Día del Ingeniero y la Ingeniera Agrónoma: ciencia, producción y compromiso con el futuro
Cada 6 de agosto se conmemora en Argentina el Día del Ingeniero y la Ingeniera Agrónoma y del Médico y la Médica Veterinaria, en conmemoración de la creación de la primera carrera universitaria en agronomía en 1883. Esta fecha marca el reconocimiento a profesionales que resultan esenciales para el desarrollo económico, social y ambiental del país.
Desde el Sistema de Medios Públicos de la UNMDP dialogamos con Natalia Izquierdo, secretaria de Ciencia y Técnica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNMDP, repasó las múltiples tareas que desempeñan estos especialistas y el impacto de su trabajo cotidiano.
“El ingeniero agrónomo trabaja directamente en la planificación y conducción de producciones vegetales y animales”, explicó Izquierdo. Desde los cultivos tradicionales hasta las innovaciones en producción hortícola o genética animal, el espectro de acción de estos profesionales es inmenso. Pero lo que destacó con énfasis fue la dimensión ambiental: “El profesional no solo vela por una buena producción, sino también por cuidar el medioambiente”.
Producción con responsabilidad ambiental
La advertencia no es menor. Argentina cuenta con más de 33 millones de hectáreas cultivadas, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Sin una gestión adecuada, los suelos pierden fertilidad, aumentan los procesos de desertificación y se compromete la biodiversidad. “El productor tiene que saber cómo sembrar para no dañar el suelo, pero a su vez para tener buenos cultivos”, apuntó Izquierdo.

La Facultad de Ciencias Agrarias, ubicada en Balcarce, funciona de forma integrada con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), lo que permite articular investigación, docencia y extensión en un mismo espacio. “Desde el primer año, los y las estudiantes visitan campos de productores, industrias, ensayos del INTA o de la propia facultad. Eso les da mucha práctica y genera un compromiso distinto con lo que estudian”, señaló la secretaria.
Investigación aplicada, territorio y articulación
La Facultad desarrolla múltiples proyectos de investigación en áreas como sanidad vegetal y animal, salud y conservación del suelo, respuesta de cultivos a fertilizantes, calidad de alimentos, genética, manejo de rodeos y prácticas agrícolas sostenibles. Uno de los enfoques más innovadores es la “papatrónica”, una combinación entre agronomía y robótica aplicada al cultivo de papa, producción emblemática de la región sudeste bonaerense.
“También tenemos muchos proyectos interdisciplinarios con la Licenciatura en Alimentos, porque después de la producción agraria viene todo el proceso de industrialización y consumo”, destacó Izquierdo. La articulación entre disciplinas y sectores permite abordar los desafíos del sistema agroalimentario de manera integral.
Formación con estándares de calidad
La carrera de Ingeniería Agronómica está incluida dentro del artículo 43 de la Ley de Educación Superior, que contempla aquellas profesiones cuyo ejercicio puede comprometer la salud, la seguridad, los derechos y los bienes de las personas. Esto implica una evaluación periódica de los planes de estudio, cuerpos docentes, condiciones institucionales y prácticas profesionales. “Estamos en proceso de evaluación por parte de la CONEAU. Es muy importante porque nos obliga a hacer una autoevaluación institucional que nos permite mejorar”, explicó Izquierdo.
A través de este proceso, la carrera se ajusta a estándares nacionales e internacionales de calidad educativa, lo que garantiza una formación sólida para futuros profesionales.
Una profesión clave para el desarrollo nacional
“Argentina tiene un potencial enorme. Pero es muy fácil agarrar un terreno, sembrar, sembrar y cosechar. En pocos años te quedas sin suelo”, advirtió la ingeniera. En ese sentido, remarcó que el aporte del profesional es indispensable para garantizar una producción que no agote los recursos naturales.

El 60% de las exportaciones de Argentina lo genera el sector agropecuario y agroindustrial, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. “El ingeniero agrónomo interviene directamente en eso: en tener buenas producciones para exportar y generar divisas, pero también en la producción de nuestros propios alimentos”, explicó Izquierdo. Otro gran aporte, sostuvo, es la preservación del suelo y los recursos naturales. “Producir sin generar daño es fundamental”, enfatizó.
Mirada hacia el futuro
Desde el trabajo diario en los campos hasta la investigación genética en laboratorios, la ingeniería agronómica articula saberes científicos, tecnológicos y sociales para garantizar una producción sustentable, eficiente y equitativa. En un mundo atravesado por la crisis climática, la escasez de recursos y los desafíos alimentarios, el rol del ingeniero agrónomo es cada vez más estratégico.
“Necesitamos del profesional para poder explotar los campos, pero conservarlos a su vez. La mirada del ingeniero agrónomo permite producir cuidando los recursos y pensando en el largo plazo”, concluyó Izquierdo.
