Venezuela y Estados Unidos: implicancias geopolíticas y crisis del orden internacional
El bombardeo llevado adelante por Estados Unidos sobre territorio venezolano y la posterior detención del presidente Nicolás Maduro constituyeron uno de los episodios más graves de las últimas décadas en América Latina. La operación militar, ejecutada sin aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ni autorización del Congreso estadounidense, fue leída por amplios sectores de la comunidad internacional como una violación directa al derecho internacional y a la soberanía de los Estados, y marcó un punto de inflexión en el sistema de reglas construido tras la Segunda Guerra Mundial.
Desde Portal Universidad dialogamos con Rafael Briano, licenciado en Ciencia Política y especialista en política internacional, quien analizó las implicancias institucionales, jurídicas y estratégicas del operativo militar estadounidense. Según explicó, lo ocurrido en Venezuela “pone en cuestión la idea misma de Estado soberano y el principio de no intervención que estructura el sistema internacional desde 1945”.
En ese sentido, Briano sostuvo que la detención de un jefe de Estado por parte de una potencia extranjera, independientemente de la valoración política que se tenga sobre su gobierno, “no es una atribución legítima de ningún país, sino una decisión que compete exclusivamente al pueblo y a la justicia de esa nación”. Para el especialista, la gravedad del hecho radica en que “se habilita un precedente extremadamente peligroso, porque rompe con las reglas que buscan limitar el uso unilateral de la fuerza”.
Uno de los puntos centrales del análisis estuvo vinculado al quiebre del orden jurídico internacional de posguerra. Briano recordó que la creación de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad respondió precisamente a la necesidad de evitar este tipo de acciones, estableciendo que el uso de la fuerza solo es legítimo en casos de defensa ante una agresión directa o con autorización multilateral. “Aquí no existió ninguna de esas condiciones”, afirmó, y agregó que incluso se vulneraron las propias normas internas de Estados Unidos, ya que una acción de guerra requiere aprobación del Congreso.
El politólogo remarcó además que la justificación esgrimida por la administración de Donald Trump —presentar el operativo como una acción criminal y no como una intervención militar— “no resiste ningún análisis serio”. La presencia de una parte significativa de la flota estadounidense frente a las costas venezolanas y la participación coordinada de fuerzas armadas, servicios de inteligencia y agencias federales evidenciaron, según Briano, que se trató de una operación bélica de gran escala.
Al analizar el escenario interno venezolano, el especialista reconoció que el régimen de Maduro atravesaba una profunda crisis de legitimidad, agravada tras las elecciones de julio de 2024. Sin embargo, subrayó que “ninguna debilidad institucional interna habilita una intervención militar extranjera”. Para Briano, la incapacidad de los organismos multilaterales y de la propia sociedad venezolana para resolver el conflicto político no justifica el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos.
Respecto del futuro inmediato, advirtió que el escenario seguía abierto y plagado de incertidumbres. Si bien la detención de Maduro descabezó al gobierno, “el régimen no colapsó” y se mantuvo una continuidad institucional con la asunción de la vicepresidenta Delcy Rodríguez. En ese marco, Briano planteó el interrogante central: “¿habrá una transición democrática real o una reconfiguración del mismo régimen, ahora bajo tutela estadounidense?”.
El antecedente histórico tampoco ofrece, a su juicio, señales alentadoras. El politólogo recordó los casos de Panamá en 1989, con la detención de Manuel Noriega, y de Irak en 2003, tras la captura de Saddam Hussein. “En ambos casos, las intervenciones terminaron en procesos de descomposición estatal, violencia prolongada y fracaso político”, señaló. La lección, explicó, parece haber sido aprendida parcialmente por Washington: evitar la ocupación terrestre directa, pero avanzar en formas de control indirecto, especialmente sobre recursos estratégicos como el petróleo.
Poder, narrativa y crisis del orden internacional
Desde Portal Universidad dialogamos también con Diego Sztulwark, licenciado en Ciencia Política por la UBA, escritor y docente, quien propuso una lectura más amplia y crítica del momento histórico. Para Sztulwark, el mundo atraviesa un proceso en el que “se intenta organizar el caos mediante una parodia violenta del orden, que solo produce más caos”.
El politólogo fue contundente al describir la operación sobre Venezuela: “La idea de que bombardear ciudades, secuestrar presidentes y matar civiles pueda producir orden es una ingenuidad peligrosa”. Según explicó, este tipo de acciones no fortalecen la seguridad internacional, sino que habilitan a cualquier potencia a invadir países más débiles, erosionando definitivamente la legitimidad de las instituciones globales.
Sztulwark advirtió que el problema no es solo el uso de la fuerza, sino la narrativa que lo legitima. “Los poderosos siempre construyen un relato para justificar sus acciones, pero el interrogante es si ese relato está a la altura de los efectos devastadores que producen sobre los pueblos”, señaló. En ese sentido, vinculó el caso venezolano con otros conflictos contemporáneos, como Ucrania, Gaza o Medio Oriente, donde el derecho internacional aparece sistemáticamente vulnerado.
Para el docente, la invasión a Venezuela confirma que el orden jurídico surgido tras la Segunda Guerra Mundial “es hoy una de las principales víctimas del accionar de las grandes potencias”. Además, afirmó que “Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad no juegan ningún papel efectivo”, mientras que “las decisiones se toman de manera unilateral, incluso al margen de los mecanismos democráticos internos de los propios países agresores”.
Sztulwark puso el foco en el interés estratégico de Estados Unidos sobre América Latina, especialmente en relación con los recursos naturales. “Venezuela es petróleo, y eso significa que la región vuelve a ocupar un lugar central en la noción de seguridad nacional estadounidense, en el marco de la disputa global con China”, explicó. Desde esa perspectiva, consideró que la democracia aparece como un argumento meramente instrumental, sin un compromiso real con su fortalecimiento.
Finalmente, el politólogo alertó sobre el carácter excepcional del momento histórico. Si bien América Latina ha atravesado reiteradas crisis, sostuvo que lo novedoso es que “los consensos básicos de la posguerra y de la posdictadura están siendo desmantelados”. La normalización de la violencia política, la intervención directa y el desprecio por las reglas compartidas configuran, a su entender, “una inestabilidad extraordinaria que no promete un mundo más justo ni más seguro”.
En ese marco, la detención de Nicolás Maduro y el bombardeo sobre Venezuela no aparecen como un hecho aislado, sino como un síntoma de un orden internacional en crisis, donde la fuerza vuelve a imponerse sobre el derecho y donde América Latina vuelve a ser escenario de disputas ajenas, con consecuencias todavía imprevisibles para la región.
