El impacto de las estadías más cortas en el turismo de Mar del Plata

Las vacaciones en Mar del Plata ya no se organizan en torno a la quincena ni a estadías prolongadas. En la temporada de verano 2026, el turismo muestra un cambio estructural donde los visitantes viajan menos días, planifican con menor anticipación y concentran su consumo en escapadas breves, condicionadas por el clima, los eventos y el contexto económico.

Este nuevo patrón impacta en la dinámica de la ciudad, en la planificación del sector hotelero y gastronómico y en la forma en que se configura la temporada, cada vez más fragmentada en picos de alta ocupación concentrados en los fines de semana.

Para profundizar en este escenario, desde Portal Universidad dialogamos con el Presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, Hernán Szkrohal, quien analizó los cambios en la duración de las estadías, los motivos detrás de este fenómeno y el nuevo comportamiento del turista que elige la ciudad.

Por qué las estadías son cada vez más cortas

Según explicó Szkrohal, el turismo actual responde a una lógica más puntual, planificada y dependiente de múltiples factores. En ese sentido, sostuvo que “el turismo hoy es muy quirúrgico, porque busca alinear dos o tres factores a la vez: el clima, algún evento y la nocturnidad. Cuando se dan esas condiciones, el turista decide viajar, pero si no, posterga o reduce su estadía”.

Este comportamiento impacta directamente en la duración de los viajes. En hotelería, detalló, la estadía promedio ronda “los tres o tres días y medio”, mientras que en el mercado de departamentos se extiende “entre cinco y siete días”. En la práctica, esto marca el desplazamiento de las vacaciones largas por escapadas más cortas y segmentadas.

El representante del sector hotelero remarcó que la quincena dejó de ser un parámetro válido para analizar la temporada  “hoy la quincena ya no es un vector para medir. El promedio de ocupación fluctúa según el clima, los eventos y cómo caen los fines de semana. Ya no se puede pensar la temporada como antes”.

Clima, consumo y poder adquisitivo: las causas del cambio

El acortamiento de las estadías responde a una combinación de factores económicos, culturales y contextuales. Por un lado, la decisión de viajar se encuentra cada vez más atada a las condiciones climáticas y a la agenda de la ciudad. Cuando coinciden buen clima y dos o tres eventos relevantes, explicó Szkrohal, la ocupación sube, pero durante los días hábiles se registra una caída marcada.

Por otro lado, vinculó el fenómeno con la pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de ajustar gastos. En ese marco, advirtió que “a la gente, en muchos casos, no le alcanza para pagar sus gastos fijos y después poder consumir turismo, lo que obliga a recortar días de vacaciones o a elegir escapadas más cortas”.

Desde el sector, agregó, esta realidad impacta en la rentabilidad, “hoy el sector está trabajando con menos rentabilidad en función de poder tener un poco más de trabajo. Se prioriza sostener la actividad, aunque eso implique márgenes más bajos”.

Por qué Mar del Plata sigue siendo elegida

A pesar del contexto económico y la competencia con destinos del exterior, la ciudad conserva atributos que sostienen su atractivo. Szkrohal destacó especialmente la costa marplatense, al señalar que “no hay playas en ningún lugar de la Argentina que tengan la extensión y la variedad de propuestas que tiene Mar del Plata”.

También subrayó el posicionamiento gastronómico y urbano explicando que “Mar del Plata tiene una oferta gastronómica que está entre las mejores del país, junto con Capital Federal, y una inversión privada creciente en barrios, complejos y desarrollos inmobiliarios que fortalecen la imagen de la ciudad”.

Según su análisis, ese proceso contribuyó a construir un perfil aspiracional. “En distintos lugares del país se habla de Mar del Plata como una ciudad que está de moda. Creo que eso es un éxito en la comunicación y en la construcción de marca de la ciudad”.

Un turismo más breve, más segmentado y más condicionado

En síntesis, la temporada 2026 confirma un cambio estructural en la forma de vacacionar: las estadías largas pierden terreno frente a escapadas cortas, las decisiones se toman con menor anticipación y el turismo se concentra en picos asociados al clima, los eventos y la disponibilidad económica.

El desafío para el sector será adaptarse a este nuevo patrón sin perder competitividad, en un contexto donde la reactivación del consumo interno aparece como un factor clave para sostener la actividad turística.

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