Informar en la dictadura: el caso de los medios marplatenses

Por Yamila Álvarez Jensen para el #MediaLab de Portal Universidad
El período del 76 al 83 fue, sin dudas, el más oscuro para todo el pueblo argentino. Persecución, censura, violencia y represión formaron parte de una realidad que afectó a todo el país durante la última dictadura cívico militar.
En este contexto, los medios de comunicación son un claro ejemplo de los desafíos que enfrentaban al informar, así como conseguir que ese mismo contenido sea de fácil alcance para la audiencia. Implicaba comunicar vía mensajes filtrados, censurar música o artistas, e incluso dejar temas de conversación sólo para el “fuera de aire”.
La ciudad de Mar del Plata no fue la excepción. Durante esta época los medios locales también fueron sometidos a estas reglas pero, ¿Qué tipo de información circulaba en ese entonces? ¿Cuáles eran las libertades y limitaciones que tenían al momento de mostrar lo que estaba pasando? A continuación se abordarán estas y más cuestiones sobre el periodismo en dictadura desde “La Feliz”.
Los medios protagonistas
Algunos siguen en vigencia, otros en el olvido o reinventados, pero todos empujaron hacia un mismo horizonte: brindar actualidad a una ciudad golpeada por su realidad.
Entre los más destacados se encontraban los diarios La Capital y El Atlántico, junto con radios como LU9 y LU6, y canales de televisión locales como Canal 8 y Canal 10. Cada uno de ellos funcionó bajo distintos niveles de control, censura o intervención estatal, lo que condicionó la circulación de la información y el tratamiento de la realidad social y política.
Para enriquecer el desarrollo del papel de estos medios, las figuras más emblemáticas de la comunicación, Eduardo Zanolli (Periodista y conductor dentro de la señal LU9) y José Andrés Soto (Director del diario El Atlántico y transmisor en la señal LU6), comentaron sus experiencias de trabajo durante el golpe.
Dentro de las señales de radio, la LU9 contaba con el programa “Sonido” (en la actualidad se mantiene vigente en Radio Brisas). Se destacó por brindarle voz y participación a estudiantes tanto de colegios secundarios como universitarios: “No había libertad, pero dentro de las posibilidades que había tuvimos la suerte de poder transmitir las cosas que queríamos decir. Honestamente no tuvimos problemas”, comentó Zanolli.
Su programación tenía lugar en la “Casa del puente”. Se hacían desfiles de carrozas y competencia de cuentos: “Los chicos hablaban, eran críticos de la situación”, detalló. Aunque dentro de la radio local había ciertos permisos, la información o charlas que salían al aire no eran bien recibidas por parte de los militares.
‘El capitán de la marina era el director de la radio y me decía: Zanolli, por favor, todos los días me llaman por la radio’, recordó con gracia.
Desde el lado gráfico, la historia era diferente. Los diarios El Atlántico y La Capital no habían sido intervenidos por la marina, sino por el Grupo de Artillería de Defensa Aérea. José Andrés Soto, recuerda sus grupos de trabajo en los inicios de la dictadura como armónicos, aunque hubiera rispideces por opiniones políticas entre compañeros. Además, destacó el rol del gremio de periodistas en cuanto a la construcción de viviendas para ellos, ubicado en las calles Vicente López y Leandro Alem.
En cuanto a los servicios informativos, para Soto, eran “técnicamente muy buenos, aunque no tanto como en la década anterior, en la que equipos de periodistas de las dos emisoras -LU6 y LU9- estaban compuestos por una docena de profesionales cada uno”. Lo mismo ocurría con la televisión que, si bien el ex-director consideraba que en lo técnico tenían mucho nivel “El compromiso político era nulo”.
El control de la información y su estructura
Al estar bajo la lupa constante, los principales diarios organizaban las noticias y las publicaban aún con el riesgo de ser descalificadas: “En El Atlántico publicábamos muchas noticias que no agradaban a las autoridades del Grupo de Artillería de Defensa Aérea y nos lo hacían saber a través de personeros que estaban dentro de los medios de difusión”, recordó Soto.
Como se menciona al principio de este análisis, el director no sólo pertenecía a este medio gráfico, sino que también condujo un programa en la emisora LU6. Dentro de la misma destacó el control que tenía el Estado por sobre ella, y marcó la dura diferencia que existía comparada a los diarios, los cuales funcionaban de acuerdo al criterio de sus autoridades y en los que reconoció que más que ser censurados, se auto-censuraban.
“En LU6 yo estaba a cargo de las transmisiones deportivas… pero en 1976 también conducía los domingos un programa ómnibus de 9 horas, en el que hacía todo tipo de notas y comentarios”, declaró.
A su vez, destacó la manera en la que comunicaba la cruda realidad, pero con filtros: “En varias oportunidades leí textos de Alfredo Moffat que cuestionaban desde la psicología los valores que pregonaba la dictadura. Esas cosas se les escapaban”.
Por su parte, Zanolli comentaba que en la emisión de sus tres programas había cierto orden, pero era más permisivo: “Límites había, eran los comentarios. Pero en mi caso fue como una excepción… Digamos que tuve buena fortuna, ¿no?”, reflexionó con ironía. Y aunque remarcó que su situación fue una de las más flexibles a comparación de sus colegas, hizo hincapié en que “No había libertad como tal, vamos a ser honestos, no como la hay actualmente”.
Los horarios del programa “Sonido” dirigido por Zanolli iban desde temprano en la tarde hasta largas horas de la madrugada. Su contenido variaba entre política, música y actualidad e invitaba a estudiantes, representantes de diversos partidos políticos hasta incluso artistas y músicos.
“Tuve el privilegio de recibir y hacerle una nota a Serrat la primera vez que estuvoen la Argentina”, destacó.
La censura en la música
Así como las noticias tenían sus limitaciones al ser transmitidas al aire o en papel, también existió dentro de la música. En los 7 años que duró el golpe, muchos artistas y canciones en particular habían sido silenciadas en las radios argentinas: Mercedes Sosa, Charly García, Luis Alberto Spinetta y León Gieco son algunos de los principales censurados de la época. También existieron restricciones o limitaciones sobre artistas internacionales, en especial en determinados períodos como la Guerra de Malvinas, donde se redujo la difusión de música en inglés.
“Los vinilos que se usaban para las programaciones, más de uno estaban rayados a propósito con punzón para que no pudieran pasarse”, mencionó Zanolli.
En cuanto los encuentros entre la juventud, Eduardo comentaba que dentro de su programa permitía que los invitados trajeran la música que quisieran mostrar: “Mi programa lo dejaron más o menos libre, yo pasaba música que muchos no se animaban a pasar”.
La Escuela de Periodismo
El golpe de Estado no sólo impactó en los medios, también en la formación de los futuros periodistas en ese período.
La escuela de periodismo (conocido de manera formal como Instituto de Ciencias de la Información Domingo Faustino Sarmiento), funcionó hasta el año 1977 debido a que dentro de ese contexto, tanto dicha carrera como muchas otras referidas a las ciencias sociales, habían sido desvinculadas de la oferta académica. José Andrés Soto fue director de estudios técnicos años antes del cierre definitivo, y opinó que aunque no supiera con firmeza el impacto real que tuvo tal suceso, había una fuerte división entre quienes creían que el periodismo “se aprendía solamente en la redacción” y los que “sosteníamos que era necesaria una sólida formación académica como base ineludible de todo lo que se consolidaba en la práctica”.
“Todos entendíamos que la carrera debía tener nivel universitario. Obviamente, las autoridades de la Universidad Nacional, en aquel momento, no estaban interesadas en la formación de profesionales con nivel crítico”, reflexiona el periodista.
Las clases tenían lugar en la escuela número 6 durante la noche, y dentro de las personalidades encargadas de enseñar o encuadrar los contenidos, Soto describió el trágico suceso del secuestro y asesinato al director de estudios humanísticos Roberto Sammartino en el año 75. Reconocido como psicólogo y “gran tipo” por parte de José, su deceso estuvo en manos de la Concentración Nacional Universitaria. En contraparte, otros profesores del área también sufrieron la persecución, lo que terminó en su exilio del país.
Lo que quedó después del golpe
En un país donde la democracia volvía a nacer, todo a su alrededor tuvo su proceso de reestructuración. En ese sentido, los medios de comunicación pudieron ver una luz al final del túnel que los guio a poder variar la información, darle lugar a todas las voces y demostrar que habían vuelto a la libertad.
Mar del Plata atravesó censuras, persecución y vigilancia en diversas escalas. Zanolli y Soto son la representación de que en los medios, puertas adentro, hubo diferencias en el control de la información y los límites a los que podían llegar o padecer en 2cuanto a lo que transmitían.
José Andrés reflexiona acerca de lo que fue y lo que quedó: “De aquellos tiempos destaco el interés colectivo por sobre el individual, la creencia de que podíamos hacer algo para paliar injusticias y el recuerdo de que aprendimos que los tiros no sonaban como en las películas”.
En cuanto a cuál fue el cambio que más notó luego de una etapa tan oscura como la del golpe hizo mención a la propiedad de las empresas: “Ya casi no hay, ni en la Argentina ni en el resto del mundo, medios de comunicación cuyo objetivo principal sea el periodismo. No hay editores dueños de medios (salvo muy pocas excepciones). Los medios son, hoy, un instrumento para otros fines”, cerró.
A 50 años del golpe de Estado, reconstruir cómo funcionaban los medios marplatenses durante la dictadura no sólo permite revisar el pasado, sino también comprender el valor de la libertad de expresión y el rol del periodismo en democracia.
*Estudiantes del MediaLab, primer Laboratorio de Redacción para Medios Digitales. Se trata de un sistema experimental que consiste en el trabajo periodístico, de producción propia, que desarrollan alumnos del Taller de Redacción para Medios Digitales, correspondiente a la Tecnicatura de Periodismo Digital que se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata



