El giro a la derecha en Perú y Colombia reconfigura el mapa político de América Latina
Las recientes elecciones presidenciales en Perú y Colombia volvieron a modificar el mapa político de América del Sur. Los triunfos de Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella, candidatos identificados con la derecha, consolidaron un nuevo equilibrio regional, aunque ambos procesos estuvieron atravesados por una fuerte polarización y diferencias electorales mínimas. El nuevo escenario también reconfigura las relaciones internacionales de la región.
Para profundizar en este panorama, Portal Universidad dialogó con Rafael Briano, docente e investigador de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y especialista en política latinoamericana. El profesional analizó las causas de estos resultados, el impacto geopolítico que tendrán en la región y los desafíos institucionales que enfrentan Perú y Colombia.
Los resultados electorales consolidan un cambio en el mapa político sudamericano, pero no implica un respaldo contundente a los nuevos gobiernos. En ese sentido, Briano recalcó: “Las dos últimas elecciones presidenciales en América Latina terminaron con triunfos de la derecha, pero al mismo tiempo son balotajes muy parejos. Hay sociedades fragmentadas y polarizadas”.
Asimismo, explicó que “la diferencia entre los que ganan y los que pierden es ínfima. De hecho, en las elecciones peruanas, los dos candidatos pasaron a la segunda vuelta con muy pocos votos propios. Todavía hay una pelea legal para que se dé por ganadora a Keiko Fujimori, tan probable que logró imponerse en un balotaje por primera vez, luego de haber perdido en sus tres intentos anteriores. La cuarta fue la vencida”.
En el caso de Colombia, el escenario fue similar. “La diferencia es mínima: alrededor de 250.000 votos. El triunfador fue Abelardo de la Espriella, pero Iván Cepeda hizo una gran elección, sobre todo siendo el candidato del oficialismo. A nivel regional, implica un giro hacia la derecha”.
En tanto al alcance de este proceso de esta situación política, el docente repasó: “En el momento de la marea roja de gobiernos centro-izquierda, todavía existían mandos de derecha. Hoy el único gobierno de centro-izquierda que queda en la región es el de Yamandú Orsi, en Uruguay. En Brasil hay que esperar a las elecciones de octubre, pero Lula da Silva estaría yendo por su cuarto mandato. Con Venezuela hablaría, entre muchísimas comillas, de un gobierno de izquierda. Sobre todo, desde el 3 de enero, cuando la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el gobierno tras la detención de Nicolás Maduro. No hubo un cambio de régimen, sino un cambio en su funcionamiento”.
En la misma línea de Venezuela, el especialista dijo que “figuras como Diosdado Cabello o Daniel Rodrigo López, que eran perseguidos por los Estados Unidos y tenían orden de captura, todavía pertenecen al gobierno. Ahora dejaron de ser buscados y Venezuela es aliado del país norteamericano. Delcy Rodríguez, fue elogiada por Donald Trump después de la reforma de la ley de exportación petrolífera, que permite que el petróleo lo controle Estados Unidos. Además, cuando asumió Rodríguez dijo que iba a ir a buscar la liberación de Maduro, ahora ya casi no se habla de él en Venezuela”.
Si bien ambos resultados favorecieron a los candidatos de derecha, los triunfos responden a contextos políticos muy distintos. “En Colombia hay mucho descontento con el gobierno de Petro. Sin embargo, terminó con un candidato con ciertas chances de ganar, como Iván Cepeda. Pero Colombia, históricamente, fue gobernada por la derecha y este es el primer régimen de izquierda. Además, cuando la izquierda tuvo oportunidades de triunfar, sus candidatos fueron asesinados o perseguidos”.
En ese marco, Briano añadió: “Es una muestra de estabilidad del sistema democrático colombiano, pero es un país atravesado por la violencia política donde el nivel de enfrentamiento verbal en la campaña fue muy grande. Espriella se presentó como antisistema y está en el extremo de la derecha. Tiene un discurso de una mezcla entre Bukele, Trump y Milei. Además, tiene lazos con narcotraficantes y paramilitares”.

Abelardo de la Espriella, presidente electo en ColombiaAbelardo de la Espriella, presidente electo en Colombia
En el caso de Perú, el resultado se le puede atribuir a un deterioro estructural. “Es parte de la crisis sistémica de la política peruana en los últimos 20 años. En el 2016 ningún presidente terminó su mandato: todos fueron destituidos o están presos. Es una economía que crece y tiene buenos números en términos macroeconómicos, pero políticamente el sistema partidario no entiende la vuelta”.
En el plano internacional, los resultados fortalecen la influencia de Estados Unidos en la región. “Trump oficialmente apoyó de la Espriella y fue muy crítico de Petro, incluso dijo que podía ser capaz de tomar acciones militares contra Colombia. Pero no hizo lo mismo con Keiko Fujimori, fue más expectante. Para los intereses geopolíticos de Estados Unidos, estos dos triunfos significan que van a tener más aliados en la región”, sostuvo el docente.
No obstante, Briano comentó que “Colombia nunca se apoyó específicamente ni en China ni en Rusia. En caso peruano, tiene un puerto construido por capitales chinos. Incluso, Estados Unidos no pidió que sea desmantelado, hay una aceptación”.
En consecuencia a estas elecciones, Milei gana aliados. “Durante toda la campaña, Abelardo de la Espriella hizo referencia al presidente argentino. Inclusive, adoptó la figura del tigre. Hay una afinidad ideológica muy grande. En el caso de Fujimori, no hay tanta inclinación. Desde que asumió, Milei se presenta como el aliado más fiel de los Estados Unidos y de Israel. Al mismo tiempo, otros líderes políticos también adoptaron esa posición en América Latina”.
En tanto a las características de los nuevos liderazgos, explicó: “Colombia es un país atravesado por la violencia política desde hace más de 60 años, con guerrillas, paramilitares y grupos de narcotraficantes. El Estado no controla muchos territorios y el discurso de la Espriella es muy violento y radicalizado. Al principio de su campaña decía que iba a destripar a sus adversarios políticos. Y en un país donde eso se llevaba a la práctica real, es muy fuerte. Creo que, en el caso de Abelardo, lo más peligroso para el sistema político colombiano es su nexo con sectores vinculados al narcotráfico, y su discurso es muy mesiánico”.
Asimismo, agregó: “Los dos triunfos es un signo de pregunta y de preocupación, ¿Hacia dónde y qué pueden implicar? Si hace realidad alguno de sus desafíos más oscuros o de sus posibles anuncios, el futuro de Colombia va a ser muy violento y el sistema colombiano va a colapsar”.
PERÚ SALE DEL SOCIALISMO
Felicito a @KeikoFujimori por su histórica victoria en Perú. El pueblo peruano se suma a Colombia y ha enviado un mensaje claro: la región quiere volver al camino de la libertad y la seguridad.
Los peruanos rechazaron la debacle comunista que planteaba…
— Javier Milei (@JMilei) June 30, 2026
El especialista planteó que, si “Keiko Fujimori pretende volver a los años noventa, replicando el modelo de su padre, eso implicaría cerrar el Congreso y concentrar el poder junto con los militares. Hoy el contexto es diferente, pero si esa es la referencia, la democracia peruana también está en peligro. Estos no fueron triunfos contundentes. Ambos se definieron en balotajes muy ajustados y por diferencias mínimas en sociedades profundamente polarizadas”.
En este contexto, Briano concluyó: “En los dos países hay un gran descontento con la política. En Colombia el voto no es obligatorio, así que hay mucha gente que no fue a votar ni en la primera ni en la segunda vuelta. De hecho, en la segunda hubo muchos votos en blanco. En Perú, hay un sistema político estallado y partidos tradicionales desaparecieron. Salvo el partido de Fujimori, el resto son todos partidos que tienen una vida muy corta.



