“La desaparición del dinero físico es inexorable”: el impacto de la digitalización
El dinero papel fue por muchos años la forma de pago utilizada a nivel mundial. Con la digitalización, las billeteras virtuales pasaron a ser la primera opción para muchos, generando una exclusión financiera hacia aquellos que, ya sea por inaccesibilidad a internet o costo económico, no cuentan con acceso a las nuevas herramientas.
En este marco, Portal Universidad dialogó con Ricardo Panza, economista y docente de la UNMDP, quien analizó las razones detrás de la vigencia del dinero físico, los factores que impiden una transición total y las dificultades que afectan a quienes son excluidos.
Los límites de la digitalización del dinero
La transformación de lo analógico a lo digital está presente en la mayoría de los ámbitos de la vida, incluso en el dinero. Sin embargo, el cambio no se produce en las mismas condiciones para toda la población. Según Denaria Argentina, asociación civil que defiende el dinero en efectivo como medio de pago legítimo y soberano, 9 millones de trabajadores dependen del dinero físico para su supervivencia diaria.
En un principio, Panza consideró las desigualdades de conectividad como un factor importante, en una comparativa con otros países: “En los países más avanzados o que tienen una superficie territorial un poco más compacta como Francia o Italia, ya está logrado el alcance de lo digital a todos los lugares”, y agregó: “En nuestro caso nos cuesta lograrlo en lugares donde el internet no llega o donde los hábitos de la civilización no llegaron a esto. Por eso muchos habitantes siguen presos del papel moneda”.
Según un informe de la UNESCO, Argentina tiene altos niveles de desigualdad en el acceso a internet entre regiones, marcando una amplia diferencia entre regiones urbanas y rurales. Esta circunstancia fortalece la dependencia del dinero en efectivo en ciertos puntos del país.
La informalidad laboral también influye en la relación con el dinero. “Tenemos un sistema en Argentina donde el costo del sueldo, con inclusión formal, es muy caro. Debido a esto muchas comunidades que no están al alcance de esto se siguen manejando con formas más arcaicas del dinero y del pago del salario”, declaró Panza.
Este contexto genera que una gran cantidad de personas reciban su salario directamente en efectivo, sin la posibilidad de acceder a él mediante billeteras virtuales. Según un informe de la Universidad Nacional de Rosario, el empleo informal en Argentina alcanzó el 45% en el segundo trimestre de 2026.
A las barreras económicas y tecnológicas se suma el componente generacional. A los adultos mayores son quienes se les dificulta más este proceso de digitalización y quienes más acostumbran el uso tradicional del dinero. “Tenemos una población envejecida. Están acostumbrados al modo viejo de utilización del dinero físico y cuesta mucho ese cambio”, aseguró Panza.
Con un ejemplo propio, Panza contó: “Mi papá vivía en Sierra de los Padres y para poder retirar su dinero del banco tenía que recorrer 40 cuadras en auto e ir al único cajero disponible”.
La inclusión digital forzada
La digitalización no garantiza que toda la población pueda acceder al dinero en igualdad de condiciones. En algunos casos, la transición hacia los medios digitales obliga a las personas a adaptarse a un sistema que no se adapta a sus necesidades.
En cuanto a esto, Panza expresó: “Después tenemos el problema de, ¿Cómo puede ser que yo cobré mi sueldo en medios virtuales y tengo mi cajero automático más cercano a 5 kilómetros?, eso es una cuestión de inclusión a la fuerza”.
El estudio de Denaria exhibe que 463 localidades del país se encuentran a más de 25 kilómetros del punto de acceso más cercano al efectivo y que 117 localidades se encuentran a más de 50 kilómetros del punto de acceso más cercano, con el norte y el oeste del país como puntos más afectados.
Más allá de esto, Panza explicó que hay un problema general: “De igual manera, creo que aunque tengas la posibilidad de tener una impregnación de internet en todos los lugares, no vamos a hacer que el dinero físico desaparezca. Para que esto se produzca de una manera eficaz hace falta un cambio cultural”, y sumó: “La inventiva humana y la resistencia a adoptar por nuevas variantes con las cuales uno no se siente cómodo va a hacer que dure un tiempo todavía”.
Componentes como la disminución de impuestos o la privacidad son los que generan que Argentina sea uno de los países con mayor arraigo al dinero en efectivo. A pesar de esto, el paso de los años demuestra la adaptación continua que vive el país mediante las nuevas herramientas digitales.
En contraste con Argentina, el economista comentó la situación de los países escandinavos: “En estos países pasa lo contrario, se obliga a los comercios a recibir dinero en efectivo. Esto pasa porque si les queres ir a comprar algo con efectivo no te lo reciben, solamente te aceptan medios de pago digitales”, y agregó: “Vamos hacia ese modelo, hacia la desaparición del dinero físico como instrumento, eso es una cosa inexorable”.
En una analogía con el paso de la moneda de oro al dinero en papel, Panza concluyó: “Hace muchos siglos nos sacamos de encima el problema de que para tener dinero tendríamos que tener algún metal precioso para generarlo. Ahora estamos en una revolución parecida, sacándonos de encima de una manera violenta el dinero físico”.




