Ley de fertilidad asistida, otro derecho que no siempre se cumple: “La mayoría de los centros públicos no tienen la infraestructura como para garantizar tratamientos de alta complejidad”

 

La reproducción asistida es el tratamiento que ayuda a quienes deseen tener hijos y diversas cuestiones sufren complicaciones de fertilidad. Cualquier persona debería tener acceso a estás técnicas, ya que en 2013, impulsada por miles de personas y organizaciones, se estableció la Ley de Fertilización Médicamente Asistida que garantiza el acceso universal a procedimientos y técnicas de reproducción.

La Ley 26.862 establece que toda persona mayor de edad, cualquiera sea su orientación sexual o estado civil, tenga obra social, prepaga o se atienda en el sistema público de salud, puede acceder de forma gratuita e igualitaria a las técnicas y procedimientos realizados con asistencia médica para lograr el embarazo.

Portal Universidad dialogó con Elizabeth Ormart, Doctora en Filosofía, especializada en Bioética y Doctora en Psicología, sobre la Ley de fertilidad asistida en Argentina, sus puntos más importantes y si se cumple. 

La especialista mencionó que la Ley establece que se puede acceder a técnicas de baja y alta complejidad y explicó que “las técnicas de baja complejidad son cuando la intervención médica, se realiza dentro del cuerpo de la mujer.  En las técnicas de alta complejidad se extraen los óvulos, se fecundan fuera del cuerpo de la mujer, se dejan unos 5 días más o menos hasta que se forma el blastocisto y después se vuelve a introducir este embrión en el cuerpo de la mujer”.

La norma establece la cobertura de estas dos técnicas, dejando abierta la posibilidad de nuevas que se vayan incorporando, “en los tratamientos de alta complejidad, cubre hasta tres tratamientos por año”.

Además, la psicóloga especificó que “no es necesario ningún diagnóstico de fertilidad, cualquier persona puede acceder por ejemplo una mujer sola que quiere formar una familia, una pareja de lesbianas, una pareja heterosexual, etc. Todos pueden acceder a las técnicas de reproducción asistida en la medida que tengan alguna obra social o alguna cobertura prepaga”.

Si bien la idea original de la Ley era la cobertura en el Plan Médico obligatorio, esto no es así. “En realidad la mayoría de los centros públicos, los hospitales, no tienen la infraestructura como para garantizar tratamientos de alta complejidad”, detalló.

Haciendo referencia a lo sucedido cuando se concretó la norma, destacó que “es fundamental porque hubo toda una lucha social, una demanda social de colectivos de personas que querían acceder. La realidad es que es una ampliación de derechos muy importante”.

¿Se cumple la Ley?

“A partir de esta Ley del 2013 hubo un incremento muy importante de personas que empezaron a acceder a los tratamientos y que antes no podían hacerlo. Pero todavía quedan muchas cosas y un gran recorrido por hacer”, aclaró Ormart .

Ante esto, indicó que “en Capital y Gran Buenos Aires hay una gran cantidad de centros reproductivos privados, pero los hospitales públicos no tienen la posibilidad de ofrecer a las personas un tratamiento reproductivo de alta complejidad ni tratamientos de criopreservación”. 

La criopreservación se trata de un proceso que se usa para congelar uno o más óvulos o embriones y conservarlos para su uso en el futuro. La especialista hace referencia a la de los óvulos y comentó que “estos tejidos se guardan en tambores que criopervan el material a bajas temperaturas, y los centros públicos no los tienen”.

“La ley no se termina de cumplir porque todavía hay muchas cosas que no están garantizadas para todos y todas, como el acceso a tratamientos de alta complejidad o un diagnóstico genético preimplantatorio de los embriones”, afirmó Ormart.

La psicóloga destacó que “hacen falta leyes especiales que no están. Por ejemplo cuando se estableció la Ley se planteaba la necesidad de establecer un banco de gametos nacional en donde todas las personas pudieran tener un registro de quienes donaban y una trazabilidad de estos. Entonces, una mujer dona óvulos y el centro puede tener un registro de adónde van estos óvulos”.

Esto todavía no está garantizado, “no hay un banco único de donación de gametos, no hay un seguimiento de a dónde van. Esto entra en conflicto con el código civil, que se modificó en el 2015, que establece que las personas que nacen como producto de las técnicas y que tienen material genético donado de otras personas, puedan tener información médica sobre el donante”, explicó.

“Esto en la medida que no hay un registro claro de los donantes tampoco está tan resguardada, hay toda una serie de fallas que todavía no se terminan de resolver”, declaró Ormart.

Si bien no se tiene un número específico de cuántas personas acceden o accedieron a estos tratamientos en Argentina, la especialista afirmó que “es uno de los países que en relación con la cantidad de personas que lo habitan hay un número muy alto de personas que acceden”.

Además, “tenemos un incremento de personas que van a los centros reproductivos de otros países y se da lo que se llama turismo reproductivo, vienen personas de otros lugares a hacer los tratamientos acá. Actualmente, hay una demanda muy importante de gestación por sustitución, que es un tratamiento de alta complejidad donde una mujer gesta un bebe y lleva adelante el embarazo para otras personas”, señaló.

“En un momento en donde se desarrollaba fuertemente en Ucrania, a partir de la guerra hay mucha gente que está viniendo a la Argentina a hacer ese tratamiento”.

El rol de los profesionales

Una de las partes fundamentales para el tratamiento de la reproducción, son los profesionales tanto de la salud como de la psicología que se encargan de acompañar a quienes se enfrentan a estas situaciones.

Ormart hizo referencia al trabajo de los psicólogos y explicó que “aborda toda la dimensión humana, subjetiva, la fantasía, los miedos, la ansiedad, el estrés que se producen a partir de las técnicas. Es fundamental que acompañe en el proceso de los tratamientos desde el primer impacto físico emocional que viene con el diagnóstico de fertilidad”.

“En el caso de las parejas heterosexuales, donde hay toda una representación social o una expectativa de que una pareja se case y tenga hijos, el diagnóstico en fertilidad suele ser muy disruptivo y deteriora no solo a la persona que recibe el diagnóstico sino también muchas veces la relación vincular de pareja”, planteó.

En este caso, el profesional “puede intervenir tanto en tratamientos de pareja, acompañando a la pareja en este proceso, como en un tratamiento individual”. Además, destacó que “es fundamental una red que apoye y acompañe a la persona que va atravesando el tratamiento”.

Embrión sintético: ¿una solución para la infertilidad?

En los últimos días se dio a conocer que luego de 10 años de investigación, científicos lograron crear un embrión sintético que comenzó a formar órganos sin un esperma o un óvulo, solo utilizaron células madre. Este avance científico trajo consigo una posible solución para la infertilidad.

En primer lugar, la especialista comentó que “la característica de la células madre es que a partir de ella se puede desarrollar distintos tipos de tejido celular, es decir que se puede formar un embrión sin un óvulo y sin un espermatozoide”.

Sin embargo, “esto se ha ido desarrollando en animales, en ratones puntualmente en el Reino Unido, no en seres humanos. Lo que permite por ahora, según refieren los investigadores, es el desarrollo del embrión en ocho días. Lo que se ha ido haciendo en ese campo es el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a las técnicas”, declaró.

Haciendo hincapié de si sería una solución a la infertilidad, destacó que “es cierto que esto solucionaría el problema de los óvulos y los espermatozoides, pero en realidad este problema está bastante resuelto con el tema de los bancos de donantes, que se mantienen bien en el tiempo”.

La especialista consideró que “lo que me parece más importante en este ámbito es por un lado que se pueda legislar por ejemplo todo lo que tiene que ver con embriones. En Argentina no hay una Ley sobre embriones y esto es una deuda importante porque en este momento hay muchos embriones abandonados en los centros reproductivos”.

“Entonces esos embriones en estado abandónico, si hubiera una ley se podrían utilizar en investigación, donar a otra pareja. Se podría hacer algo con ellos y por ahora están en este estado de limbo jurídico”, afirmó.

Por último mencionó que “es importante seguir avanzando, por un lado en la profundización de leyes específicas y por otro lado, es importante visibilizar la cara humana de los pacientes que están atravesando los tratamientos y que los centros reproductivos cuenten con psicólogos y psicólogas que estén capacitados en todas estas temáticas”.

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