Bendu y el corrimiento del eje urbano: la ex Manzana de los Circos como nueva centralidad del sur marplatense

Durante décadas, la Manzana de los Circos funcionó como un espacio liminal dentro del mapa urbano marplatense. Asociada a lo efímero y a usos temporarios, fue también un vacío persistente en un sector estratégico del sur de la ciudad. Esa condición —más estructural que circunstancial— es la que hoy empieza a revertirse con la consolidación de un centro comercial, arena para shows y cámaras frigoríaficas, una asociación de empresas privadas agrupadas bajo la marca Bendu. Un desarrollo que no solo ocupa el predio, sino que desplaza el eje de circulación, consumo y encuentro hacia la zona mas austral de Mar del Plata.
El proyecto se asienta sobre tierras provinciales administradas por el Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata, que tuvo un rol central en el proceso de licitación y en la articulación entre el Estado y el capital privado. Según explicó su presidente, Marcos Gutiérrez, la iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia de integración entre el puerto y la ciudad, habilitando nuevos usos sin desarticular la función productiva del área.
“Que pueda convivir el ámbito comercial, el turismo, las industrias y la logística portuaria es clave para generar oportunidades para Mar del Plata y para toda la región”, señaló Gutiérrez al referirse al alcance del proyecto.

Foto: Consorcio Portuario
Un desarrollo por etapas y con impacto territorial
La primera etapa de Bendu ya se encuentra operativa con la apertura de Coto como local ancla. En las próximas semanas comenzarán a abrir locales de firmas marplatenses sobre la Avenida de los Trabajadores, mientras que en una tercera etapa se incorporarán espacios de mayor escala y el Bendu Arena, que permitirá la realización de recitales y eventos masivos desde mediados de enero. La apertura integral del complejo está prevista para el mes de abril.
La inversión inicial ronda los 30 millones de dólares, aunque desde el propio Consorcio Portuario señalaron que se trata de un desarrollo abierto, con ampliaciones y mejoras en curso. Durante la etapa de obra, más de mil trabajadores participaron del proceso constructivo, generando impacto directo en el empleo y oportunidades para empresas vinculadas a la actividad portuaria, la logística y los servicios asociados.
Pero el proyecto no se limita al perfil comercial y cultural. La reconversión de la Manzana de los Circos incluye infraestructura clave para la operatoria productiva del puerto, como el desarrollo de una cámara de frío de gran escala, pensada tanto para productos pesqueros como agroindustriales, y un área específica para la logística del comercio exterior.
“La idea es cerrar el circuito productivo: lo que se siembra en la región, se procesa, se congela y puede salir desde este puerto hacia otros mercados”, explicó Gutiérrez al detallar la lógica integral del proyecto.
Arquitectura y sentido urbano
Desde el punto de vista urbano, el centro comercial fue concebido como algo más que un centro comercial tradicional. Según detalla Clarín, el proyecto arquitectónico —a cargo del estudio local Mariani Pérez Maraviglia Cañadas— parte de la premisa de transformar un vacío histórico en una nueva centralidad, asumiendo una iconografía portuaria que dialoga con el entorno productivo y con la Avenida de los Trabajadores como eje de articulación entre ciudad y puerto.
La intervención adopta la forma de una gran nave metálica, con decisiones constructivas orientadas a la eficiencia y a la rapidez de ejecución, pero también con una clara intención urbana: integrar el predio al tejido circundante. Clarín señala que el diseño incorpora plazas públicas, recorridos a cielo abierto y un sistema de doble planta baja que resuelve el desnivel natural del terreno y favorece la continuidad peatonal.

Un cambio que excede lo estético
La transformación de la Manzana de los Circos debe leerse como parte de un proceso urbano más amplio. No se trata únicamente de una operación comercial ni de una actualización arquitectónica, sino de una redefinición de los usos del suelo y de las dinámicas sociales asociadas a ese territorio.
Como ocurrió en otros momentos clave de la historia marplatense —particularmente durante el ciclo de expansión de los edificios de departamentos en el siglo XX—, la ciudad atraviesa una etapa de reconfiguración profunda. En este caso, el debate no se limita a la estética urbana, sino que involucra preguntas sobre centralidad, acceso, empleo, circulación y modelo de desarrollo.
Bendu funciona así como un caso testigo del presente: un proyecto que articula consumo, logística, producción y espacio público, y que desplaza el eje tradicional de la vida urbana hacia el sur. Más que una obra concluida, es un proceso en marcha, cuyos efectos económicos, sociales y culturales comienzan a delinear una nueva etapa en la configuración de Mar del Plata.
