“Rosas representa un gran atractivo para la escritura”: EUDEM publicó sus primeras biografías

Juan Manuel de Rosas es, quizás, el personaje más escrito de la historia argentina. Pocos actores políticos han generado tanta literatura, a favor y en contra, ni han sido tan determinantes para la conformación de un canon nacional. Sin Rosas, no hay Facundo. Sin las palabras que lo construyeron, denostaron y exaltaron, tampoco hay una literatura argentina tal como la conocemos. Esa es la premisa que sostiene la nueva publicación de EUDEM, la Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata: “Primeras biografías de Juan Manuel de Rosas. Pedro de Angelis y Luis Pérez (1830)”, editado y prologado por la doctora en letras Rosalía Baltar.

El libro, que integra la colección Raros y Olvidados dirigida por la doctora en letras, Mónica Bueno, reúne por primera vez en un mismo volumen dos pequeñas biografías escritas en 1830, apenas un año después del inicio del primer gobierno de Rosas. Sus autores, el periodista y editor italiano Pedro de Angelis y el llamado “gaucho gacetero”, Luis Pérez, pertenecían ambos a la facción federal. Sin embargo, los textos que produjeron son notablemente diferentes entre sí, tanto en su forma como en la imagen del restaurador que cada uno construye. Esa diferencia es, precisamente, el corazón del libro.

Una investigadora con historia en el siglo XIX

Rosalía Baltar no llega a estos textos por azar. Nacida en Mar del Plata en 1967, doctora en Letras y profesora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) desde hace más de tres décadas, lleva gran parte de su carrera académica dedicada a la literatura argentina del siglo XIX, especialmente a la producción rioplatense del período que va desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. En ese marco, la figura de Rosas es, inevitablemente, un punto de referencia constante.

“Empecé mi investigación cuando era muy jovencita, refiriéndome a la literatura argentina del siglo XIX, específicamente la rioplatense, y específicamente en lo que llamamos el temprano siglo XIX”, contó Baltar. En ese período, explica, la figura de Rosas es central tanto para sus adeptos como para la literatura en sí misma, porque los opositores al gobernador (los llamados proscriptos) tuvieron una actuación relevante en el exilio, con producciones que moldearon la imagen del régimen desde afuera. 

Sin embargo, fue recién en los últimos treinta años que ese material comenzó a ser leído y revisitado por la crítica literaria. Y es en ese contexto de recuperación donde se inscribe la publicación de EUDEM. Esta nueva entrega profundiza esa línea de investigación y la vuelve accesible a un público más amplio, que es uno de los objetivos explícitos de la colección Raros y Olvidados.

Dos retratos, una sola figura

La pregunta que articula el libro es simple pero potente: ¿Qué Rosas construye cada texto? Y la respuesta, según Baltar, es que los dos retratos son muy distintos, a pesar de provenir del mismo espacio político.

La biografía de Pedro de Angelis es un texto canónico en términos formales, ajustado a los moldes biográficos del período. Presenta a un Rosas institucional: restaurador de las leyes, conductor político, hacedor de progreso. Un líder definido por sus virtudes en el manejo del gobierno. “Una figura de un personaje restaurador de las leyes, un dirigente, un jefe, un hacedor de progreso, con las cualidades de un líder en el sentido del trabajo con su gobierno”, sintetizó la investigadora.

La de Luis Pérez, en cambio, es una pieza singular: una biografía escrita en verso, en cuartetos, publicada en el marco de un periódico. Pérez es un personaje del que se conocen muy pocos datos biográficos, y Baltar lo caracteriza como un “gaucho gacetero”, en referencia directa al formato de la gaceta. Su texto se ubica en el límite de la literatura gauchesca y construye una imagen de Rosas radicalmente diferente a la de De Angelis. No es el gobernante virtuoso sino el caudillo popular: alguien que, si bien ocupa un lugar de poder, se acerca a las necesidades y preocupaciones de los gauchos, que pelea codo a codo con su ejército y que aparece en el texto con una serie de apodos (el viejo, el rubio, don Juan Manuel) que lo hacen, simultáneamente, singular y familiar.

“Hay un contraste muy grande entre lo que podría ser el grupo de letrados que se dedican a la letra, a la escritura, que están alejados del pueblo, que tienen esta imagen muy cercana a lo anglo-francés, y este restaurador que realmente se preocupa por lo que le sucede a la gente”, explicó Baltar. Y agregó un detalle que considera “divertido”: que aquellos que se oponen a Rosas en el texto de Pérez también reciben apodos, pero asociados a la cobardía, a la hipocresía, a la huida. “Es la definición misma de lo carismático“, dijo sobre la estrategia retórica del gacetero.

Uno de los argumentos más sugestivos que sostiene la publicación de estos dos textos juntos es el que Baltar despliega cuando habla de la diversidad interna del rosismo. En un momento en que el debate político argentino tiende a presentar los bandos como bloques monolíticos, la coexistencia de dos miradas tan distintas dentro de la misma facción federal resulta, cuando menos, iluminadora.

“El universo del ‘rosismo’ es un universo muy proteico, que tiene muchas vicisitudes, muchas diferencias, matices. Y su riqueza radica en esto”, señaló la investigadora. Lejos de ser una homogeneidad ideológica, el federalismo de la época albergaba tensiones estéticas, sociales y políticas que estos dos textos permiten ver con claridad. De Angelis escribe desde la cultura letrada y europeísta; Pérez lo hace desde la tradición oral y popular. Ambos defienden a Rosas, pero casi no comparten el lenguaje con el que lo hacen.

Para Baltar, esa enseñanza tiene vigencia: “Es interesante ver el contraste, sobre todo en estos tiempos de grieta, para no pensar que dentro de los mismos grupos, de las mismas facciones, todos ven lo mismo de lo real, todos piensan lo mismo. Por el contrario, lo primero que tenemos que pensar es que el universo del rosismo tiene muchas diferencias y matices“. La literatura, en este caso, funciona como un espejo oblicuo del presente.

Textos para el aula, textos para todos

Uno de los objetivos centrales de la colección Raros y Olvidados es hacer accesibles textos que, por diversas razones, quedaron fuera de la circulación habitual. En ese sentido, la edición preparada por Baltar no solo recupera los textos sino que los presenta con anotaciones y un aparato crítico pensado tanto para lectores universitarios como para cualquier persona interesada en la historia y la literatura del siglo XIX.

Baltar, que además de su carrera universitaria lleva más de treinta años enseñando en el nivel secundario, es enfática en señalar que estos textos tienen lugar en el aula. “Creo que se puede leer en el aula perfectamente. He trabajado treinta años en el colegio secundario y puedo decir que los estudiantes se divierten con este tipo de literatura“, afirmó.

La clave, según ella, está en la motivación y en cómo se presenta el texto. Propone la lectura en voz alta como una herramienta especialmente eficaz: “Al leer en comunidad, lo que resulta es que empieza a sonar el texto, empieza a sonar la voz. Es una práctica que se había perdido durante mucho tiempo y que afortunadamente se ha recuperado”. En el caso de la biografía de Pérez, que está escrita en verso y tiene un tono cercano al humor y a la injuria, esa sonoridad es parte central de la experiencia de lectura.

Pero hay también una razón más profunda para llevar estos textos al aula, una que Baltar articula con precisión: “El objetivo del docente es ampliar un horizonte. Acercar textos raros y olvidados nos permite pensar en la posibilidad de que todo puede cambiar. Porque si puede cambiar un canon literario, puede cambiar cualquier cosa”. La literatura, en esa perspectiva, no es solo un contenido escolar sino una forma de pensar el mundo y sus posibilidades.

Una colección, una visión de universidad

La publicación de “Primeras biografías de Juan Manuel de Rosas” no es un hecho aislado: forma parte de una política editorial sostenida. La colección Raros y Olvidados de EUDEM tiene como propósito explícito recuperar textos que han quedado fuera del circuito de lectura habitual y ponerlos al alcance de todos, con ediciones cuidadas y accesibles. Esa tarea de rescate es, para Baltar, parte de una visión más amplia del rol de la universidad pública.

Las ediciones de Raros y Olvidados son parte de una visión de la universidad pública como espacio de producción de saber y diálogo educativo y social“, se lee en la reseña del libro. Y Baltar lo reafirma cuando habla del trabajo de Mónica Bueno al frente de la colección: “Ella ha buscado permanentemente trabajar en un doble sentido: por un lado, recuperar textos, y por otro, que sean accesibles en cuanto a su nivel de anotación y cuidado”.

El libro llega, además, con un diseño de tapa y contratapa que fueron realizadas por la diseñadora gráfica Agustina Cosulich a partir de un detalle del cuello del uniforme militar de Juan Manuel de Rosas: una serie de laureles y plumas que se despliegan sobre toda la cubierta. Un gesto visual que condensa, sin estridencias, la ambigüedad del personaje retratado: entre el poder y el ornamento, entre la historia y la literatura, entre el archivo y el presente.

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