Mar del Plata y el millón de habitantes: ¿Mito o realidad?

Desde hace años, en la conversación pública, política e incluso en los medios de comunicación, se repite una frase sin mayor contraste: “Mar del Plata tiene un millón de habitantes”. Sin embargo, esta afirmación no parece estar respaldada por los datos estadísticos oficiales ni por las proyecciones demográficas más recientes. A raíz de esto, la Doctora en Ciencias Sociales y Humanas, Sofía Estela Ares, por medio del Observatorio Ciudadano Político y Electoral (OCPE) llevó adelante un abordaje técnico, crítico y contextualizado sobre la población real del Partido de General Pueyrredon.

Según datos relevados por medios locales y nacionales en torno a la publicación de los primeros resultados del Censo Nacional 2022, la población del municipio que tiene a Mar del Plata como cabecera alcanzó los 682.605 habitantes. A pesar de ese dato concreto, tanto funcionarios como sectores mediáticos continuaron usando el millón como cifra estimativa, número que, al menos, se plantea como impreciso.

Uno de los primeros aportes del trabajo es distinguir entre Mar del Plata como ciudad y el Partido de General Pueyrredon como distrito político-administrativo. En general, se tiende a invisibilizar a las localidades periféricas como Batán, Sierra de los Padres o Estación Camet. Esta omisión, habitual en la narrativa pública, impide ver la real composición territorial y demográfica del Partido.

Para estimar con mayor precisión la cantidad de habitantes, Ares recurre a tres fuentes y métodos: el Censo Nacional de 2010, las proyecciones oficiales del INDEC y el proyecto internacional WorldPop. Cada uno tiene su margen de error, pero todos coinciden en un aspecto central: la población de General Pueyrredon está lejos de alcanzar el millón de habitantes.

La autora remarca que los censos nacionales son la base de toda política pública bien orientada. Sin embargo, también advierte que su realización cada diez años es insuficiente frente a los vertiginosos cambios sociales, y que en Argentina han estado atravesados por crisis que afectan su calidad y exactitud. En ese sentido, el Censo 2020, originalmente previsto para octubre de ese año, fue suspendido por la pandemia de COVID-19 y se realizó recién en 2022. Esa demora agudizó la necesidad de contar con proyecciones confiables para tomar decisiones durante la emergencia sanitaria, y dejó en evidencia las tensiones en torno a los datos oficiales.

Ares recuerda que en el contexto del ASPO, General Pueyrredon fue excluido de las salidas recreativas por figurar como “aglomeración de más de 500.000 habitantes”. Meses después, al establecerse el sistema de fases en la Provincia de Buenos Aires, ese mismo volumen poblacional fue cuestionado por sectores económicos locales que consideraban que los datos eran demasiado bajos. Así, la autora advierte que “el problema no son los datos, sino el uso político y contradictorio que muchas veces se hace de ellos“.

En su análisis, la docente e investigadora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) destaca que desde 1960 la tasa de crecimiento poblacional a nivel local muestra signos de desaceleración, con un mínimo registrado entre 1991 y 2001 (5,4 ‰) y un leve repunte en el decenio siguiente (10,4 ‰). Esto refuerza la idea de que, lejos de un crecimiento exponencial, la evolución demográfica ha sido lenta y sostenida.

El trabajo también realiza una proyección demográfica con el método del crecimiento exponencial. Aplicando la tasa registrada entre 2001 y 2010, la población estimada para 2020 sería de 686.744 habitantes. Una cifra consistente con las proyecciones del INDEC, que indicaban un total de 656.456 habitantes para ese año.

El análisis se complementa con datos del proyecto WorldPop, que combina nuevas tecnologías y fuentes múltiples para ofrecer estimaciones poblacionales de alta resolución. A través de esta herramienta, Ares llega a una tasa anual de crecimiento promedio de 8,3 ‰ para el período 2010–2020, lo que también sitúa a la población por debajo de los 800.000 habitantes. Así, el cruce de metodologías y fuentes diversas permite sostener con bastante certeza que General Pueyrredon no llegó aún al millón de habitantes. Y si el conjunto no lo hizo, mucho menos la ciudad de Mar del Plata.

Otro aporte sustantivo de la autora es su reflexión sobre el uso simbólico de las cifras. La afirmación de que Mar del Plata es una ciudad “millonaria” en términos de población no es inocente: funciona como estrategia de validación en disputas por recursos, visibilidad, inversiones y políticas específicas. Pero la pregunta no debe limitarse al “cuántos somos”, sino al “dónde estamos”. El trabajo incluye una serie de mapas sobre densidad poblacional que muestran cómo la concentración disminuye a medida que se avanza desde el centro hacia la periferia, y se intensifica en algunos polos como Batán, Sierra de los Padres o Camet.

Esta distribución territorial desigual impone desafíos para el diseño de políticas públicas más justas y eficaces. Ares insiste en la necesidad de contar con información consistente, actualizada y en múltiples escalas, no solo para diagnosticar la situación sino también para actuar sobre ella.

Además de los límites de los censos y las proyecciones, la autora también hace un llamado a no subestimar la complejidad de los fenómenos demográficos. La población real de un lugar está atravesada por nacimientos, muertes, migraciones, omisiones, subregistros y dinámicas cambiantes que escapan a cualquier herramienta totalizadora.

El trabajo finaliza con una idea clave: si bien la exactitud demográfica es inalcanzable como un ideal absoluto, los esfuerzos por aproximarse a ella son fundamentales. No tanto para decir con orgullo que “somos un millón”, sino para garantizar que cada persona, viva donde viva dentro del Partido de General Pueyrredon, tenga sus derechos reconocidos y sus necesidades contempladas.

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