La diplomatura de la UNMDP creada por presos tiene mil interesados de todo el mundo

 

La recuperación de los derechos de las personas privadas de la libertad, la mejora de las condiciones penitenciarias y la gestión de espacios de aprendizaje históricamente excluidos incentivaron al proyecto de extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata y al taller solidario Liberté de la Unidad Penal 15 de Batán a proponer la Diplomatura Universitaria “Modelos y Prácticas de Autogestión, Lógicas de Cuidado y Justicia Restaurativa en Contexto de Encierro”.

En diálogo con Ludmila Azcue, Secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la UNMDP y abogada en derecho penal, explica que “la posibilidad de sostener acciones desde la Universidad en contexto de encierro es compleja porque cada institución tiene su lógica para aprobar determinados proyectos”.

Sin embargo, el proyecto se enmarca dentro de una propuesta de formación para todo el mundo. Azcue asegura que “estamos hablando de 1000 personas privadas de la libertad que van a cursar tanto de manera presencial como virtual. Este último modelo potencia la participación desde diferentes lugares, hay inscriptos de diferentes provincias de Argentina pero también de Uruguay, Ecuador, Perú y España“.

En este contexto, desde la Universidad se empieza a pensar una propuesta de formación “que incluya o recupere como protagonistas a esas personas históricamente excluidas. Desde extensión estamos en diálogo con la comunidad de manera permanente y esas demandas nos llegaban constantemente” afirma la abogada.

A partir de la convocatoria de proyectos de extensión de la UNMDP, la secretaria confirma que recibieron diferentes propuestas y “una de ellas fue la que presentaron y coordinaron quienes integran el taller solidario autogestivo Liberté de la Unidad Penal 15 de Batán. Nos sorprendió por varias razones, fue el broche de oro de cómo había surgido pensar esta política universitaria para poder sortear las dificultades de sostener los procesos en el contexto de encierro”.

La Diplomatura Universitaria se gesta como “propuesta en la que todas las personas, independientemente de sus antecedentes formales, puedan estudiar y ser formadoras, reconociendo que hay algunos saberes que no están acreditados” confirma.

Era una propuesta muy genuina porque recuperaba la experiencia que se venían dando en la Unidad Penal 15 de Batán y estaba pensada para trasladar esas vivencias en otros servicios penitenciarios. No existe una propuesta similar, esta Diplomatura coordinada desde la misma cárcel es única.

Fue un sí automático, no solamente por la densidad de la propuesta en términos teóricos sino también porque las propias personas privadas de la libertad integraban el grupo de formación. Esta propuesta representaba todo aquello que nosotras buscamos para compensar estas diplomaturas de extensión” revela Azcue.

Este martes 11 de mayo fue la jornada inaugural con una clase abierta donde participaron las personas que van a cursar la Diplomatura y todo aquel que quieran sumarse a escuchar. La abogada detalla que “exponuso Iñaki Rivera, referente internacional sobre la cuestión excarcelaria y se hizo una transmisión en vivo desde la página de Facebook de Liberté.

El gran objetivo es que, desde las universidades públicas, empecemos a pensar la democratización de los saberes, a abrazar a esos colectivos que históricamente han permanecido excluidos de los espacios de educación superior y a hacerlos parte de la gestión de su formación.

En esta línea, Azcue sintetiza que “es un compromiso que tenemos que asumir así como también entender la importancia de que la universidad permanezca en la cárcel, un espacio que no toda la sociedad quiere ver. Está bueno que como universidad estemos y que, al mismo tiempo, las personas privadas de la libertad estén dentro de la universidad“.

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