El auge silencioso del rol en Mar del Plata

Por Nicanor Kurchan para el #MediaLab de Portal Universidad*

Durante años, los juegos de rol de mesa ocuparon los márgenes del entretenimiento, relegados a sótanos metafóricos y círculos herméticos. La edición del 13° Encuentro Nacional de Juegos de Mesa en Mar del Plata funcionó como un termómetro social para describir un fenómeno, que hasta el momento, pasaba desapercibido. Lo que comenzó como una petición tímida para incluir un sector de rol terminó ocupando una cuarta parte del piso superior del museo, con mesas desbordadas y una demanda que superó la capacidad del Museo Mar.

Facundo Tremsal, uno de los organizadores detrás de la agrupación Costa Rolera, confirma el crecimiento en la ciudad. “Estamos hablando de un universo de casi 40 narradores activos y una base de jugadores que oscila entre los 500 y los más de 1000 en la ciudad”, estima Tremsal. Durante el Encuentro Nacional de Juegos se esperaban unos 20 narradores con 4 jugadores por mesa, al final de los 3 días que duró el evento se debió duplicar la cantidad de narradores y jugadores por mesa debido a la demanda.

Para el neófito, el rol suele reducirse a una caricatura de personas disfrazadas moviendo figuras en un tablero. Sin embargo, la realidad es más compleja y rica. Tremsal define la práctica apelando al concepto antropológico del Homo Ludens: “El deseo de jugar es perenne a la raza humana” en ese sentido “El rol combina reglas de juego de mesa con una cuota de interpretación teatral”. No hay una estructura binaria de ganar o perder. Existe una figura central, el Narrador (o Dungeon Master), encargado de describir el mundo y arbitrar las leyes de la física de ese universo, y los jugadores, que encarnan a los protagonistas y toman decisiones por ellos.

Si bien el sistema más usado y conocido es Dungeons and Dragons (uno de los primeros en popularizar el género, ambientado en la fantasía medieval), Tremsal advierte una gran diversidad de mecánicas que se practican en Mar del Plata. “Existen juegos más eclécticos que no usan dados. Hay sistemas como Dread que utilizan una torre de Jenga para medir la tensión: si se cae la torre, el personaje muere. Otros usan monedas, semillas, runas e incluso velas, como el sistema Ten Candles, donde la partida termina cuando se apaga la última luz”.

13° Encuentro Nacional de Juegos de Mesa en Mar del Plata

13° Encuentro Nacional de Juegos de Mesa en Mar del Plata

Poco a poco el estigma del “juego raro” se ha disipado gracias a la cultura popular. Fernando Calvo, propietario de la tienda especializada Arkana, pudo ver esta transformación, como comerciante, a lo largo de dos décadas. “Hace cinco años esto no pasaba. La curva de interés se disparó con la masividad de series como Stranger Things o The Big Bang Theory, y la exposición de actores de Hollywood como Henry Cavill declarándose jugadores”, explica el comerciante.

Sin duda la popularización del género ha reducido la barrera de entrada, lo que antes requería una iniciación casi ritualística entre jugadores viejos a nuevos, hoy se resuelve con una búsqueda en Google o una partida de Baldur’s Gate 3. Este videojuego, basado en las reglas de la quinta edición de Dungeons & Dragons (D&D), también ha funcionado como un puente que invita a los usuarios digitales que buscan replicar esa experiencia narrativa en el mundo físico.

No está de más señalar la enorme popularización mundial que tuvo Critical Rol en los últimos tiempos. Critical Rol es una serie web semanal en la que un grupo de actores de doblaje juegan a Dungeons & Dragons. Sin embargo, lo que comenzó como una partida casera entre amigos se ha convertido en una franquicia de medios multiplataforma con una gran base de seguidores, conocidos como “Critters” y una producción de series animadas basadas en las historias contadas en las mesas.

En resultado, Calvo señala un cambio en el perfil del consumidor: ya no es solo el lector de cómics o mangas el interesado en los juegos de rol. “Entra gente ajena al palo preguntando por dados o manuales”, comenta Calvo. Y aunque los manuales oficiales importados pueden superar los 100.000 pesos, la naturaleza del hobby permite una democratización del acceso.

Lo cierto es que no se necesita casi nada para jugar. Puede ser un papel y una hoja. A diferencia de otros juegos de mesa o cartas, los componentes del juego son una herramienta prescindible. Sin embargo la gente los compra. Esto demuestra un compromiso por el juego, no es un hobby pasajero: se compran piezas de miniatura para representar a sus personajes, dados de distintos colores y formas para coincidir con su estética, cuadernos personalizados para ir registrando la aventura y montones de artículos accesorios más. Según datos de Arkana, se venden decenas de sets de dados y miniaturas mensualmente, con precios que varían desde los 8.000 hasta los 50.000 pesos por figuras de gran escala.

Alrededor de las mesas de juego ha florecido un ecosistema económico local. Costa Rolera ha relevado cerca de 20 emprendimientos marplatenses dedicados exclusivamente a abastecer una demanda en artículos de rol no respondida hasta el momento. No se trata de importadores, sino de productores, diseñadores de mapas de batalla, encuadernadores de bitácoras de personajes, y fundamentalmente, artistas de impresión 3D que hacen miniaturas de personajes y dados. Tremsal, incluso destaca que “muchos de estos emprendedores han logrado vivir, o al menos complementar significativamente sus ingresos, gracias a la comunidad rolera”.

13° Encuentro Nacional de Juegos de Mesa en Mar del Plata

13° Encuentro Nacional de Juegos de Mesa en Mar del Plata

Desde un punto de vista más analítico, Tremsal indica que la actividad retoma el concepto del Homo Ludens y que “el deseo de jugar es perenne a la raza humana”. Adicionalmente, a diferencia de un juego de mesa tradicional, el rol implica una construcción de identidad. Como se desprende de “D&D: Representación del sujeto a través de la mirada del juego (Peña Padrón, C. 2024. Universidad de La Laguna), la creación de un personaje no es un acto trivial, “es una herramienta de exploración personal, performatividad y, en ocasiones, de transgresión de las normas sociales establecidas”.

Por otro lado, en un contexto saturado de pantallas, el rol ofrece una experiencia analógica y social. “Es un cable a tierra, una excusa para juntarme con amigos y desconectar de la realidad adulta”, confiesa Leandro Sanz de 25 años, narrador y jugador veterano de rol. También nota este crecimiento en la ciudad: “La comunidad del rol de Mar del Plata, me encanta que cada vez está más grande, está creciendo porque a comparación de cuando yo arranqué era mucho más de nicho. Ahora hay por todos lados cosas de rol, es increíble eso”.

Lautaro Fernández de 22 años, otro jugador asiduo, lo define como un ejercicio de empatía forzada: “Te enseña a encarar las cosas de diferentes maneras. Un día sos un gigante, al otro un enano, no todo es violencia, a veces tenés que ser astuto. Todo eso sumado a que lo haces con amigos, que también cambia las cosas”. Y agrega: “Lo que es rol en mi vida diaria lo veo como un escape. Me junto con mis amigos y me olvido de todo, jugamos y hacemos planes (en partida) salen mal y nos reímos. Agradezco que ellos me hayan hecho conocer el mundo del rol”.

Lautaro Fernández de 22 años, otro jugador asiduo, lo define como un ejercicio de empatía forzada: “Te enseña a encarar las cosas de diferentes maneras. Un día sos un gigante, al otro un enano, no todo es violencia, a veces tenés que ser astuto. Todo eso sumado a que lo haces con amigos, que también cambia las cosas”. Y agrega: “Lo que es rol en mi vida diaria lo veo como un escape. Me junto con mis amigos y me olvido de todo, jugamos y hacemos planes (en partida) salen mal y nos reímos. Agradezco que ellos me hayan hecho conocer el mundo del rol”

A pesar del auge, la infraestructura en Mar del Plata corre detrás de la demanda. Si bien existen espacios comerciales y culturales que alojan partidas (como Game Over, Galifrey), Tremsal advierte sobre una carencia estructural: la falta de Clubes de Rol formales.

“A Mar del Plata le falta esa pata que en el mundo existe: el club social y deportivo, pero de rol. Un lugar con membresía, sentido de pertenencia y estructura, similar a un club de ajedrez”, analiza el organizador. Costa Rolera, nacida hace casi tres años bajo el impulso inicial de incluir el rol en la agenda cultural oficial, intenta suplir este vacío coordinando narradores y eventos, pero la comunidad sigue dependiendo de la buena voluntad de organizadores independientes y la disponibilidad de espacios privados.

Pese a ello, con una base de jugadores que se renueva constantemente y una oferta que diversifica sus propuestas, el futuro de la escena local parece dirigirse hacia la consolidación. El rol en Mar del Plata ha dejado de ser un secreto a voces. Hoy es una subcultura vibrante que reclama, con dados en mano, su lugar en el mapa cultural de la ciudad.

*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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