abril de 1977 y, cuando finalizó sus estudios secundarios, decidió que quería ser enfermera. Un poco por no querer salir de su ciudad natal y otro poco por no contar con los recursos económicos para irse, eligió la Licenciatura en Enfermería que se dicta en la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Desde hace 16 años que forma parte del HIGA, ingresó como enfermera en 2006 en la unidad de terapia intensiva. Y allí continúa, firme, manteniendo la decisión que tomó cuando era más joven pero, ahora, al frente de la lucha por ser reconocidas como profesionales de la salud.

Empíricamente, “por mucho tiempo se dijo que se era enfermera por vocación, siempre se daba como algo natural. Luego, a partir de su participación en las guerras, se fueron instruyendo y dejaron de ser las curanderas con yuyos”, explicó Tapia.

Una de las precursoras en la enfermería profesional contemporánea fue Florence Nightingale, enfermera británica y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. Gracias a ella, “las mujeres comienzan a capacitarse”, confirmó. A lo que agregó que, después de tantos años, “no sé si una tiene vocación”.

Foto: Personal de salud observa una de las marchas que se realizó en la ciudad en 2020 y 2021.

Sin embargo, en su caso, Tapia sintió que quería ser enfermera. “Pero cuando empezás a darte cuenta que no nos dan el valor que realmente debería tener lo que es la salud en general, empezás a querer encontrar otra palabra. En vez de vocación creo que es profesionalismo, y en base a eso también tenés humanidad. Antes que nada soy humana y eso ya te lo dice todo”.

Antes que nada soy humana y eso ya te lo dice todo.

Con respecto a esa humanidad característica de quienes se encuentran al lado del paciente, la jefa del área explicó que perciben lo que podría llegar a sentir el otro. “Hoy por hoy soy enfermera porque me gusta serlo, lo volvería a elegir. Me encanta asistir al otro, estar cuando me necesita, ya sea en aspectos biológicos, porque la vida te da golpes, o sea accidental, cuando hay que curar”, expresó.

Escuchá la entrevista con Fernanda Tapia en el siguiente podcast:

 

Porque cuando Tapia habla de ser humana, ahí dentro incluye esa capacidad por, constantemente, estar al servicio del otro, por ayudar al otro. Además de ocupar un alto cargo dentro del Hospital, además de llevar adelante la lucha desde Enfermería Unida Mar del Plata, es referente del Merendero Arcoiris, ubicado en el Barrio Malvinas Argentinas.

Allí, más de 160 niños no solo llegan para recibir asistencia alimentaria, sino que encuentran un lugar de apoyo social que está acompañado por un grupo de voluntarios que hace lo imposible para sacarles una sonrisa. “Lo hago desde hace 4 años y es a todo pulmón, junto a Lucrecia porque es en su casa”, dijo.

Y estos dos mundos se encuentran cuando “todos mis compañeras y compañeros ayudan, juntan ropa y alimentos para que yo los lleve como donaciones para los chicos”, aseguró. A lo que agregó que, durante la pandemia, llevó adelante distintas campañas con controles a niños y adultos, desde su conocimiento como profesional de la salud y articulando con algunos médicos amigos que se acercaban a ayudar.

La salud pública, “un derecho para todas, todos y todes”

Ser uno de los eslabones más importantes dentro de la cadena de la salud pública implica trabajar constantemente por y para el otro. “Cuando te metés en ese escenario de curar y sanar, ahí es donde te la tenés que creer porque sos un profesional de la salud”, dijo Tapia. A lo que agregó, “a veces no llegamos a darnos cuenta que estamos cumpliendo un rol importantísimo dentro de la sociedad”.

En cuanto a qué significa trabajar día a día dentro del sistema sanitario público, la enfermera manifestó que “nadie debería pagar, todos deberíamos tener derecho a la salud pública. Vos sufrís un accidente en la vía pública, y tengas obra social o no, vas a venir al HIGA, después te derivarán”.

Es por esto que las enfermeras piden el apoyo de toda la sociedad en su lucha, sean del partido político, de la clase social o del cuadro futbolístico que sean. “La salud pública es un derecho para todo ciudadano, nosotras no le preguntamos al paciente de qué partido es, salud pública es para todas, todos y todes”, afirmó.

 Nosotras no le preguntamos al paciente de qué partido es, salud pública es para todas, todos y todes.

Con respecto a los pedidos que siempre se le hicieron al Estado, uno de ellos es que, de una vez por todas, “empiecen a apostar e invertir en salud pública. Sobre todo en la gente que quiere aprender más y capacitarse, para después elevar esa calidad de atención para el otro”, expresó.

Sin embargo, antes que nada, “deberíamos reconocernos entre nosotros, los profesionales de la salud. Una vez que uno reconozca y valore a su par, ahí la comunidad va a empezar a valorarnos. Pero falta un poco de esto que es la construcción desde el otro, como lo ven al otro me van a ver a mí. Ahí es donde uno debe decir que todos tenemos que estar en el mismo eslabón y nos tienen que valorar por igual, no importa que seamos enfermeras, médicos o camilleros”, reveló.

Ser enfermera en plena pandemia

Más allá de lo que vivieron dentro de los hospitales en estos dos años de pandemia, las enfermeras decidieron salir a las calles a luchar por el reconocimiento de sus derechos. Pero no lo hicieron una vez, fueron muchas. En las puertas de la Municipalidad, cortando la esquina de la Avenida Luro y la Avenida Independencia, en la ruta y hasta llegaron a concretar un acampe de más de 20 días en la puerta del HIGA.

Foto: Personal de Salud trabaja en el HIGA durante la pandemia.

El punto de referencia de la lucha fueron “los compañeros de Neuquén, porque esto no fue solo en Mar del Plata, fue a nivel nacional. Cuando empezamos en 2020 era visibilizar la lucha, la emoción y la vocación pero después empezamos a entender eso de que la vocación no justifica la explotación. Vivimos dos años muy tensos, fue un gran cambio físico y psíquico porque nos enfrentamos a cosas que nunca antes habíamos visto”, recordó Tapia.

Pero, a pesar de todas las medidas de lucha, no era una multitud de enfermeras la que se veía en las calles. Eran pocas, eran las que podían, eran las que no estaban trabajando en ese momento, eran las que estaban en sus francos o entre un trabajo y otro. “Porque nosotras no podemos parar, sentimos que abandonamos al paciente, entonces seguimos trabajando”, explicó.

“Me acuerdo que esas primeras 48 horas del acampe dormí ahí, con Rocío (otra compañera) fuimos las primeras en armar la carpa. Pusimos el cuerpo y nos pasábamos literalmente todo el día entre el hospital y la carpa. A veces tratamos de reducir algunas tareas pero casi que no se pudo porque el hospital seguía cubierto, y marchábamos en nuestros tiempos libres”, aseguró.

Marchábamos en nuestros tiempos libres.

“Esenciales para el pueblo, invisibles para el Estado”; “nos llaman esenciales, pero nos tratan como descartables” y “así no hay ambo que aguante” eran algunas de las frases representativas que pintaban en carteles y banderas acerca de la situación que viven constantemente.

Es que más allá del reconocimiento salarial, “lo que una está pidiendo es el aumento del recurso humano para el paciente. Porque acá, quien tiene que tener la atención como corresponde es el paciente. Que si necesita que una enfermera esté todo el tiempo a su lado escuchándolo, que la enfermera pueda hacerlo”, remarcó.

La pandemia no hizo más que evidenciar la calidad del sistema de salud público a nivel local y nacional, los recursos humanos faltaban, faltan y van a faltar. La lucha sigue, lo más victorioso de esto fue la unión de los compañeros, eso no tiene precio. Desde el momento en que estás organizado y comunicado ya tenés la lucha en pie. Esto recién empieza”, aseveró.

Desde el momento en que estás organizado y comunicado ya tenés la lucha en pie. Esto recién empieza.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre enero de 2020 y mayo de 2021, 115.000 trabajadores de la salud fallecieron por Covid-19 en el mundo. De todos ellos, la mayoría fueron enfermeras y enfermeros que se encontraban trabajando con y para el paciente contagiado, aunque se estima que la cifra sea mucho más elevada.

Específicamente en Mar del Plata, la pérdida fue de 5 enfermeros a quienes se los recuerda con honor y gloria. María del Rosario Marinangeli, Sandra Patricia Manazzi, Claudia Rivas, María Laura Quiroga y Néstor Martinez “estarán presentes en cada medida de lucha y reconocimiento. Por nosotros, por ellos, por todos”, concluyó Tapia.

Documental realizado como proyecto de tesis en Comunicación Audiovisual (UNMDP)

 

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

También puede gustarle...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.