Cómo se descubre una nueva especie de pez: el proceso detrás del hallazgo científico
Un estudio sobre los parásitos de un pez de agua dulce llevó a un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP), integrado por Verónica Taglioretti, María Alejandra Rossin, Manuel Marcial Irigoitía y Juan Tomás Timi, a descubrir que se trataba de una especie diferente. Al analizar más de 300 ejemplares, encontraron diferencias en el gonopodio de los machos que no coincidían con las características conocidas de Cnesterodon decemmaculatus.
El posterior trabajo realizado permitió identificar a Cnesterodon pampeanus, una especie que habita en la región pampeana y que durante años había sido confundida con otra. Para conocer cómo se desarrolla el proceso de un descubrimiento de una nueva especie, Portal Universidad dialogó con Verónica Taglioretti, investigadora especializada en parasitología y adjunta del CONICET en el IIMyC.
En días donde se confirmó que la expedición científica realizada en el cañón submarino Mar del Plata permitió identificar 57 especies marinas que no habían sido registradas previamente, investigaciones dentro de la Universidad Nacional de Mar del Plata también también amplían el catálogo de ejemplares marinos.
En este caso, el grupo de parasitólogos examinó el gonopodio, la aleta anal modificada que usan los machos para reproducirse, y observaron variaciones anatómicas consistentes. “Lo que hacemos nosotros es asociar las cargas parasitarias con la salud del ecosistema. En ese sentido y para realizar el trabajo de ecología parasitaria, utilizamos marcadores ambientales, porque necesitamos ver muchos hospedadores, esta vez alrededor de 300 peces. Noté que todos tenían esta malformación y empezaron a aparecer estructuras nuevas en el gonopodio”, indicó Taglioretti.
Con respecto a ello, agregó: “La estructura observada, dentro del mismo género, fue una iniciativa de una nueva especie. Esa morfología nos permitió confirmar definitivamente que se trataba de una especie diferente y lo corroboramos con la evidencia molecular y análisis del fragmento del ADN”.
Contrario a lo que se puede suponer, el descubrimiento de nuevas especies es frecuente en distintas expediciones científicas. “Por un lado, se descubren muchas especies de parásitos porque es un grupo de organismos que todavía no está muy estudiado. Por otro lado, en los peces es bastante habitual encontrar nuevos. Uno cree que ya está todo descubierto y todavía hay mucho por descubrir, y es a través de la ciencia básica que se puede seguir avanzando en este tipo de hallazgos”.
Asimismo, la investigadora explicó: “Nuestro descubrimiento fue de casualidad, porque nosotros no buscábamos una nueva especie de pez, sino que estábamos identificando las cargas parasitarias. Si bien estas especies de peces son estudiadas por distintos grupos de investigación, morfológicamente son muy similares y la principal característica que permite distinguirlas está en el gonopodio. Para identificar estas diferencias es necesario utilizar una lupa y un microscopio”.
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La intervención de los profesionales que trabajan en taxonomía son fundamentales para que una nueva especie sea formalmente reconocida internacionalmente. “Los taxónomos son importantes porque son quienes realizan las diferenciaciones a nivel interespecífico de cualquier organismo vivo, determinan sus distintas características y diferencias morfológicas”.
En esta línea, la parasitóloga añadió que “si no hubiese tenido acceso a todo el conocimiento generado por la taxonomía, no habría podido inferir que se trataba de una nueva especie. Estos estudios y los aportes de otros investigadores nutren el conocimiento y permiten seguir avanzando. Asimismo, recibimos la ayuda del ictiólogo Juan Rosso para poder identificar algunas estructuras”.
La identificación de una especie se basa en la comparación de distintos aspectos que permitan establecer diferencias con otras especies del mismo género. “Luego, tuvimos que validarlo desde la morfometría y todas sus variables: la forma, la estructura del pez, los diferentes tamaños, el largo de la aleta y la parte molecular. Una vez que obtuvimos esa información, notamos que había diferencias significativas y reales entre esta nueva especie y las otras que pertenecen al mismo género”, detalló.
Además, explicó que después de contar con toda la información recopilada se empieza a producir el trabajo científico. “Una vez ya escrito el paper con toda la evidencia recolectada, lo enviamos a publicar en una revista internacional de alto impacto de ciencia e investigación, podrían ser locales también, para que toda la comunidad científica pueda tener acceso a esa información”.
Los descubrimientos de nuevas especies son evaluados por expertos para validar el hallazgo formalmente. Incluso, no hay contacto directo con los investigadores para que no haya conflicto de interés y que sea lo más objetivo posible. En ese sentido, la investigadora dijo que “posteriormente se somete a una revisión de la revista, que trabaja en esa temática con investigadores internacionales, y si la información es correcta y suficiente para justificar la descripción de una nueva especie, te dan el veredicto”.
El trabajo comenzó con la captura de los primeros ejemplares para el análisis parasitológico y alrededor de 2023, los investigadores comenzaron a trabajar con la posibilidad de que se tratara de una nueva especie. “Fue un desafío, porque tuvimos que volver a las bases para recordar algunos conceptos y relacionarnos con otros profesionales. Este descubrimiento es importante porque siempre se pensó que había una especie y en realidad se mezclan dos. Además, se empieza una nueva línea de investigación para verificar estas nuevas hipótesis que surgieron”, concluyó.



