Lucía Pérez: las cifras y el análisis universitario a una década del femicidio

En octubre de 2016, el femicidio de la adolescente Lucía Pérez en Mar del Plata conmocionó al territorio bonaerense y desencadenó una movilización social sin precedentes en Argentina. A diez años del hecho, el reclamo no sólo derivó en un extenso recorrido procesal, sino también en la creación de herramientas autogestionadas de registro estadístico y en el estudio de sus dinámicas desde la educación pública.

La lucha impulsada por la familia de la joven dio origen al Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez, un padrón nacional que contabiliza y territorializa diariamente los crímenes de género. Sus informes revelaron que, en lo que va del año, se registraron 196 femicidios y travesticidios, 181 tentativas y 190 infancias huérfanas en el país. A través de esta plataforma, las organizaciones buscan transformar el cómputo de casos en insumos políticos para desarmar la impunidad estructural.

La investigación sobre el territorio

Ese proceso de organización e impacto comunitario fue analizado por la socióloga Sofía Schneider en su tesina de grado para la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). En su investigación, la autora indagó cómo el dolor individual derivó en una causa colectiva. Sobre la importancia de abordar este tipo de problemáticas desde la educación pública, Schneider destacó: “Es fundamental desde la UNMDP estudiar lo que pasa en nuestra ciudad y preguntarnos, observar, analizar —que es un poco lo que hacemos desde la sociología— qué es lo que está pasando y por qué sucedió así y no de otra manera”.

En las conclusiones de su estudio, la especialista identificó al hecho como un hito dentro de la agenda política, impulsando al primer Paro Nacional de Mujeres del 19 de octubre de 2016: “El clima político feminista estaba muy fuerte y el caso de Lucía fue un punto de quiebre. A los 10 días de la muerte de Lucía se dio el paro feminista, el ‘Miércoles Negro’. Fue un punto de inflexión en el movimiento feminista y habitó la agenda política local, pero también nacional durante mucho tiempo”.

El quiebre judicial y la disputa por la memoria

Asimismo, Schneider examinó el quiebre que produjo la sentencia del primer juicio en 2018, cuando la absolución de los acusados por el delito de femicidio generó un amplio repudio social: “Ese fallo cuestionó a la víctima y tuvo unas declaraciones muy polémicas. La sociedad pudo reaccionar y decir: ‘Bueno, esto no está bien’, y exigir perspectiva de género en la justicia. Después de ese primer juicio hubo un antes y un después sobre cómo tratamos las causas, qué se puede decir y qué no. Generó un cambio para decir que no podemos seguir hablando así de las víctimas“.

En ese sentido, remarcó la articulación entre los allegados de la adolescente y las agrupaciones feministas para redefinir la construcción simbólica sobre la imagen de la joven: “Me parece que fue clave en el sentido de disputar esa construcción y mostrar que Lucía era una adolescente como otras. No hay malas ni buenas víctimas: es una víctima y debe ser tratada como tal en el marco de la violencia de género”.

A una década del crimen, el itinerario procesal del caso continúa abierto. Luego de que Casación cuestionara aspectos de la sentencia de 2023 y se fijaran penas de 23 años para Matías Farías y 15 para Juan Pablo Offidani, la familia y la querella interpusieron nuevos recursos para exigir que se mantenga la condena a prisión perpetua por femicidio y no se otorguen beneficios a los condenados. Con las apelaciones radicadas actualmente en la Suprema Corte provincial y en la Corte Suprema de la Nación, la producción de datos del Observatorio y la lectura académica desarrollada por Schneider demuestran cómo el caso sigue interpelando tanto al sistema judicial como a la comunidad.

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