Resignificación de la identidad marplatense en la era digital
Por Lautaro Pérez para el #MediaLab de Portal Universidad
En el siguiente informe analizaremos si, en los últimos años, la comunidad marplatense empezó a revalorizar su identidad a partir de la influencia de las redes sociales y nuevas formas de consumo cultural, a partir de testimonios de marplatenses y de los aportes de dos profesionales con trayectoria en el estudio y la vida cultural de la ciudad.
Mar del Plata turística y Mar del Plata cotidiana
“La Feliz” es sin dudas uno de los destinos turísticos más elegidos por los argentinos para vacacionar. Sin embargo, en el último tiempo empezó a circular la idea de que, para parte de la comunidad marplatense, la vida cotidiana había vuelto más “natural” o habitual aquello que para el turista sigue siendo excepcional: la costa, los circuitos culturales, los paisajes y la oferta recreativa que la ciudad ofrece durante todo el año.
A partir de esta percepción, en este informe nos proponemos analizar si en el último tiempo se produjo una resignificación de la identidad marplatense. En particular, buscamos indagar si hubo un cambio en la manera en que los residentes valoran la ciudad que habitan y, de ser así, qué factores intervinieron en ese proceso. Nuestra hipótesis de trabajo es que las plataformas digitales y nuevas dinámicas de consumo cultural podrían haber impulsado una revalorización del “ser marplatense”, especialmente fuera de la temporada de verano.
Redes sociales y nuevas formas de mirar la ciudad
Está claro que las redes sociales en la actualidad forman parte de la vida cotidiana de las personas. De este modo, muchas veces las personas se ven influenciadas por estas plataformas, que de alguna manera moldean nuestra forma de consumir, tanto cultura como arte y hasta formas de habitar el espacio urbano. Uno de los elementos que podría explicar esta transformación es el crecimiento de las redes sociales y de las comunidades digitales vinculadas particularmente a la ciudad. TikTok, por ejemplo, se consolidó como una plataforma con fuerte presencia de contenidos sobre Mar del Plata: videos que muestran paisajes y puntos turísticos, muchas veces en temporada baja. Instagram, por su parte, también cuenta con una circulación permanente de imágenes y videos que construyen una mirada atractiva de la ciudad. Esa producción de contenido, al volverse viral, tiene la capacidad de influir en la percepción de los marplatenses, pudiendo también contribuir a que ciertos espacios y prácticas antes naturalizadas sean redescubiertas y revalorizadas.
Por otro lado, en la ciudad se expandió también una amplia cultura relacionada al café especialidad, con la apertura casi contínua de nuevos locales en distintos puntos de la misma. Este fenómeno no sólo puede analizarse como un cambio de hábitos de consumo, sino también como una posible expresión de la identidad urbana actual. Parte del análisis realizado para este informe consistía en observar cómo estos negocios construyen su vínculo con lo marplatense, qué lugar ocupan las redes sociales en su crecimiento y de qué manera incorporan rasgos culturales o simbólicos locales en su propuesta. Así lo relata Carmina, barista de un reconocido café de la ciudad: “Sí, en la temporada de verano trabajamos bien, pero en invierno la onda es distinta. Acá hacen muchas promos y mucho marketing por las redes para poder atrapar más público en temporada baja que es cuando menos se trabaja.” afirmó. Por otro lado, coincide con esta resignificación en la identidad del marplatense que mencionamos: “Yo creo que el que es de Mar del Plata, un poco volvió a valorar más lo que tiene. Es un día de semana y está lindo en pleno Septiembre y podés ir a la costa, al puerto, al faro, a Mogotes. Nosotros no somos conscientes de eso, pero para la gente que viene de afuera es muy loco”, agregó. Además, durante los últimos años se observa un aumento de emprendimientos y ferias locales que utilizan elementos asociados a la ciudad para representarse en sus productos: indumentaria, diseño gráfico, stickers, pines, accesorios y distintas piezas culturales. Esto también sugiere que lo marplatense empezó a resignificarse también desde el consumo cultural y las producciones locales.
Perspectivas profesionales sobre la ciudad y su identidad
Para sumar una mirada experta al análisis, hablamos con Nino Ramella, periodista y gestor cultural con amplio conocimiento sobre la historia urbana marplatense, además de haber sido presidente del Ente de Cultura y del Centro Cultural Victoria Ocampo. Sus respuestas aportan una perspectiva histórica y crítica, que permite contrastar la hipótesis inicial del informe con una lectura más estructural de la identidad local.
En primer lugar, al referirse a los rasgos que hoy representan la identidad marplatense, Ramella remarcó que esta identidad sigue anclada en dimensiones físicas y simbólicas muy estables. “La identidad marplatense está muy relacionada con el contexto físico de la ciudad, su topografía y absolutamente, el mar. Esas dos cuestiones, sumadas al patrimonio cultural, que vendría a ser el patrimonio urbano, conforman los elementos con los cuales se construye una identidad. La costa y todo lo que implica el mar sobre el espíritu de los marplatenses sigue siendo el factor más determinante”, informó.

Cuando se lo consultó por cómo percibe la valoración actual de la ciudad por parte de los marplatenses, intervenida por las redes sociales y las comunidades, Ramella explicó su postura con claridad: “Definitivamente creo que las comunidades digitales, las redes y todo lo que implica hoy la comunicación en el mundo de los jóvenes, modifica sustancialmente la mirada que se puede tener de la ciudad, en virtud de que ha incorporados valores que no son estrictamente locales. Por ejemplo, la temporada pasada hubo un notorio aumento de la gente joven en la ciudad de Mar del Plata. A mí me parece que eso tiene que ver con las redes y con esta posibilidad de comunicarse que se tiene en la actualidad. La actitud de no querer quedar afuera. Además, hay un tema generacional ligado a estos temas, no es la misma mirada que puedo tener yo con 70 años que la que puede tener un chico joven”. Finalmente, fuera de la idea de las redes sociales como influencia en la identidad marplatense, Ramella marca una diferencia clara: “yo no creo que haya habido una valoración de vivir en todo el año en la ciudad de Mar del Plata por parte de los marplatenses. El marplatense quiere vivir en la ciudad todo el año. Incluso a veces se disfruta más en temporada baja, porque el residente en temporada se la pasa trabajando y no tiene tiempo para nada”, finalizó.
Por otro lado, para ampliar esta mirada sobre identidad marplatense desde una perspectiva histórica, se entrevistó a Daniel Reynoso, historiador y docente de la UNMDP, autor de investigaciones sobre los orígenes y las transformaciones sociales de la ciudad. Reynoso planteó que el presente de la ciudad debe leerse como una etapa de
cambio reciente: “la ciudad hoy se está redefiniendo, desde las consecuencias de la pandemia”, explicó, y vinculó ese proceso con nuevas dinámicas turísticas y culturales. Particularmente, sostuvo que “comenzó una movida muy distinta” luego del cierre pandémico, asociada a “un nuevo turismo, sobre todo de jóvenes, fiestas y todo lo que tenga que ver con disfrute”, con impacto fuerte en la vida urbana.
Por otro lado, Reynoso advirtió que la valoración por parte del ciudadano marplatense no se trata de algo inmediato: “la valoración es algo muy lento, no es algo que aparece de un día para el otro”. Para explicarlo recuperó expresiones históricas del orgullo marplatense: “Mar del Plata, Ciudad Feliz” y “¿envidiar a quién si yo nací en Mar del Plata?”. A la vez, recordó que la identidad local siempre estuvo atravesada por el turismo masivo: “muchos marplatenses no cruzaban ni Colón ni Independencia durante todo el verano hasta que no se fueran los turistas”, dijo.
En perspectiva histórica, Reynoso sostuvo que la pertenencia marplatense se fue construyendo con el propio crecimiento urbano. Recordó que al inicio “no había una pertenencia determinada desde lo urbano específicamente”, y que esa identidad empieza a consolidarse con el desarrollo económico local.
Por último, Reynoso destacó que “la dualidad y la tensión entre ser una ciudad turística y ser una ciudad de todo el año está establecida desde los inicios”. Recordó que hace décadas se discute que “la ciudad de los 90 días no alcanza para vivir todo el año”, y que por eso se buscaron otras actividades y formas de turismo diferentes. Asimismo, sostuvo que la expansión de experiencias fuera del verano, como la gastronomía o los circuitos alternativos, no sólo se piensan para el visitante sino que también son “disfrutados por la población estacional de la ciudad”. Para finalizar, reflexionó sobre la diferencia principal que vive la ciudad luego de la temporada de verano: “La ciudad comienza a ser disfrutada de otra forma porque tiene menos cantidad de gente, entonces uno llega a un cine, llega a un restaurante, llega a un punto de sociabilidad y siempre encuentra lugar, y no solamente encuentra lugar sino que encuentra también amigos”. La mirada de Reynoso nos permite entender que la identidad marplatense no es un fenómeno reciente ni depende sólo de la era digital, sino que se fue construyendo históricamente.

Miradas locales sobre identidad y cambios recientes
Para analizar la hipótesis de este informe, se relevaron testimonios en la vía pública de la ciudad de Mar del Plata, obteniendo la mirada de diversos perfiles: residentes recién instalados en la ciudad, marplatenses nativos y personas que alternan estadías pero que mantienen un vínculo con la ciudad. Esta variedad permite observar cómo se construye la identidad marplatense desde miradas comparativas y cotidianas, y qué elementos aparecen como comunes cuando se define “lo marplatense” en la actualidad.
En las entrevistas aparecen coincidencias claras y también diferencias según el vínculo de cada persona con Mar del Plata. Entre quienes llegaron hace poco desde otra ciudad, la tendencia principal es una valoración comparativa y de “descubrimiento”. Daniela, residente desde hace cinco meses, lo expresa así, “para mí era un sueño vivir acá”, y asoció la identidad marplatense a atractivos tradicionales como “las playas, los museos, el puerto”. En el mismo sentido, Cristina, residente hace diez años, sostuvo que Mar del Plata está “siempre queriendo salir adelante” y destacó mejoras visibles en el espacio público: “veo muchas reformas, en el centro, lo que se está haciendo en la costa, eso influye a que se vea un poco más linda”. En ambos casos se resalta el disfrute cotidiano de lugares turísticos históricos y una valoración positiva de la ciudad durante todo el año.
Al mismo tiempo, en casi todos los testimonios se repite la idea de que existe una diferencia entre la mirada del turista y la del residente, porque lo cotidiano tiende a naturalizarse. Daniela lo expresó de forma directa al afirmar que “los elementos de la ciudad se valoran más cuando venís de afuera”. Germán, marplatense nativo de 27 años, coincidió: “Vivir en la ciudad implica que como lo tenés todo cerca, lo tenés normalizado”, indicó. Hugo, residente hace cuatro años, reforzó esta diferencia con una comparación concreta: “Siempre pasó así. Yo ahora que vivo acá voy una vez por semana o cada diez días a la playa. En cambio, me acuerdo cuando venía solo 10 días, a mi no me importaba si llovía, iba a la playa igual. Quería aprovechar todos los días. Yo conozco gente grande que vive acá y hace un año no va a la playa. Eso es porque la tiene acá, cuando la tenés a la mano no la disfrutas tanto”, finalizó. Por otro lado, Héctor, visitante frecuente que alterna estadías desde hace años, definió a Mar del Plata como una ciudad completa: “Antes se decía algo muy cierto, Mar del Plata es Buenos Aires con mar, tiene todo. Es hermosa por donde la mires”, indicó.
También aparece la mirada de Luciano, de 19 años, marplatense nativo, que aporta una perspectiva juvenil que va de la mano con la hipótesis del informe. Desde su experiencia, sostiene que en los últimos años sí hubo una resignificación identitaria vinculada a las redes sociales. Explica que, al usar TikTok, se encuentra con videos del estilo “qué linda es Mar del Plata en primavera” o “qué linda es Mar del Plata en invierno”, además de recomendaciones sobre “dónde ir en invierno, dónde visitar, qué cafecitos, qué lugares gastronómicos ir”. Para él, este contenido funciona como disparador de planes cotidianos que antes no estaban tan presentes y que hoy lo llevan a valorar más la ciudad fuera del verano: “Yo tengo primos que viven en Buenos Aires y me dicen, ‘vos no dimensionar lo lindo que es un día de semana salir de cursar y poder ir a tomar unos mates a la costa y ver el mar, siempre que quieras‘. En esa comparación, percibe que no es una mirada personal, sino un cambio más generalizado: “mucha gente lo está haciendo últimamente, están valorando más lo lindo que es vivir acá”.
En conjunto, las entrevistas muestran que la identidad marplatense hoy no se valora de la misma manera por todos: se aprecia más en quienes llegaron hace poco o miran la ciudad desde la comparación con otra, mientras que para muchos residentes es algo más cotidiano.
Conclusión
A partir del desarrollo del informe, las entrevistas en la calle y el aporte de Nino Ramella y Daniel Reynoso, podemos concluir en que la hipótesis se confirma, pero de manera parcial. La identidad marplatense sigue basándose en elementos reconocidos por todos los entrevistados: el mar, la costa, el puerto, el patrimonio urbano y los espacios culturales continúan siendo los principales elementos que representan la idea de “lo marplatense”.
Lo que aparece como un movimiento reciente es la manera en que algunos sectores de la sociedad vuelven a valorar esa identidad. En los testimonios de residentes recién instalados se nota una revalorización cotidiana marcada por la comparación con otras ciudades: acceder al mar entre semana, recorrer la costa en invierno o disfrutar de actividades culturales durante todo el año se vive como algo único. Asimismo, el consumo de contenidos en TikTok e Instagram fomenta planes, recorridos y lugares que reactivan el interés por la ciudad y hacen que lo cotidiano se perciba desde otro lugar. Es decir, las redes no sólo proyectan Mar del Plata hacia afuera como destino turístico, sino que también hacia adentro como disparadoras de experiencias y de orgullo local, especialmente entre los más jóvenes.
En definitiva, Mar del Plata no cambió su identidad de fondo, pero sí se observa una revalorización reciente por parte de la sociedad más joven, impulsada por las redes sociales y por nuevas prácticas culturales, como la creciente cultura cafetera y el auge de emprendimientos locales, que sostienen la ciudad una vez que finaliza la temporada de verano. Así, el “ser marplatense” se mantiene ligado a símbolos tradicionales, pero se potencia en nuevas formas de mirar, recorrer y disfrutar la ciudad durante todo el año.
*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Seminario de Prácticas Profesionales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
