Ley de Promoción de la Alimentación Saludable: “Estamos discutiendo directamente sobre salud”

La Ley N° 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, sancionada en octubre de 2021, estableció un sistema de etiquetado frontal para advertir sobre el exceso de azúcares, grasas, sodio y calorías en productos alimenticios. La normativa también incorporó regulaciones vinculadas a la publicidad dirigida a niños y adolescentes y medidas para fomentar entornos saludables.

En medio de debates legislativos y propuestas que buscan modificar o derogar la ley, Portal Universidad dialogó con Lorena Lázaro Cuesta, Licenciada en Nutrición y Directora del Observatorio Alimentario Nutricional de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), quien además destacó que la institución participa de una red latinoamericana de observatorios del derecho a la alimentación, desde la cual se trabaja para sostener y fortalecer la legislación vigente y acompañar a otros países del Mercosur en la mejora de sus sistemas de etiquetado.

Los tres ejes de la ley

La profesional explicó que la Ley de Promoción de Alimentación Saludable se estructura a partir de tres ejes principales. “El primero de ellos es el etiquetado frontal, que implica la utilización de octógonos negros para identificar cuáles son los productos que tienen exceso de sodio, azúcares, grasas y calorías. Además, existe una leyenda obligatoria para aquellos productos que contienen cafeína y otra para los que poseen edulcorantes, desalentando su consumo en niños y adolescentes”.

Este etiquetado permite ejercer el derecho a la información del consumidor. “Cuando una persona va al supermercado o al almacén puede identificar, de manera clara y a simple vista, las características de un producto según la cantidad de octógonos que presente, entendiendo que esos componentes, cuando se encuentran en exceso, pueden resultar perjudiciales para la salud”.

La Facultad de Medicina de la UNMDP se pronunció en defensa de la Ley de Etiquetado Frontal

Asimismo, Lázaro Cuesta agregó: “Las elecciones alimentarias no siempre responden a un criterio nutricional. Muchas veces tienen que ver con el precio del alimento, con las preferencias personales o con determinados sabores, pero también tienen relación con el packaging, con el envase y los atributos que contiene. Incluso determinados diseños, colores o la posición que ocupa un alimento en la góndola influyen en la decisión de compra. Por eso esta ley busca brindar información clara y visible para que las personas puedan conocer las características nutricionales de los productos”.

Ley de etiquetado frontal

En cuanto a los otros ejes de la ley, remarcó que “el segundo eje es el de los entornos saludables, que plantea que en las escuelas debería promoverse la alimentación saludable. En particular, sería trabajar con información para que los niños, desde edades tempranas, puedan identificar qué alimentos tienen un alto valor nutritivo y cuáles no. Además, deberían mejorarse los servicios de comida que se ofrecen en las escuelas y no deberían venderse ni prepararse alimentos que tengan al menos un octógono negro en el frente del envase”.

El tercer eje es el de la regulación de la publicidad y el patrocinio. “Esto significa que aquellos productos que tengan al menos un octógono negro no deberían ser publicitados ni incluir imágenes de personajes infantiles o de determinadas celebridades”.

En ese sentido, Lázaro Cuesta sostuvo que la legislación argentina es considerada una referencia en la región. “Estos tres ejes, junto con la ley en general, cuentan con los mejores estándares dentro de las normativas de promoción de la alimentación saludable y, en particular, de etiquetado frontal en toda la región”.

Posibles retrocesos

La normativa argentina, una de las más destacadas, actualmente enfrenta un escenario de posibles retrocesos. “Es una normativa muy valorada por otros países latinoamericanos y que también incorporó aprendizajes de las experiencias de Rotulado Nutricional implementadas en Chile y Uruguay. Por lo tanto, Argentina cuenta con una ley de etiquetado considerada de muy buen nivel“.

Sin embargo, actualmente la normativa atraviesa algunos retrocesos. “Existen propuestas presentadas en el Poder Legislativo, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, para dejarla sin efecto. Además, se está discutiendo la posibilidad de avanzar en una armonización con otros países del Mercosur para establecer estándares similares en productos que se comercializan dentro de la región”, advirtió.

No obstante, añadió que “si no existe un trabajo profundo y calificado por parte de las entidades que regulan e impulsan la ley, podría producirse un retroceso. En lugar de representar una mejora en el derecho a la información y en el acceso a datos claros para la sociedad, una armonización mal implementada podría debilitar los estándares actuales”.

Publicidad alimentaria infantil

Con respecto a la identificación de los productos perjudiciales a la salud y la presencia del marketing hacia el público infantil, Lázaro Cuesta explicó: “Si la ley se debilita, lo que sucederá es que será más confuso para la población identificar qué productos tienen altos niveles de grasas, azúcares y sodio. Además, si el debilitamiento es significativo y los octógonos desaparecen o se reducen de tamaño, el consumidor tendrá menos herramientas para elegir alimentos y comprender cuáles son más adecuados para el cuidado de su salud. También implicaría un regreso de estrategias de marketing más agresivas para fomentar el consumo de productos ultraprocesados, porque volvería el uso de dibujos animados y personajes infantiles en las publicidades o envases que influyen en la elección de determinados productos”.

En esa misma línea dijo que “la publicidad y el marketing impactan de manera significativa en las elecciones alimentarias de los niños, especialmente durante la primera infancia. Por eso, podría volver a aumentar el consumo de productos ultraprocesados dirigidos al público infantil, algo que se había logrado disminuir”.

Sedentarismo digital y debates

El sedentarismo digital y el consumo de productos ultraprocesados forman parte de las problemáticas sobre las que busca intervenir la ley. “Esta ley promueve hábitos saludables y trabaja sobre la educación alimentaria y nutricional en las escuelas para incorporar prácticas saludables desde edades tempranas. Que existan entornos saludables implica, por ejemplo, que en las escuelas haya kioscos con frutas, alimentos frescos y opciones más saludables para el consumo diario”.

También puede vincularse con el sedentarismo digital, porque el mayor tiempo de exposición a pantallas supone también una mayor presencia de publicidad y patrocinio de productos ultraprocesados. “En ese sentido, una desregulación o derogación de la ley permitiría que estos productos vuelvan a tener una difusión más fuerte en las publicidades y más oportunidades para instalarse en esos espacios digitales que son cotidianos en niños y adolescentes”.

Alimentos nutritivos y ultraprocesados

El debate sobre la ley abre una discusión sobre las consecuencias que los ultraprocesados generan. “Estamos discutiendo directamente sobre salud, porque estos productos ultraprocesados no alimentan, sino que generan saciedad: llenan el estómago, pero producen desnutrición oculta. Los productos ultraprocesados suelen ser deficitarios en vitaminas y minerales, elementos fundamentales para el funcionamiento del organismo, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Cuando se consumen alimentos con escaso valor nutricional, lo que se incorpora son principalmente calorías, sin los nutrientes necesarios para sostener adecuadamente las actividades cotidianas y un desarrollo saludable”.

En este aspecto, la nutricionista concluyó: “Por eso hoy observamos en nuestro país una creciente tendencia al aumento de peso, obesidad infantil y diabetes tipo 2, enfermedades que anteriormente eran más frecuentes en adultos y que actualmente aparecen también en niños y adolescentes. Además, muchas personas pueden presentar un peso considerado saludable y, aún así, tener una incorporación insuficiente de nutrientes esenciales. Entonces se genera una disyuntiva. Físicamente, puede parecer que una persona está bien alimentada, pero en realidad puede existir deficiencias importantes, debilidad muscular o fragilidad ósea como consecuencia de una alimentación basada en productos que generan saciedad, pero que no aportan los nutrientes necesarios”.

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