El caso Beeflow y el rol de la inversión pública en ciencia y tecnología

Fuente: BeeFlow

Por Martín Eguaras*

El 15 de enero de 2026, Javier Milei y Federico Sturzenegger publicaron una columna de opinión en la revista The Economist, luego transcripta y comentada por Infobae, en la que sostuvieron que los problemas de competencia no debían resolverse con un mayor control estatal a las grandes empresas, sino controlando a los reguladores. En ese marco, presentaron a la empresa Beeflow como ejemplo de una externalidad supuestamente resuelta de manera eficiente por el mercado. Sin embargo, para comprender el alcance de ese ejemplo, resultó imprescindible reconstruir una historia que tanto la columna original como su reproducción en Infobae omitieron.

Foto: Milei y Sturzenegger publicaron una columna de opinión en The Economist donde presentaron a la empresa Beeflow como ejemplo de una externalidad supuestamente resuelta de manera eficiente por el mercado.

 

Para entender qué es Beeflow, fue necesario contar toda la historia. La empresa surgió a partir de investigaciones científicas desarrolladas durante años en el sistema público argentino, específicamente en el CONICET en forma conjunta con la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ese proceso dio lugar a dos patentes de invención pertenecientes a estas instituciones estatales, producto de investigación básica y aplicada financiada por el Estado.

Ambas patentes fueron licenciadas por Beeflow y utilizadas para desarrollar un método innovador en la polinización de cultivos a partir de las abejas. Se trató de abejas con un mejor sistema inmune, más resistentes al frío y direccionadas específicamente para el cultivo que se buscaba polinizar. Solo después de ese largo período de generación de conocimiento —no inmediato ni rentable en términos de mercado— ese saber pudo transferirse al sector privado y convertirse en una empresa.

Investigación desarrollada en la UNMDP y el CONICET

Desde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMDP, las investigaciones se realizaron en el Centro de Investigación en Abejas Sociales, perteneciente al IIPROSAM-CONICET, y en el Laboratorio de Fisiología Molecular e Integrativa, perteneciente al IIB-CONICET. En ese marco, los investigadores Lorenzo Lamattina, Martín Eguaras, Pedro Negri y Matías Maggi sumaron distintas habilidades para encontrar soluciones a problemas reales de la apicultura.

Foto: Con el aporte de la UNMDP y el CONICET se logró fortalecer el sistema inmune de las abejas, alcanzando una mayor supervivencia frente a patologías y a condiciones climáticas adversas.

Con el aporte puntual de estos investigadores se logró fortalecer el sistema inmune de las abejas, alcanzando una mayor supervivencia frente a patologías y a condiciones climáticas adversas, particularmente el frío. Ese conocimiento, generado en el ámbito público, fue posteriormente transferido al sector privado y constituyó la base del desarrollo empresarial citado en el debate.

La omisión del rol estatal en el relato de mercado

Presentar a Beeflow como una “solución de mercado” sin reconocer ese período previo de construcción del conocimiento implicó borrar deliberadamente el rol central de la inversión pública en ciencia y tecnología. Sin CONICET, sin universidades públicas y sin financiamiento estatal sostenido, Beeflow simplemente no existiría.

La contradicción se volvió aún más evidente si se considera que en los últimos años se desfinanció al sistema científico-tecnológico argentino. En ese contexto, utilizar como ejemplo emblemático una empresa cuyo origen estuvo en la ciencia financiada por el Estado, mientras se cuestionó o debilitó ese mismo sistema, resultó internamente inconsistente.

No se trató de una externalidad “resuelta por el mercado” en abstracto, sino de un caso clásico de innovación en el que el Estado asumió el riesgo inicial, financió investigación de largo plazo, formó recursos humanos y generó patentes, y luego el sector privado pudo escalar, comercializar y capturar valor económico.

Lejos de refutar la importancia del Estado, el caso Beeflow la confirmó. La discusión honesta no fue Estado versus mercado, sino reconocer el rol irremplazable del Estado en las etapas tempranas de la innovación y la contradicción de celebrar sus resultados mientras se intenta desmantelar el sistema que los hizo posibles.

*Martín Eguaras es doctor en Ciencias Biológicas, investigador del CONICET y desde hace más de 30 años lidera el trabajo en el Centro de Investigación en Abejas Sociales de Mar del Plata.

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