Rubén Eduardo “Siru” Acosta: El boxeador que eligió a Mar Del Plata

Por Benjamín Delacroix para el #MediaLab de Portal Universidad
En esta entrevista con Rubén Eduardo “Siru” Acosta repasamos su historia personal y deportiva, marcada por una extensa trayectoria en el boxeo nacional e internacional y por su fuerte vínculo con Mar del Plata, ciudad a la que representó durante toda su carrera. A los 44 años conquistó el título norteamericano OMB NABO, logro que lo ubicó entre los nueve mejores boxeadores del mundo y se convirtió en uno de los hitos más importantes de su recorrido profesional. Hoy, a los 47, continúa entrenando y dedicándose a la formación de nuevas generaciones desde su gimnasio Rambla Box, donde acompaña a jóvenes boxeadores tanto en lo deportivo como en lo personal.
– ¿Qué significa para vos representar a Mar del Plata, una ciudad en la que no naciste pero sentís como propia?
– “Vine a los 8 años y el día que conocí Mar del Plata juré nunca más irme. Para mí significa todo: acá tengo a mis hijos, mi profesión y mi vida. Después de 24 años como boxeador, hoy elijo morir en Mar del Plata por lo linda que es. Conocí 22 países y nada es igual, la costa, la seguridad y, sobre todo, la gente y los amigos que hice en estos 38 años”.
– ¿Por qué elegiste el boxeo?
– “Probé fútbol y rugby, pero nada me atrapaba. Un amigo, el papá de Fabián Cubero, me dijo que estaría bueno hacer boxeo. Mi hermano empezó y después me sumé yo. Era el “tragabollo”, nadie me quería porque era chiquito y me echaban de los gimnasios. Eso me llevó a decir “yo puedo también”. Dejé un tiempo por miedo, volví a los 20 años y cuando subí por primera vez a un ring profesional sentí que ese era mi lugar. Siempre digo que soy feliz en un lugar donde todo duele y estar arriba es algo especial, no tiene explicación. Estar entrenando, cansado, con dolor, y aun así ser feliz”.
– ¿Cuál fue la pelea que más te marcó?
– “La del título bonaerense. Fue la primera vez que escuché que me daban un título y me puse a llorar. Estaba mi familia, fue una locura”.
– ¿Qué es lo que te motiva a seguir?
– “Siempre digo lo mismo: yo puedo. Si quiero bajar 85 kilos, lo hago, no miro a los costados ni a los demás. Me enfoco en lo que tengo que hacer y no me pongo límites. Aunque creo que sí existe límite de edad, pero no para mí todavía, el día que me lleguen más de las que tiro, ahí ya está”.
-Atravesaste un accidente laboral muy grave ¿Cómo fue esa recuperación?
– “Me caí de un techo, me quebré costillas, vértebras, clavícula, me cosieron la cabeza, pero yo sabía que me iba a recuperar, y el doctor me dijo que iba a estar un año sin pararme y que no iba a pelear más. A los tres meses ya estaba entrenando. Y desde ese día hice 11 peleas más. Fue amor propio, decir ´yo puedo´.”
-¿Qué pasó con el contrato para pelear en Noruega?
– La pelea en Noruega era para octubre o noviembre. Yo me caí en abril y en julio ya estaba entrenando de nuevo. Cuando salgo de la rehabilitación me llaman para pelear y ya estaba todo arreglado, pero faltando 15 días me avisan que por reglamento y por contrato las personas mayores de 41 no podían pasar, y yo justo había cumplido 41 en julio. Fue un quilombo porque ya me había gastado la mitad de la plata”.
-¿Cómo ves el futuro del boxeo en Mar del Plata?
– “En Mar del Plata tenemos muy buenos entrenadores y muy buenos chicos. Solo necesitamos unirnos más para que todo sea mejor y ayudarnos entre todos, para que puedan salir cuatro, cinco, seis o diez chicos que representen a la ciudad como antes. Hay muy buen boxeo, pero creo que hay que bajar un poco el ego. En mi caso, si necesito ayuda la pido. Llamo a alguien que sabe y le digo ‘tengo este problema’. Veo que en el boxeo cada uno tiene su librito y no pide ayuda. Hace falta más humildad, porque los que van a crecer son los chicos”.
– Hoy también sos entrenador. ¿Cómo vivís ese rol?
– “Tenemos muchos boxeadores y la idea es acompañarlos en su proceso. Desde el gimnasio les pagamos la licencia, que sale casi 80 mil pesos. No es que me haya quedado algo por cumplir, sino que me gusta acompañarlos desde que empiezan hasta que dicen basta, cuidando primero la salud, después que estén bien físicamente y que vayan bien en el colegio. Miramos las carpetas, tienen que venir con buenas notas. Para mí la satisfacción es acompañarlos; después, si llegan o no, son procesos aparte. Lo importante es que terminen bien la carrera o se lleven un buen recuerdo de lo que fue el boxeo”.
Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de contenidos en redes sociales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
