Cooperativismo: una vía en Mar del Plata para comunicar

Por Candela Ippolito para el #MediaLab de Portal Universidad

Actualmente Mar del Plata está marcada por la desigualdad, el desempleo y la concentración mediática, y el cooperativismo se convirtió en una alternativa posible para trabajar, pero sobre todo para comunicar. Las cooperativas de comunicación abrieron un espacio propio por fuera del control de los medios de comunicación tradicionales que todos conocen. Son un espacio que no responde a intereses empresariales ni partidarios, sino a una lógica colectiva donde la producción y la autogestión son uno.

Las cooperativas son “una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada”, según define la Alianza Cooperativa Internacional. Bajo principios de ayuda mutua, responsabilidad compartida, equidad y solidaridad, las decisiones se toman de manera horizontal y cada integrante tiene voz y voto. No existen jerarquías rígidas, sino roles que se distribuyen según capacidades y necesidades.

 

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En relación con eso, el economista Adrián Giudice, especialista en economía solidaria, señala que el cooperativismo es hoy “el sector más grande dentro de la economía social y solidariaen Argentina. Por su nivel de organización, su capacidad de expansión territorial y su crecimiento impulsa directamente al conjunto de la economía solidaria. Su presencia en el sector de la comunicación, introduce una forma distinta de producir sentido social y mediático.

Hoy, frente a un contexto de precarización del trabajo y concentración de medios, los medios cooperativos locales no solo informan: también buscan crear una comunidad, acompañan distintos procesos sociales y visibilizan temas que los grandes medios muchas veces dejan de lado. En la ciudad existen distintas experiencias cooperativas de comunicación, algunas de ellas son Qué Digital, Punto Radio MDQ y Grupo 965, quienes buscan otras maneras de producir y compartir información.

Julia Drangosch, integrante de la cooperativa Qué Digital, recordó que el medio de comunicación digital nace tras el cierre del diario El Atlántico, donde trabajaban varios de sus asociados. Ante la caída del proyecto empresarial y la falta de intervención estatal, el grupo decidió continuar de manera autogestiva para sostener la práctica periodística que venían desarrollando. 

Según señaló, en la ciudad faltaban propuestas de periodismo territorial, y esa ausencia fue uno de los motores para la creación del medio, pensado como un puente entre la ciudadanía y lo que sucede en el territorio. “Hace once años que lo venimos sosteniendo y siempre con mucha convicción en lo que tiene que ver con el cooperativismo como forma de organización, afirmó.

Integrantes de la cooperativa Qué Digital: Julia Drangosch (editora), Joaquín Lledó (editor), Sebastián Alí (editor), Lucho Gargiulo (editor audiovisual) y Maximiliano Cadilla (redactor). Fuente: Qué Digital.

El reportero gráfico e integrante de la cooperativa Qué digital, Lucho Gargiulo, señaló que el trabajo cotidiano exige una fuerte dedicación y una organización constante dentro del equipo. “Sostener un medio implica un gran esfuerzo, y sostenerlo en este modelo cooperativo es algo bastante complejo, porque no todo el mundo está dispuesto a trabajar las horas que hacen falta”, explicó.

Con el tiempo, el equipo logró consolidar una estructura que permite que todas las personas actualmente puedan trabajar exclusivamente en el medio. Ese proceso se repite en otras experiencias de la ciudad, aunque cada una con su historia.

En el caso de Punto Radio MDQ, la cooperativa lleva un recorrido que empezó hace casi dos décadas y que hoy se mantiene como uno de los proyectos comunicacionales autogestionados más estables de Mar del Plata.

El estudio de Punto Radio MDQ, espacio donde la cooperativa produce sus contenidos autogestivos.

Cristian Habarna, su presidente, recordó que tardamos casi diez años en pensar si valía la pena hacerlo, en ver cómo fluía la cosa”. Lo que comenzó como una iniciativa entre amigos, en un momento en que el streaming todavía no era habitual, se transformó con los años en un espacio sostenido.“Arrancamos con un micrófono, después dos, después tres… una consola más grande, una cámara. Todo a pulmón”, describió.

Para Habarna, la continuidad del proyecto no depende solo de lo técnico, sino también del vínculo que se construye entre quienes integran la cooperativa. “Seguimos en proceso de aprendizaje. Hoy es el streaming, mañana será otra cosa”, expresó, al destacar que la adaptación a los cambios tecnológicos es parte del ADN del proyecto. También comentó cómo se organiza ese aprendizaje interno: “A los que vienen de la radio les enseñamos a mirar la cámara. A los que vienen de lo audiovisual, a trabajar el ritmo de la voz. Es todo un ida y vuelta”.

Otra de las cooperativas es Grupo 965. Javier Andrada, integrante desde su fundación, recordó que el proyecto nació en 2010, luego de que la radio perteneciente al Instituto de Fondos Cooperativos estuviera a punto de cerrar tras el despido de su equipo. “La radio estuvo apagada solo veinte días”, y contó el proceso en el cual debieron reorganizarse, recuperar equipos y constituir una cooperativa de trabajo que logró sostenerse durante quince años.

Entrada de la cooperativa Grupo 965, ubicada en 9 de Julio 5670.

Las dificultades económicas forman parte del día a día de estas organizaciones. Giudice, desde su mirada más analítica, explicó que las principales trabas están vinculadas al financiamiento autónomo e independiente. También afirmó que “la sostenibilidad, depende de construir comunidades que financien los proyectos desde el consumo y el apoyo directo, sin quedar condicionadas por los aportes de grandes empresas o actores con intereses propios”.

La precarización del periodismo también atraviesa al sector cooperativo local. Andrada mencionó que la mayoría de los medios comerciales pagan salarios muy bajosy que, en el caso de las cooperativas, muchas veces directamente no pueden pagarlos. A esto se suma la multiplicidad de tareas, desde organizar hasta resolver fallas de todo tipo.“Uno empieza a ser su propio contador, su propio abogado, su propio todo”, dijo Andrada, dejando en claro que la autogestión implica asumir roles que van mucho más allá del trabajo periodístico.

De esta forma, las cooperativas encuentran en la autonomía editorial una de sus principales fortalezas. Lucas Barrionuevo, también integrante de Grupo 965, sostuvo que el ejercicio del periodismo en medios cooperativosnos permite tener total libertad para hacer lo que queremos”. Drangosch, desde Qué Digital, contó que aunque no tienen “recibo de sueldo” sino retorno cooperativo, parte de esa retribución simbólica es justamente la libertad de trabajo, un valor que es difícil de sostener en las redacciones tradicionales.

Para Giudice este tipo de experiencias no surgen solamente como respuesta al desempleo, sino como una forma distinta de producir y comunicar. “Son una propuesta distinta a la hegemónica”, aseguró, al remarcar que muchos trabajadores encuentran en estos espacios una posibilidad concreta de generar contenidos sin ajustarse a intereses externos.

La cuestión de la independencia también se expresa en las dinámicas cotidianas. Desde Grupo 965 explicaron que, en los medios tradicionales, “nadie te dice directamente que no toques un tema, pero uno sabe”. Esa autocensura tácita contrasta con los modos de trabajo de las cooperativas, donde las decisiones se toman de manera horizontal y las diferencias ideológicas conviven como parte del proyecto. “Te da la libertad de trabajar con gente que piensa distinto y que cada uno pueda decir lo que quiere”, comentó Andrada.

Finalmente, Giudice señaló que para fortalecer al sector es necesario un rol activo del Estado, mediante el cumplimiento de normativas y el control sobre el origen de los fondos, para evitar que las grandes corporaciones vulneren la sostenibilidad de las cooperativas. “Estas organizaciones son genuinas a la hora de expresar sus opiniones y de conseguir financiamiento”, sostuvo.

Más allá de sus diferencias, las cooperativas de comunicación en Mar del Plata coinciden en que el cooperativismo aparece no sólo como una respuesta frente a la concentración mediática, sino también como una forma de construir un sentido colectivo. Habarna para finalizar comentó que “Lo económico es una cosa, pero lo emocional y lo humano es lo que nos sostiene”.

Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Seminario de Practicas Profesionales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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