Elecciones en Brasil, una victoria a mitad de camino: Bolsonaro y la incertidumbre del balotaje

Este domingo, Brasil volvió a las urnas para definir su futuro político. En la primera vuelta de las elecciones brasileñas, los ciudadanos tuvieron en sus manos la decisión de continuar con el mandato de Lula da Silva, quien gobernó el país durante casi 12 años repartidos en distintas etapas, o subirse a la moderna oleada de los partidos de derecha que triunfaron en Latinoamérica.

En la primera vuelta, Lula cumplió con las expectativas de los sondeos sistemáticos, pero Flávio Bolsonaro superó las previsiones de las encuestas. La sorpresa estuvo en los números y la certeza es que habrá segunda vuelta. El impulso y la emoción de la campaña del actual mandatario en el último tramo tuvieron un límite. La victoria del candidato del Partido Liberal (PL), luego de una intensa actividad política muy presente en las redes sociales, algo ya muy habitual, dejó el futuro de Brasil en un escenario de total incógnita de cara al balotaje previsto para el 25 de octubre.

Para profundizar sobre las elecciones, los futuros escenarios y los factores que explican los resultados, Portal Universidad dialogó con Amilcar Salas Oroño, licenciado en Ciencias Políticas, director del Observatorio de Política Internacional y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

Una elección marcada por la polarización

Según la encuesta que publicó Datafolha el viernes 2 de octubre, Lula da Silva contaba con el 45% de las preferencias, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzaba el 40%. Por su parte el sondeo publicado por el diario Folha de São Paulo establecía que el actual presidente tenía el 43% y su rival, el 39%. En cambio, los demás candidatos no superaban el 4%.

El escrutinio definitivo determinó que Bolsonaro logró 56.104.503 votos y salió victorioso con el 47,03%. Por su parte, Lula obtuvo 53.879.538 votos, lo que representó el 45,16%. “El resultado de Lula estaba bastante consolidado en las encuestas, en las expectativas. Lo que quedó fuera de lo previsible fue el resultado de Flávio Bolsonaro. La gran mayoría de los sondeos daban al candidato liberal por debajo del actual presidente. Por el equilibrio del tipo de competencia y por la reiteración de varias secuencias de encuestas, la diferencia iba a ser entre cuatro y cinco puntos”, sostuvo Salas Oroño.

Flávio Bolsonaro

En esta línea, el profesional indicó que “hubo dos factores por los que fue una elección distinta: el nivel de polarización y el nivel de concentración de los votos en dos opciones. Es decir, los que vinieron detrás y el resto de votos nulos y en blanco fueron un número que nunca fue tan bajo. Ese monopolio de las dos candidaturas terminó haciendo que las otras candidaturas y expectativas fueran casi todas para Bolsonaro. En el último tramo hubo un voto útil que se concentró en el candidato del Partido Liberal y terminó deshidratando las otras opciones como nunca se había dado”.

Al igual que en Argentina, el concepto del voto odio traza una línea trascendental en las elecciones presidenciales brasileñas. La polarización extrema entre el presidente izquierdista y el derechista Flávio Bolsonaro llevó a muchos votantes a elegir por este mismo impulso. “Si bien hubo rechazos a ambos candidatos, hay que considerar que uno es el que está gobernando. Lula no carga solo con el rechazo personal, que ambos estuvieron bastante empatados, sino también con la responsabilidad de la gestión. Dada la magnitud de los votos a Bolsonaro, hay una insatisfacción general, que atraviesa distintas clases sociales, con las condiciones económicas, el endeudamiento, los tipos de empleo que se crearon y con una serie de indicadores que están por debajo de los puntos macroeconómicos buenos que tiene el gobierno actual”.

No obstante, el licenciado puntualizó: “Hay una gestión económica que en la macro y en un plano de indicadores son buenos. En general, no sé si hubo gran disconformidad con Lula, sino con algunos ítems que están por detrás y que la campaña de Bolsonaro supo aprovechar intensificando el voto útil, que fue uno de los más intensos de las elecciones desde la democratización en adelante”.

En ese sentido, agregó que “no es un gobierno que tenga un nivel de rechazo muy alto. Eso no significa que la gestión de Lula sea para todas las regiones: hay sectores que se ven más favorecidos y otros menos. Más allá de esa genérica aprobación que tiene, hay que recordar que es un presidente que llega a los 45 puntos. No está tan mal para una gestión”.

Lula da Silva

El análisis sobre la dinámica electoral brasileña conduce a que la fuerza política de Bolsonaro logró calar profundamente en sectores que tradicionalmente podrían haberse considerado esquivos o complejos de alinear bajo una misma propuesta económica y social. “Hay algunas expectativas específicas que están más conectadas con sectores de trabajadores jóvenes, de clase media y empleo informal. Y creo que ahí estuvo la fuerza de Flávio Bolsonaro y su candidatura”.

Campaña de redes y las nuevas figuras del bolsonarismo

En este escenario, emergen en el partido de derecha figuras como Lucas Pavanato y Nikolas Ferreira, diputados jóvenes, conservadores y evangélicos que supieron capitalizar su campaña a través de las redes sociales con un estilo confrontativo frente a distintas políticas públicas. “Además, hay que observar las figuras que traccionan la candidatura de Bolsonaro. Entre los primeros diez diputados federales electos, el Partido Liberal gana cuatro. Y entre esos cuatro están los dos más importantes: Lucas Pavanato y Nikolas Ferreira, cada uno con más de tres millones de votos, convirtiéndolos en los diputados más votados de la historia de Brasil”.

Asimismo, añadió que “en el Senado, tanto en el Distrito Federal como en San Pablo, en Río de Janeiro y en otros distritos, han ganado por muchos votos. Son figuras que tiran para arriba la candidatura de Flávio Bolsonaro”.

Del mismo modo, Salas Oroño aseguró: “No es tanto la oposición al actual mandatario, sino un esquema de campaña que también fue muy efectivo, basado en ciertas figuras que el Gobierno no pudo contrarrestar con su propia organización electoral. La campaña de Bolsonaro fue muy importante y está recostada en figuras juveniles. En cambio, Lula es un candidato de ochenta años, con otra estructura y otra visión de la política”.

Lucas Pavanato y Nikolas Ferreira

Brasil es el segundo país del mundo en el que más tiempo se pasa frente a las pantallas, con un promedio de nueve horas y media al día. Este contexto se relaciona con las campañas modernas que utilizan los candidatos en las redes sociales. “Las campañas digitales son muy importantes en Brasil. Hay un expertise para poder manejarse en una hipersegmentación de las campañas y que no necesita directamente de grandes movilizaciones públicas. Me parece que hay una utilización muy profesional”.

Del mismo modo, explicó que “en este caso, es raro cómo subieron los números de Bolsonaro en los últimos días. Esto tiene que ver con encontrar un ritmo en el cual se da toda la manifestación de la campaña digital, que no siempre se registra de forma tan clara en las encuestas. Es un lenguaje que el bolsonarismo supo manejar con mucha fuerza”.

En las elecciones de 2022, Jair Bolsonaro consiguió el 43,20%, un porcentaje menor que lo conseguido por su hijo este año. Y, a diferencia de su padre, “Flávio Bolsonaro no es un militar retirado ni un líder carismático como podría serlo Jair, sino que tiene otro perfil, menos expresivo e histriónico, pero sí tiene un apoyo en las juventudes, en el mundo de los cultos pentecostales, neopentecostales y bautistas. La elección actual del candidato del Partido Liberal supera en votos a la primera vuelta de Jair Bolsonaro hace cuatro años”.

Luego del triunfo del candidato del PL, Donald Trump destacó que fue “una victoria increíble” la de Flávio Bolsonaro, con quien mantiene una estrecha relación y que, en una hipotética futura asunción al cargo, establecería estrechos vínculos comerciales y políticos. “Flávio Bolsonaro viene hace mucho tiempo trabajando su propia candidatura. Él también fue senador de la República y concejal de Río de Janeiro, siempre estuvo metido en la política. Asimismo, tuvo una palanca internacional fuerte. La última elección coincidió con Biden en Estados Unidos, ahora con Trump y Marco Rubio como muy presentes en la elección y en otros factores de poder que lograron cierta unificación”.

El escenario que deja la primera vuelta

En las elecciones de 2006, Lula da Silva ganó la primera vuelta con el 48,6% y en el balotaje obtuvo el 60,8%, aumentando los sufragios a favor. Este antecedente plantea la posibilidad de que el actual presidente pueda sumar más puntos en el balotaje del 25 de octubre.

Del mismo modo, el profesional afirmó que “Lula tiene que buscar votos. Tiene que encontrar sufragios en otro lado: los que no fueron a votar o los que votaron por otras opciones. Es un margen muy pequeño el que tiene, pero imagino que la campaña social de Bolsonaro va a seguir ampliando su propio caudal. Hay un valor que es cierto: la abstención, que fue más alta que lo habitual. Hay lugar para buscar que, con esfuerzo, pero no imposible, le permitirían a Lula sumar”.

Flávio Bolsonaro

En esta línea, adicionó: “La elección fue muy buena para Flávio Bolsonaro, aunque muy difícil para Brasil en general. Bolsonaro logra una fuerte presencia en el Senado: no solo su partido obtiene la bancada más grande, sino que, con sus aliados, alcanza más o menos los dos tercios que estaba buscando. También tiene la mayor cantidad de gobernaciones entre los partidos y ha ganado una de las bancadas más importantes de la historia de la democracia en la Cámara de Diputados”.

El Partido Liberal alcanzó los 121 diputados federales, una cifra inédita desde la promulgación de la Constitución de 1988: ningún partido había superado las 110 bancas en la Cámara de Diputados desde entonces. En contraste, el Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula, pasó de 82 a 88 diputados propios. Sin embargo, al sumar a sus aliados tradicionales, la coalición oficialista alcanzaría 124 bancas, apenas tres más que el PL.

De este modo, Salas Oroño señaló: “Es un gobierno que tendría mucha fuerza en el Congreso. Además, por la edad de los ministros de la Corte Suprema, de los 11 actualmente hay 10, durante el próximo período le correspondería a Flávio Bolsonaro proponer, en principio, tres candidatos. A los tres que ya tiene, podría sumar otros tres jueces de la misma orientación, con lo cual tendría mayoría en la Corte Suprema y en el Senado, mientras que en la Cámara de Diputados podría construir una mayoría”.

Y agregó que “a esto se suma la gran cantidad de gobernadores que tiene, más de diez de los 26 estados, lo que le daría muchos recursos políticos. Son niveles de poder que un presidente no tenía desde hace mucho tiempo en Brasil”.

Este primer triunfo de Bolsonaro desemboca en distintas conjeturas que vinculan estrechamente a Argentina y Brasil debido a la fuerte amistad y vinculación ideológica entre los presidentes, quienes se consideran parte del avance de la derecha en Latinoamérica. “Se abre otro panorama que Milei nunca tuvo hasta el momento: una relación con el país brasileño. En ese sentido, se abre una mejor oportunidad para esas dos gestiones de gobierno. Brasil con Flávio Bolsonaro es un interrogante muy grande. Ambos estarían mucho más ligados a Estados Unidos y sería un punto de inicio de otra etapa para los países latinoamericanos”.

Javier Milei y Flávio Bolsonaro

América Latina viró hacia un nuevo escenario político, con un predominio de los partidos de derecha en el continente. “La gran mayoría de los países han girado hacia un determinado lado, incluso aunque no gane Bolsonaro. Pero la primera vuelta fue una elección muy contundente. Parece que la pulseada se la lleva alguien que está muy a favor de Trump, que tiene su hermano viviendo en Estados Unidos y que invitó a Marco Rubio para que participe en la transición de gobierno. Brasil se convertiría en uno de los países claves de Estados Unidos en el Cono Sur”, sostuvo.

En Argentina, el país de América Latina con mayor cantidad de electores brasileños habilitados para estos comicios, 13.138 personas fueron registradas para votar, de las cuales 11.873 correspondieron a la ciudad de Buenos Aires. En la capital, Lula arrasó con el 66,06% de los votos, mientras que Bolsonaro obtuvo el 27,29%.

En ese sentido, Amilcar Salas Oroño concluyó: “Esas personas quedaron por fuera del radar de las campañas y quizás tengan otras experiencias y otros imaginarios políticos, pero no fue un número determinante. Me pareció interesante cómo se manejó la comunidad de brasileños, incentivando su participación desde el exterior en las elecciones. De la misma manera, hay una gran presencia de los religiosos en general: un 27% de la población está identificada con el evangelismo. El aspecto religioso funcionó también en la cuestión de nichos de ciertas campañas”.

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