La Editorial de la UNMDP presentó un libro que repiensa la enseñanza de la Historia en la escuela secundaria
¿Cómo lograr que la historia deje de ser una sucesión de fechas para convertirse en una herramienta para pensar el presente y proyectar el futuro? Esa es la pregunta que atraviesa Historia y Ciencias Sociales en la escuela secundaria: casos, problemas y narrativas para el aula, el nuevo título de la Editorial de la UNMDP coordinado por Sonia Bazán y Eduardo Devoto, fruto del trabajo colectivo de un equipo de docentes e investigadores con más de una década de trayectoria conjunta.
El libro se organiza en dos momentos. La primera parte aborda cuestiones conceptuales y metodológicas de la enseñanza de la Historia: un capítulo inicial sobre problematización y construcción de situaciones-problema para el nivel secundario; otro sobre cultura digital, que explora las conexiones entre los cambios tecnológicos, la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación, la inteligencia artificial, y sus potencialidades para la enseñanza de la Historia; un tercero centrado en los conceptos y metaconceptos clave de la disciplina, como el tiempo; y uno dedicado a las narrativas, los relatos, la literatura y su conexión con la enseñanza histórica, y a la pregunta como promotora del pensamiento histórico.
Ver esta publicación en Instagram
La segunda parte reúne una serie de casos para el aula que parten de narrativas, ficcionales o no, biografías e historias de vida, desde un arriero colonial hasta Primo Levi o “la pequeña Camille”, pensados como puntos de partida para desarrollar el pensamiento histórico a través de actividades concretas. Los casos recorren tanto la historia universal como la americana y la argentina, e incluyen las consignas de trabajo listas para llevar al aula. Devoto aclaró que no se trata de una propuesta cerrada: “La idea del caso es que no se cierre esa narrativa, sino que abra también a mayores indagaciones por parte de los estudiantes que estén desarrollándolo, que se conecte siempre con problemas actuales”. Esa apertura, agregó, busca “promover el asombro, la curiosidad y la relación de la Historia con temas que están hoy presentes“, en propuestas que no tienen una resolución unívoca ni cerrada, sino que presentan nuevas preguntas.
A quién está dirigido
Según explicaron sus coordinadores, la primera parte del libro está pensada especialmente para estudiantes en formación, tanto de institutos como de la propia facultad, y también para profesores de secundaria en ejercicio. La segunda parte, en cambio, admite dos usos: los casos pueden llevarse al aula tal como están escritos, ya que fueron redactados para que el profesor pueda basarse directamente en esa propuesta, o bien pueden funcionar como modelo para que cada docente piense otras narrativas propias, ajustadas a los diseños curriculares o a los temas que le corresponda enseñar. “No es una indicación instrumental, sino también una forma de mostrar cómo esa primera parte conceptual podía plasmarse en ejercicios concretos“, señaló Devoto.
Para los coordinadores, la obra busca además conectar los problemas sociales del presente con el pasado como herramienta para imaginar “futuros más inclusivos, más democráticos, más igualitarios”, futuros “más amables con la vida”.
Una escuela que interpela a la universidad
Uno de los rasgos distintivos del equipo, señalaron, es que todos sus integrantes mantienen un vínculo activo con la escuela secundaria: además del trabajo de investigación en la facultad, participan de la cátedra de Didáctica de la Historia acompañando a futuros profesores en sus prácticas, integran equipos de capacitación permanente para docentes en actividad y algunos dan clases en el nivel medio. “Seguimos defendiendo la importancia de la enseñanza de la Historia en la escuela, la importancia de acercar aún más las investigaciones que se están produciendo en Historia, que son las que verdaderamente problematizan, con la realidad de la escuela”, plantearon. Ese cruce, remarcaron, implica “un trabajo multi e interdisciplinario” entre la disciplina y su didáctica.
En ese sentido, retomaron el concepto de “historia escolar como historia pública”, acuñado por un investigador mexicano, para pensar las transformaciones que atraviesa la disciplina al entrar en contacto con la escuela secundaria actual. “La formación inicial en la disciplina no basta para poder trabajar con ese público y en esos escenarios que hoy están cruzados por muchísimas otras situaciones”, advirtió Devoto, quien planteó el desafío de convertir la Historia “en algo que sea necesario para la vida, para el futuro, para pensarnos y proyectarnos“.
Sobre el trabajo cotidiano de los propios docentes, coincidieron en un mismo criterio: los profesores de secundaria ya problematizan los contenidos históricos en su práctica diaria, y el libro no busca desconocer ese trabajo sino sistematizarlo. “Somos muy respetuosos de ese trabajo que se hace en las aulas, y lo que tratamos de ofrecer es una sistematización de esas propuestas“, plantearon. En esa línea, definieron al libro también como “una reflexión sobre nuestras propias prácticas en la escuela secundaria” y un intento de sistematizar tanto sus investigaciones como sus acciones de extensión y transferencia a lo largo de estos diez años de grupo, siempre atentos a los “contextos situados” de las escuelas y las aulas para construir “un saber didáctico” sensible a esas situaciones. Por eso, insistieron, la propuesta no funciona como recetario sino como “una invitación a pensar determinados recorridos” que cada profesor pueda resignificar, repensar, ajustar, modificar o alterar según las particularidades de su contexto.
Bazán sumó una reflexión propia sobre esa misma idea de respeto al profesor, para pensarla como una invitación a la interacción entre dos mundos que no siempre dialogan: “Es compleja, porque cada uno en su ámbito produce los conocimientos específicos y las tareas específicas, pero hay posibilidades de desarrollar esa conexión entre la escuela y la universidad, y un poco el libro intenta trabajar por ese circuito”.
Diez años de trabajo en equipo
El proceso de escritura se extendió desde la pandemia hasta la actualidad, y estuvo atravesado por las tesis de doctorado de varios de los investigadores que participaron de la elaboración del libro, tres de ellas dirigidas por Bazán. Según explicaron los coordinadores, los capítulos más teóricos de la primera parte son en buena medida la expresión de los hallazgos de esos procesos de investigación, ligados también al propio itinerario de formación del grupo. “El libro también expresa el resultado de ese recorrido de cada uno de nosotros en el grupo de investigación, de nuestra propia formación y nuestra propia trayectoria“, cerró Devoto.
