Adriana Riva: “Que una persona sea mayor no significa que esté incapacitada”

En el marco de MarPlaneta, el festival literario organizado por Editorial Planeta en Mar del Plata, que propone expandir la experiencia del libro hacia la música, la gastronomía y el universo audiovisual, Adriana Riva presentó Ruth, una novela protagonizada por una mujer de 82 años que pone en discusión la vejez y la forma en que la sociedad mira a las personas mayores.

Para profundizar en estos ejes, Portal Universidad dialogó con la autora, cuyo libro ya va por su octava edición y fue adaptado al teatro. Su trabajo se consolidó como una referencia reciente dentro de la narrativa que coloca a la vejez en el centro del relato, lejos de miradas condescendientes o trágicas.

Construcción de una mirada sobre la vejez

El punto de partida de Ruth no fue, en un principio, la intención de escribir sobre la vejez. “Yo no quería escribir sobre personas mayores, quería escribir sobre mi madre”, explicó Riva. Sin embargo, ese impulso inicial se transformó durante el proceso creativo: “Cuando me di cuenta de que en vez de escribir sobre mi mamá podía intentar ser mi mamá, no ponerme en los pies de una mujer mayor, ahí fue que empecé a buscar más información y a prestarle más atención a las personas adultas”.

A medida que avanzó la escritura, el eje de la novela se amplió. “El tema no es mi madre, sino la vejez y el tiempo”, señaló, y agregó que la investigación implicó observar el comportamiento cotidiano de las personas mayores: “Empecé a estar atenta a dónde están, cómo circulan, qué espacios ocupan, si están en grupos, si están con gente menor, quién las acompaña y si se pueden valer por sí mismas”.

Durante la entrevista, Riva advirtió sobre la persistencia de una mirada social negativa hacia la vejez. “Hay muy mala prensa de la vejez y ojalá se revierta. No es algo actual, viene pasando desde hace muchísimo tiempo”, sostuvo, y mencionó como referencia La vejez, de Simone de Beauvoir, escrito en los años 70, pero con una vigencia que, según la autora, resulta llamativa.

Portada de “Ruth”, de Adriana Riva.

 

En ese sentido, alertó sobre uno de los riesgos más frecuentes: “El peligro es que el lugar que se les da a las personas mayores sea infantilizado o de destrato”. Para la autora, muchas veces ese trato se justifica desde una supuesta protección: “Durante la pandemia se vio mucho esto de encerrar a los padres, a veces con la mejor intención, pero había una especie de avasallamiento sobre las decisiones que puede tomar la gente adulta”.

La escritora fue clara al marcar un límite: “Que una persona sea mayor no significa que esté incapacitada. Tal vez el cuerpo no acompañe al mismo ritmo, pero eso no habilita a tomar decisiones por ella”.

Prejuicios, violencia y una mirada alternativa

Consultada por las escenas de violencia explícita hacia adultos mayores que se volvieron visibles en el último tiempo, Riva insistió en que se trata de un fenómeno estructural. “Hay mucha literatura en ese sentido, como Diario de la guerra del cerdo, donde se apaleaba a los viejos. Es como si la gente le tuviera bronca a la persona mayor, como si fuera aquello en lo que uno no quiere convertirse”.

En Ruth, esa carga negativa aparece de forma explícita: “Si una persona grande dice alguna estupidez es ‘mirá a este viejo boludo, este viejo gagá’. En cambio, si lo dice una persona de 22 años, no pasa nada. Es como si la persona mayor cargara de por sí con algo negativo”.

Lejos de una visión trágica, la autora planteó que la vejez también puede ofrecer aspectos positivos, especialmente en contraste con la adultez. “La adultez puede ser muy sofocante: hay mucha responsabilidad, mucha mirada del otro y una exigencia constante de ser exitoso en todo”, reflexionó.

En cambio, destacó que en la vejez aparece otra relación con la libertad: “Como ya no se la mira tanto, de pronto hay más libertad para hacer lo que uno tiene ganas”. Desde una mirada personal, Riva sostuvo que el desafío está en atravesar todas las etapas de la vida con conciencia. “La única certeza que tenemos es que nos vamos a morir, y hasta el día anterior estamos vivos. Se trata de sacarle el máximo jugo a la vida en todas sus etapas”.

Un recorrido en crecimiento

Ruth superó las expectativas iniciales de su autora. “Cuando se editó el libro uno no sabe qué recorrido va a tener, y fue muy sorpresivo”, reconoció. La novela ya va por su octava edición y fue adaptada al teatro, con Ana María Bobo en el rol de Ruth y Elvira Onetto como Luisa.

Para Riva, el interés que despertó el libro no es casual: “Había un público deseoso de leer algo así. Me parece que estas temáticas no estaban tan abordadas”. Y proyectó que esta tendencia seguirá creciendo.

También puede gustarle...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *