Cómo el Mundial se convirtió en el escenario ideal para las apuestas

En el marco del Mundial 2026, las apuestas deportivas atraviesan uno de sus momentos de mayor exposición. La masividad del torneo concentra una intensa presencia de publicidad y promociones vinculadas al juego online, tanto en las transmisiones como en las redes sociales. Este fenómeno no solo transformó la manera en que se consume el fútbol, sino que instaló el juego como una excusa para mirar y estar pendiente del torneo más importante a nivel de selecciones.

Para profundizar en este fenómeno, Portal Universidad dialogó con el psicólogo, docente y Decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar Del Plata (UNMDP), Juan Pablo Issel, quien explicó cómo funcionan los mecanismos psicológicos detrás del juego compulsivo, por qué el contexto mundialista potencia estas conductas y cuáles son los desafíos que enfrenta la regulación frente al crecimiento de las apuestas online.

La mecánica del juego compulsivo

El funcionamiento mismo de los juegos de azar favorece el desarrollo de conductas compulsivas. “El juego de por sí tiene una mecánica de recompensa aleatoria. Es una dinámica que, y esto se conoce desde hace siglos, tiene una propensión a que las personas hagan un consumo problemático de este tipo de oferta. De hecho, es parte de la historia de la humanidad que el juego tiene tendencia a generar conductas compulsivas y adictivas“.

En ese sentido, el psicólogo indicó: “Este tipo de conductas hace que las personas las sigan repitiendo, aunque les hagan daño. Daña la autoestima, genera ansiedad y conduce a cuestiones graves como la depresión o, en el lugar más extremo, el suicidio“.

Apuestas deportivas Mundial 2026

Con respecto al Mundial, Issel comentó que “el juego viene siendo explotado por el Mundial. Es una oferta completamente desregulada de la posibilidad de que las personas apuesten a todo, todo el tiempo y sin ningún tipo de limitación”.

La cita mundialista potenció la presencia en el timeline de los usuarios de publicidad de juego online. “Lo que hemos visto en el Mundial es una especie de bombardeo. Las pausas de hidratación están hechas particularmente para promover la posibilidad de que la gente pueda apostar en esos momentos, teniendo en cuenta que las casas de apuestas parecen ser una de las principales fuentes de financiación de los deportes en general, pero del fútbol en particular”.

El juego siempre estuvo sujeto a distintas restricciones para limitar sus riesgos, pero el desarrollo de las plataformas digitales dejó esas regulaciones desactualizadas. “En relación con esta arista peligrosa que tiene el juego, siempre estuvo regulado. No vas a ver un casino enfrente de una escuela secundaria, los menores tienen restringido el ingreso y existen distintas regulaciones. Pero con la digitalidad y los casinos virtuales esas normativas quedaron completamente fuera de lugar“.

En esa línea, el profesional dijo que: “En Argentina, la mayoría de las camisetas de los equipos de fútbol están sponsoreadas por este tipo de emprendimientos. La ludopatía es un problema que preocupa cada vez más a psicólogos, profesionales y educadores. Los directores de escuelas secundarias también están preocupados por esto. En el Mundial explotó a un nivel exponencial por la cantidad de oferta y propaganda que puede verse”.

Asimismo, Issel advirtió al respecto del tratamiento de proyectos legislativos: “Uno de los sponsors oficiales de la selección es una casa de apuestas. Esta cuestión puede explicar las demoras y vacilaciones que hay en el Poder Legislativo para regular más fuertemente esta actividad. Al haber intereses económicos muy importantes detrás, lamentablemente los legisladores parecen ser permeables al lobby de estas corporaciones”.

Casa de apuestas, sponsor oficial de la selección argentina

La ilusión del control

El juego compulsivo no responde a una única causa. Detrás de esta conducta intervienen diferentes factores psicológicos que varían según cada persona. “No todas las personas apuestan de la misma manera ni por lo mismo. Uno de los padres del conductismo, Skinner, descubrió que las conductas que reciben una recompensa aleatoria, como ocurre con el juego, tienden a repetirse”.

En este contexto, dijo que “muchos psicólogos sostienen que el jugador compulsivo busca más poder que ganar, porque de ninguna manera parece razonable pensar que pueda ganar de manera sostenida”.

Como parte de ese funcionamiento, describió que “la ilusión del control son las mentiras que nos decimos a nosotros mismos cuando las conductas que realizamos no pueden explicarse desde la razón. Desde un punto de vista matemático es muy difícil que alguien gane de manera sostenida. Los juegos de azar están diseñados para que, en general, gane la casa de apuestas y no el apostador“.

Apuestas Online

Del mismo modo, Issel agregó: “Cuando una persona pone en riesgo su patrimonio, su vivienda o sus vínculos por seguir apostando, no está actuando desde la razón. La ilusión de control funciona como una justificación racional de una conducta que, en realidad, no se construye ni opera racionalmente. La persona cree que está controlando la situación cuando no es así”.

Además de los mecanismos psicológicos propios del juego, durante el Mundial aparecen factores sociales que potencian la participación, sobre todo entre adolescentes. “En los grupos adolescentes aparecen cuestiones vinculadas con la pertenencia: la idea de ser alguien que sabe de fútbol o de formar parte de un grupo en el que apostar es una práctica habitual”.

En esa línea, añadió que “confluyen varios elementos y uno de ellos es la ilusión de control: la creencia de que se sabe lo que se está haciendo, que la situación puede manejarse y que, si se quiere, se puede dejar de apostar en cualquier momento“.

Factor económico, político y social

A los mecanismos propios del juego se suman factores sociales que adquieren mayor fuerza durante un evento de la magnitud de un Mundial. “En un contexto como un Mundial es tentador creer que uno puede anticiparse a los resultados. Poder decir ‘vamos a ganar 3 a 2’ antes de que ocurra genera reconocimiento y deja a la persona mejor posicionada frente a sus pares”. 

Sin embargo, el profesional sostuvo que “cuando uno analiza la situación racionalmente, sabe que los resultados del fútbol son, en gran medida, impredecibles. Justamente esa incertidumbre es una de las razones por las que este deporte despierta tanta pasión“.

Además, advirtió sobre otras prácticas que pueden funcionar como puerta de entrada al juego. “El Mundial es un fenómeno extremadamente masivo y en Argentina se vive con mucha intensidad. A eso se suma un bombardeo constante de estímulos para apostar, sobre todo en redes sociales, donde incluso se regala dinero para empezar a jugar. Además, todo el mundo participa del prode y esa puede ser la punta del hilo“.

Las apuestas deportivas en la Copa del Mundo 2026

El peso de la crisis financiera también es un factor que influye en estas conductas. “Está la tentación de hacer plata rápido porque se la necesita. Me da la sensación de que existen corporaciones que se aprovechan de vulnerabilidades psicológicas y económicas, además de la desregulación por parte de legisladores que mantienen demorados los proyectos“.

En ese marco, el decano recalcó: “Esto no es juego. Le arruina la vida a personas y familias. Cada vez es más común escuchar casos de personas que cometen delitos para conseguir dinero y seguir apostando o que rompen vínculos significativos porque mienten en relación con esto”.

Issel concluyó con que “las personas están muy indefensas frente a semejante despliegue de corporaciones y publicidad masiva. Por eso las familias tienen que hablar de este tema y conocer qué hacen los chicos. Tampoco hay que perder de vista la vertiente política: las demoras en los ajustes legislativos son, a mi entender, inaceptables“.

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