Una celebración de pertenencia y compromiso: la Facultad de Derecho realizó su acto de graduación
La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata realizó su acto de graduación en el Aula Magna de la Facultad, una decisión que desde hace años busca recuperar el sentido de pertenencia y cercanía entre quienes finalizaron su carrera y el espacio que los formó.
El acto contó con la participación de autoridades como Marina Sánchez Herrero, vicerrectora de la UNMDP; Guillermo Lorenzo, decano de la Facultad de Derecho y Federico Bordaisco, director de la Unidad de Graduadas y Graduados de la casa de estudios. Además, estuvieron presentes diferentes docentes que hicieron entrega de los diplomas.
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La ceremonia comenzó con las palabras de Federico Bordaisco, quien destacó la importancia de este espacio como puente entre la vida estudiantil y el ejercicio profesional. El director de la Unidad de Graduadas y Graduados valoró el crecimiento del acto y la posibilidad de acompañar a quienes atraviesan “ese momento en que uno empieza a cambiar el chip de estudiante a abogado”, subrayó. Recordó también que “la Facultad siempre está abierta, tanto para capacitar como para mantener el vínculo con la comunidad académica”. Además, Bordaisco rememoró experiencias anteriores que habían marcado profundamente estas ceremonias y reafirmó el objetivo de que cada nuevo profesional pueda expresar en primera persona lo que significa este logro.
El decano, Guillermo Lorenzo, señaló que la tarea institucional —extensión, grado, posgrado, gestión y defensa del presupuesto— encontraba su razón de ser en ese momento en el que la comunidad celebra un nuevo grupo de profesionales.
Rescató que la universidad pública argentina había sido sostenida históricamente por el aporte de toda la población, incluso de quienes nunca habían pisado una institución educativa. “Buscamos formar ciudadanía de primera categoría”, sostuvo. Para Lorenzo, los familiares y acompañantes son una pieza fundamental en cada historia académica: “Hubiera sido casi imposible que ustedes estén acá sin los afectos que los acompañaron en todo el recorrido” sostuvo.

La vicerrectora de la UNMDP, Marina Sánchez Herrero, recordó el origen del acto de graduación dentro de la Facultad y la voluntad de que cada estudiante pudiera recibir su título “en su casa y con su familia”. Subrayó, además, el valor del espacio de Graduados como un ámbito de acompañamiento, contención y aprendizaje continuo, especialmente durante el inicio del ejercicio profesional.
Sobre el rol del abogado y de la abogada en la sociedad, Sánchez Herrero expresó que “la profesión implica defender durante toda la vida los derechos de otros”, un acto que definió como profundamente humano y generoso. También habló del impacto de la formación jurídica en la vida cotidiana y deseó a los nuevos profesionales un recorrido en el que pudieran encontrar su lugar entre las múltiples posibilidades que ofrecía el derecho.
Durante la ceremonia, la graduada invitada Ana Fraqueli brindó un discurso en el que su historia resonó con fuerza entre quienes colmaban el Aula Magna. Con 68 años, comerciante, madre, abuela, contadora y ahora abogada, compartió un recorrido vital atravesado por la constancia, la reinvención personal y la convicción de que los sueños pueden cumplirse a cualquier edad.
Nacida en Azul, repasó sus primeros años de estudio, su vida familiar, su trabajo y la decisión de retomar el camino académico primero en Ciencias Económicas y luego en Derecho. “No hay excusas y no hay edad, sino constancia y perseverancia”, aseguró, al relatar cómo sostenía sus estudios mientras trabajaba más de ocho horas diarias y enfrentaba desafíos propios de una vida adulta llena de responsabilidades.
Fraqueli también resaltó el rol de la facultad, del centro de estudiantes y de los docentes, especialmente durante la pandemia, cuando la virtualidad se convirtió en un obstáculo que requirió acompañamiento y paciencia. En su mensaje final, alentó a quienes estaban pensando en iniciar una carrera universitaria: “Yo pude, ustedes también”. Y llamó a los futuros profesionales a ejercer con humanidad, a consultar siempre y a priorizar ser “buenas personas”, porque —afirmó— ese es el cimiento de cualquier camino profesional.
