140 años después: el tren que transformó a Mar del Plata

El 26 de septiembre de 1886, una locomotora a vapor llegó por primera vez a Mar del Plata después de un viaje de aproximadamente diez horas. La ciudad todavía estaba lejos de convertirse en el destino turístico que sería durante las décadas siguientes y su actividad económica estaba ligada, en gran parte, a las estancias de la región. La llegada del ferrocarril abrió la posibilidad de conectar la costa con Buenos Aires y facilitar tanto el traslado de personas como el movimiento de la producción local.

Salón comedor dentro del tren en el año1915 – Foto de Mateo Bonin

Desde Portal Universidad, dialogamos con Daniel Reynoso, profesor del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata e historiador, para que nos cuente qué significó la llegada del tren a la ciudad y cómo se transformó desde entonces. “Tenemos testimonios principalmente del libro de Arturo Alió con respecto a la fundación de Mar del Plata, que dice que había una enorme expectativa. Yo creo que la expectativa estaba más en quienes esperaban que en quienes llegaban. Para quienes llegaban, obviamente, había sido un viaje distinto, diez horas de viaje y que, para quienes lo esperaban, significaba que Mar del Plata tomaba otra dimensión”, contó Reynoso.

 

La promesa de Dardo Rocha: conectar la costa antes del verano

El primer tren llegó varios meses antes del inicio de la temporada de verano. “En su momento el gobernador Dardo Rocha hizo la promesa de que el tren iba a llegar y, sobre todo, tratar de que fuera antes que se iniciara la temporada de verano, que para ese momento estaba pensada para diciembre. Por lo tanto, que llegara en septiembre fue por demás esperado”, explicó Reynoso.

Publicidad del Ferrocarril del Sud. Año 1913

En ese momento, la línea del Ferrocarril del Sud (Buenos Aires Great Southern Railway, de capitales británicos) se detenía en Maipú. Para la empresa inglesa, continuar hacia la costa no era una prioridad inmediata porque veían la zona como una región costera de escasa población y baja rentabilidad de carga frente a las llanuras cerealeras o ganaderas del interior.

Dardo Rocha, en ese momento gobernador de la provincia de Buenos Aires,  junto a vecinos pioneros e influyentes estancieros de la zona (entre ellos Patricio Peralta Ramos y Pedro Luro), negoció y promulgó las leyes y concesiones provinciales necesarias entre 1883 y 1884 para financiar y garantizar la extensión de 129 kilómetros de vías desde Maipú hasta Mar del Plata. Las obras arrancaron en 1884 y concluyeron en 1886 bajo el mandato de su sucesor, Carlos D’Amico.

Quiénes viajaron en el primer tren

El primer viaje tuvo la particularidad de que buena parte de sus pasajeros estaban invitados. “Creo que quienes participaron en ese primer viaje fueron en su mayoría invitados, porque la idea tanto de Pedro Luro y sus descendientes era que el lugar se hiciera conocido y, por lo tanto, ese pasaje fue, en cierta forma, como una invitación más que una intención de viajar”, señaló el historiador. El objetivo era dar a conocer Mar del Plata y acompañar el crecimiento que impulsaban empresarios y propietarios vinculados con la ciudad.

Viaje en tren a Mar del Plata, a fines de la década de 1930. (Foto: Clarín)

Con la llegada del tren, las familias ricas de Buenos Aires cambiaron sus descansos en las quintas de San Isidro o Floresta por las playas de Mar del Plata. Sin embargo, el trayecto hacia la costa era una experiencia muy distinta a la actual. “Se trataba de un transporte ruidoso, ya que era una máquina a vapor. Aun así, los vagones estaban muy bien preparados, muy bien acondicionados. Quienes viajaban tenían un poder adquisitivo alto para esa época, por lo tanto no podemos decir que haya sido una experiencia desagradable, pero sí que se tornaba larga”, describió Reynoso. El trayecto en el Ferrocarril del Sud era de unos 400 kilómetros y tardaba alrededor de diez horas con paradas, pero se vivía como un viaje muy confortable ya que los vagones tenían terminaciones de madera, servicio de comida, camarotes de primera y hasta un espacio reservado para llevar caballos.

(Gentileza Facebook "Fotos viejas de Mar del Plata")

La Rambla en 1898, en pleno paseo por la costa de familias con gran poder adquisitivo (Foto: Gentileza Facebook “Fotos viejas de Mar del Plata”)

La Mar del Plata de 1886 ocupaba una superficie mucho menor que la actual y quienes llegaban todavía debían trasladarse en carruaje para alcanzar el sector donde se concentraban los comercios y las principales actividades urbanas. “Lo que encontraba un pasajero cuando llegaba a la estación del ferrocarril era que todavía le faltaba un trecho para llegar a Mar del Plata, porque Mar del Plata para esa época se podría decir que comenzaba en la calle Luro e Hipólito Yrigoyen. Es donde actualmente funciona el Municipio y, a partir de ahí hacia la costa, era donde los distintos comercios, las distintas industrias, las distintas actividades se desarrollaban hasta la calle Colón”, explicó Reynoso.

El cambio que se produjo en la ciudad

Durante la primera temporada posterior a la llegada del ferrocarril, Mar del Plata recibió gran cantidad de visitantes para la época. “En la primera temporada llegaron entre 1.400 y 1.500 visitantes y ese número se fue multiplicando temporada tras temporada. En el tiempo que va desde 1900 hasta 1950, siempre cada diez años se duplicó”, indicó el historiador.

El exclusivo Hotel Bristol, inaugurado en enero de 1888. Dos años antes la llegada del ferrocarril potenció la actividad turística (Foto: Archivo General de la Nación)

El turismo fue una de las transformaciones asociadas con el tren, pero no la única. “La carga de las estancias del lugar, que era lana en un primer momento, que después fue carne, que después fue pescado, que después fue el trigo, que después fueron otros cereales, se fue multiplicando y esto hizo que Mar del Plata comenzara a ocupar ese lugar de preponderancia que tiene dentro de la historia argentina”, sostuvo Reynoso.

Playa Bristol, 1890

El movimiento de pasajeros y mercancías acompañó el crecimiento de una ciudad que amplió sus vínculos con el resto del país y la dimensión de ese proceso también se advierte en la evolución de su población. “El crecimiento de población de la ciudad solo es equiparable al de Buenos Aires y los partidos del Gran Buenos Aires que la rodean”, declaró el docente e historiador.

140 años después

El aniversario encontró a Mar del Plata nuevamente vinculada con una locomotora a vapor. En el marco de los 140 años de la llegada del ferrocarril a la ciudad, el Tren Museo Itinerante llegó a la estación marplatense junto a la locomotora a vapor Vulcan Foundry Clase 12E Nº 3925. La formación histórica estuvo integrada por cinco coches restaurados, entre ellos un coche presidencial, un coche cine, un coche Pullman, un antiguo furgón de encomiendas y un coche bar, que pudieron ser recorridos por el público con entrada libre y gratuita.

La conmemoración permitió volver a poner en escena distintos momentos de la historia ferroviaria argentina y recuperar, 140 años después, una imagen que remite a los primeros años de la conexión ferroviaria de Mar del Plata. La locomotora a vapor utilizada para la celebración también realizó el tramo final de su recorrido por sus propios medios, después de arribar a la estación Camet.

La historia del ferrocarril en Mar del Plata también permite observar las transformaciones que atravesó el transporte durante más de un siglo. “Cuando uno piensa en 100 años en historia de ferrocarril, sabe que pasamos del vapor al diésel, del diésel a la electricidad, luego a trenes que aumentan su velocidad y que reducen sus tiempos de duración de los viajes”, sostuvo Reynoso.

Vulcan Foundry N.º 3925, conocida como “la 39 grande”, este año cumple 100 años desde su puesta en servicio. La máquina fue fabricada en Inglaterra en 1927 con un modelo de altas prestaciones tricilíndrico, lo que ampliaba su potencia y suavizaba su marcha siendo ideal para trayectos largos.

El ferrocarril pasó de ser una de las principales vías de conexión de Mar del Plata con otras regiones a perder parte de ese lugar frente al avance del transporte automotor. Para el historiador, recuperar esa presencia continúa siendo una cuestión pendiente, “con la competencia del automóvil y las rutas esa preponderancia del ferrocarril, digamos que se perdió, pero que es absolutamente necesario recuperarla”, concluyó.

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