Reconfiguración de la religión en Argentina: caída del catolicismo, aumento de personas sin religión y crecimiento del evangelismo
Un informe realizado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCreAr) determinó que la religión en Argentina atraviesa una transformación profunda y cambios generacionales, sociales y territoriales. Los números muestran un quiebre de la hegemonía del catolicismo y una caída sostenida de seguidores. A su vez, se refleja un crecimiento de las iglesias evangélicas y un aumento de las personas que no se identifican con ninguna religión lo que significa un desafío para el mundo católico.
Para analizar este escenario, Portal Universidad dialogó con el Magister en Sociología y Ciencias Políticas, especialista en Religión y docente de la Universidad Nacional de Mar Del Plata (UNMDP), Eduardo Luis Moggia, quien explicó las causas históricas y sociales detrás de estos cambios.
Caída sostenida del catolicismo
La disminución de la población que se identifica como católica, se trata de un proceso que combina factores históricos, culturales y sociales. “Esta caída sostenida se debió a que en la década del 60 estaban los abuelos o bisabuelos inmigrantes que traían cierta tradición católica. Con el tiempo, en los 70, hubo una crisis de paradigmas y una partición dentro de la Iglesia Católica. Los sectores de acción católica se fueron desatendiendo y tomaron los movimientos políticos”.
La religión está sufriendo una transición histórica y cultural y una pérdida de influencia. En los jóvenes, el catolicismo pasó a ser un compromiso con lo social. “Hubo una ruptura de los ejercicios tradicionales de ir a la misa los domingos. Hoy en día, hay un proceso de secularización. La gente dejó las iglesias, templos que ni abren y capillas que cerraron. Por lo tanto, existe una migración hacia la indiferencia y otros compromisos espirituales”.
Además, el sociólogo señaló: “El catolicismo perdió la capacidad de interpretar las necesidades sociales. Por ejemplo, en los 70 había un compromiso muy importante con los barrios y había un movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, que le dio impronta a Vernazza, Mugica, Carbone, entre otros”.
La Iglesia perdió influencia dentro de los sectores sociales y sufrió una disminución de la cantidad de fieles. “Cuando vino el golpe militar, enmudeció a la Iglesia Católica y perdió territorio social, muchos cuadros fueron afectados por la represión. Ahora quieren retomar ese compromiso frente a un gobierno que es muy indiferente en las cuestiones sociales, porque se dieron cuenta que perdieron la brújula y lo quieren recomponer desde la jerarquía”.
Al respecto de lo que tiene por delante la Iglesia Católica para reconstruir el vínculo con la sociedad, comentó que “el desafío para recuperar la influencia es trabajar en los comedores populares, en la inserción en los barrios y en un compromiso más social. Creció la pauperización y la pobreza en la Argentina, por lo que la Iglesia y otras organizaciones deberían actuar. Por ejemplo, una mayor responsabilidad con aquellos que están en situación de calle y poder albergarlos. Rescatar de nuevo la agenda social es difícil, porque la condición argentina cambió a nivel religioso.
Asimismo, la Iglesia Católica no logró adaptarse a las transformaciones culturales. “La posmodernidad influyó mucho en esta caída con la muerte de los discursos y de las teorías. La transmisión de palabra en palabra se perdió. Yo vengo de familia y colegio católico, pero ya no estoy metido porque uno va madurando junto con los desafíos actuales que tiene la sociedad y la Iglesia Católica no está a la altura”.
Por otra parte, el sociólogo aclaró que la militancia católica quedó circunscrita en dos áreas: “Primero, la pastoral de la liberación o popular, más conocida como los curas villeros, cuya máxima representación es Lorenzo “Toto” de Vedia en la Villa 21-24 de Barracas. Y luego hay otras vertientes católicas que están en movimientos más de élite, como puedo ser Schoenstatt”.
En esa línea, Moggia también adjudicó la caída del Catolicismo a los grandes escándalos que se vieron involucrados. “La Iglesia condena a la tecnología y las Inteligencias Artificiales, pero ya está entre nosotros. Yo creo que hubo disociación y no acompañó a esos procesos, porque no es la misma sociedad que en tiempos anteriores. También se perdió la representación, y no solo los jóvenes, porque la Iglesia tuvo muchos escándalos y está siendo mal vista. Por ejemplo, la pedofilia ¿Ven solo a este cura? ¿Trabaja solo? Un tremendo drama que ocultó durante varios papados y después tuvo que sacar todo afuera”.
Además de los casos de pederastía, la Iglesia se ve implicada en distintos revuelos económicos como lavado de dinero o manejo irregular de fondos públicos. “El Vaticano tiene un PBI más alto que varios países de América Latina, andan en limusinas con choferes y están muy lejos de la pobreza. A los abuelos se los podía engañar hasta cierto punto, pero hoy a nadie. El acceso a la información se expandió muchísimo y ya no te pueden tomar como tonto. Ya no te pueden vender el buzón de que la Iglesia es santa e inmaculada y que los sacerdotes son todos santos. Ya no se dejan llevar tanto de las narices”.
Personas sin afiliación religiosa
Sobre el crecimiento de las personas que no se identifican con ninguna religión y de la tendencia vinculada a las nuevas formas de entender la vida, el especialista indicó: “Es respetable las posturas, porque uno no necesita ninguna postura metafísica ni tecnológica para vivir. Vivo desde acá, desde mi vida. Muchos tienen claro que nacemos y ya empezamos a morir, ya es un hecho que la vida y la muerte son parte nuestra ¿Qué se propone a esa gente que no cree nada? Vivir de la mejor manera posible y hacer el bien a los demás para dejar buena aportación”.
El recambio generacional impulsó una tendencia hacia a la autonomía y la pluralidad de creencias. “Muchas optaron por el camino de no tener una religión, pero sí tener una representación a una ideología política. En la Argentina hay mucha gente que es agnóstica que quiere hacer su propia experiencia de vida”.
En ese sentido, distinguió: “El ateo no quiere saber nada de Dios, ni siquiera de lo metafísico. El agnóstico cree en Dios, pero no cree en ninguna religión ni institución religiosa. Y los que no tienen afiliación religiosa encontraron sentido a su vida desde otra perspectiva. Los clubes, grupos de amigos, partido político o una sociedad de fomento dieron más pertenencia que las propias religiones, ni hablar de los católicos”.
Crecimiento del evangelismo
En cuanto al crecimiento del evangelismo, el sociólogo explicó que “las históricas Iglesias Evangélicas están mal, pero creció un nuevo evangelismo con distintas vertientes como las Iglesias Pentecostales, las Asambleas de Dios, entre otras. El crecimiento de las Iglesias Evangélicas se debe a que proponen una conexión directa con Jesucristo, sin intermediarios. La Iglesia Evangélica creció desde las favelas de Río de Janeiro hasta las famosas villas y barrios populares de Argentina”.
El evangelismo nació en Estados Unidos en iglesias de élite, pero su expansión en América Latina significó una insercción en los barrios más bajos. “Es así porque no exigen estudios teólogos. Los curas, sacerdotes y pastores de iglesias tradicionales tienen que estudiar cinco años de teología. En cambio, el pastor evangélico puede ser un analfabeto que nunca fue a la escuela”.
En ese marco, Moggia agregó: “En el evangelismo el rol de la mujer es muy activo. En muchas Iglesias Evangélicas la preside una pastora y lleva adelante la institución. El catolicismo se quedó en una tradición medieval y no vio los cambios sociales. No obstante, ambas están aún muy cerradas a la diversidad sexual. Bergoglio fue el único que abrió la puerta de la Iglesia Católica a la diversas orientaciones sexuales”.
Las religiones tradicionales están experimentando un profundo proceso de adaptación, reestructuración y reconfiguración frente a los nuevos desafíos. Sin embargo, el profesional advirtió: “Si no se adaptan a las necesidades sociales y tienen una mirada empírica y comprensiva de la nueva sociedad que emerge, muchas van a dejar de tener vigencia y se van a convertir en pieza de museo. La gente creerá en la IA más avanzada y apostará a su propia vida”.
El sociólogo concluyó con que “las demandas sociales van a aumentar y las personas querrán vivir mejor. Van a empezar a creer más en la ciencia si la educación aumenta. Ahora, como se quiere bajar en la Argentina, estamos muertos. Es un desafío para cualquier religión, porque la gente va a apostar a la ciencia y a una mejor calidad de vida. Las diversidades religiosas van a seguir creciendo”.




