Florencia Sichel: “Sentimos que todavía no somos los adultos que deberíamos ser”

 Florencia Sichel presentó “Todas las exigencias del mundo, un ensayo sobre la adultez en el siglo XXI”, su último libro que pone en discusión el modo en que se construye la adultez en el siglo XXI y las tensiones emocionales que atraviesan esta etapa de la vida. La presentación se realizó en el marco de una nueva edición de MarPlaneta, el festival literario organizado por la Editorial Planeta en Mar del Plata, que propone expandir la experiencia del libro hacia la música, la gastronomía y el universo audiovisual,

Para profundizar en los temas abordados durante la charla, Portal Universidad dialogó con la autora, filósofa y docente dedicada a la educación y la divulgación. Es autora de libros sobre filosofía e infancias y escribe el newsletter Harta(s), centrado en la maternidad y las exigencias que atraviesan la vida cotidiana.

La adultez 

El punto de partida del libro está atravesado por una experiencia personal. “Soy una adulta en el siglo XXI, que se dio cuenta que eso que pensaba que tenía que ser cuando sea adulta, no lo era tal cual como le habían contado”, explicó Sichel, y señaló que esa sensación no era individual sino compartida con personas de su misma generación.

“Somos adultos funcionales, pagamos las expensas, algunos tenemos hijos, tenemos trabajos, ochenta trabajos. Sin embargo, la sensación es que todavía no somos los adultos que deberíamos ser”, planteó. A partir de ese malestar, comenzó a preguntarse por las diferencias entre la adultez del siglo XX y la actual, atravesada por la inestabilidad laboral, la multiplicidad de tareas y un sentido de la vida menos previsible.

En ese contraste, la autora identifica un cambio profundo en los pilares que organizaban la vida adulta. “Yo en el libro agarro algunos de esos pilares del siglo XX, como tener una familia, la felicidad, un trabajo estable, y lo contrasto con lo que pasa ahora, que es casi lo opuesto”, explicó, y vinculó ese desplazamiento con un aumento de la angustia como emoción dominante de la época.

Las exigencias y la angustia

Uno de los ejes centrales del libro es la crítica a la obligación contemporánea de la felicidad. “Cuestiono algo de la obligatoriedad de ser felices en esta época que se nos exige básicamente que apaguemos la angustia”, afirmó Sichel, y advirtió sobre el aumento de discursos de autoayuda y productividad que colocan toda la responsabilidad en el individuo.

Florencia Sichel durante su charla en MarPlaneta, donde presentó Todas las exigencias del mundo, un ensayo sobre la adultez en el siglo XXI.

Para la autora, la angustia no es un error a corregir sino una condición humana que es inevitable. “Yo creo que la angustia forma parte del ser humano. Es imposible, es ineludible. Y lo peor que podemos hacer es tratar de taparla o esconderla porque eso genera síntomas”, sostuvo, y señaló que esa negación tiene efectos directos en la salud mental.

De igual manera, cuestionó la idea de adultez asociada a la autosuficiencia extrema. “Hay algo de pensar que uno es adulto cuanto más autosuficiente es. Yo pienso lo contrario”, afirmó, y planteó que reconocer la propia fragilidad y la necesidad de ayuda también forma parte de ser adulto.

Pantallas y adultez

Al reflexionar sobre el vínculo entre infancias y pantallas, Sichel propuso correr el foco de una mirada exclusivamente normativa hacia niños y niñas y volver la pregunta hacia el mundo adulto. “Cuando me preguntan qué hacer con las infancias y las pantallas, lo primero que digo es: primero, ¿Qué hacemos nosotros como adultos?”, planteó, y cuestionó los gestos adultocéntricos que buscan regular prácticas que los propios adultos no revisan.

La autora reconoció que las pantallas muchas veces funcionan como un recurso en una sociedad acelerada y exigente. “No es para generar culpa en los padres, porque todos hacemos lo que podemos”, aclaró, aunque subrayó la importancia de mostrar otros modos de estar en el mundo. “Me parece muy necesario mostrarle a los chicos que hay otros mundos posibles, que tienen que ver con recuperar cosas muy básicas de la vida, como el asombro, la pregunta, la pausa”, sostuvo, y advirtió que la velocidad constante atenta contra el pensamiento.

Sichel también reflexiono sobre la vida adulta y a las formas contemporáneas de habitar el tiempo. “Cuando estás mareado entre tantas exigencias, lo que termina pasando es que ya ni vos sabes lo que querés”, explicó.

También destacó el valor de pedir ayuda y construir redes frente al ideal de autosuficiencia. “Nos felicitan cuando hacemos las cosas solos, como si fuera el valor supremo, y yo lucho contra eso”, afirmó. Para la autora, compartir, acompañarse y reconocer la propia fragilidad no debilita la adultez, sino que permite redefinirla.

El rol de la educación

Desde su formación en la Universidad Pública y su trabajo en capacitación docente, Sichel reflexionó sobre el rol de la educación en el contexto actual. “Hay una pertenencia de amor hacia lo público”, sostuvo, y señaló la necesidad de repensar la ciudadanía en una época marcada por el individualismo y la polarización.

Para la autora, el diálogo sigue siendo una herramienta central, aunque no esté asociado necesariamente al consenso. “Yo discuto con esta idea muy escolar de que dialogar es ponerse de acuerdo. Para mí, a veces, dialogar es explicitar los desacuerdos”, planteó.

En un escenario social fragmentado, consideró que el desafío educativo es político. “Quienes trabajamos en educación tenemos una lucha de una y otra vez apostar al diálogo como herramienta de transformación y emancipación”, afirmó, y concluyó que, aunque se trate de una época difícil, la necesidad de pensar colectivamente es hoy más urgente que nunca.

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