Triple carrera: estudiar, trabajar y entrenar en un contexto de desfinanciamiento deportivo
Para los jóvenes deportistas que estudian y trabajan, sostener una rutina de entrenamiento de alto rendimiento implica organizar el tiempo, establecer prioridades y resignar parte de la vida social. A estas dificultades se suma el desfinanciamiento del deporte argentino, que obliga a muchos atletas a afrontar con recursos propios los costos de entrenamientos, competencias, equipamiento y preparación.
En ese escenario, Portal Universidad dialogó con Auka Sosa, deportista marplatense que representó al país en los Juegos Suramericanos (ODESUR) 2026 como clavadista y que, además, es emprendedora y estudiante de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Sosa contó cómo organiza sus días entre el entrenamiento, el estudio y su emprendimiento, las dificultades de entrenar sin apoyo financiero, su experiencia en los ODESUR y la recuperación tras una importante lesión.
Triple carrera: estudiar, trabajar y entrenar
El hermano y el cuñado de Auka Sosa fueron quienes la acercaron por primera vez a los saltos de altura, pero la edad fue el primer obstáculo de su carrera. “No me querían dejar empezar, porque tenía doce años y ya era grande. Le dijeron a mi mamá que no iba a llegar nada y de ahí no me querían llevar. Yo hinché bastante y al final me mandaron igual. Hice una prueba y quedé”, contó Sosa.
A medida que crecía en la actividad, la profesionalización se acercaba y, junto con ella, llegaban nuevas exigencias. La deportista comentó que “cuando comenzás a profesionalizarte, tenés que sacrificar cosas. Tus prioridades cambian y comienzan a ser que todos los días hay que ir a entrenar. No importa si te da miedo, lo tenés que hacer. Entrenar y punto. No hay opción. Es una disciplina que se hace por inercia, por ejemplo, no fui al cumpleaños de mi hermana porque tenía que ir al entrenamiento”.
En esa línea, agregó: “Uno no se da cuenta, pero cuando está en el secundario, que están todos los amigos y más, sacrificás mucho. La parte social, fuera del entrenamiento, cancelás un montón de planes a los que podrías haber ido, pero teóricamente es por un bien mejor y algo que te gusta”.
Además de entrenar, Sosa tiene un emprendimiento de cookies sin gluten y estudia Medicina en la UNMDP, un desafío para la organización de su vida diaria. “Aunque no parezca, las 24 horas sirven. Lo más difícil es concentrar la mente para estudiar en esas horas. Los lunes hago entrega de los pedidos de mi emprendimiento, que también trabajo con los buffets de la facu. Después voy al gimnasio, almuerzo en mi casa y trato de estudiar algo, a la facultad no voy todos los días, y a las 17 ya tengo que ir a entrenar hasta la noche de lunes a viernes. Es como una triple carrera: trabajo, estudio y entrenamiento”.
Asimismo, dijo que “el tiempo con amigos y familia lo voy viendo día a día, en la semana probablemente no. Capaz que los domingos en algún momento, pero también estoy con mi emprendimiento. No me arrepiento de nada. Lo que sí, aprendí un montón de que hay momentos en la vida para determinadas cosas y momentos para otras. Yo sé que el cuerpo me da hoy y estoy preparada para entrenar y saltar, lo tengo que aprovechar”.
En el desafío de sostener todas las actividades, definir prioridades y cuidar el aspecto emocional también se vuelve necesario. “También tengo en claro lo que quiero qué hacer. Aceptar que no podés exigir el 100%, sino lo vas a dar. Me deprimí un poco hasta que me di cuenta de lo que estaba pasando. En el deporte, se me van todos los problemas de la mente. Pero no me pasa en el estudio, porque pienso en el entrenamiento”.
Entrenar sin recursos: las dificultades del financiamiento
Las diferencias de infraestructura entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otras regiones del país afectan al desarrollo del deporte. “Hay un monopolio, en el deporte general, de infraestructura y financiamiento que se concentra demasiado en Buenos Aires. Tienen una pileta que se hizo el 2018, tienen guardados una copia de todos los trampolines y nosotros en Mar del Plata tenemos los mismos trampolines desde 1995 y tienen diez años de vida útil. Entrenás golpeándote. También hay sedes en Córdoba que no tienen pileta y aún hay grandes atletas”.
Del mismo modo, añadió: “No es culpa de los deportistas y entrenadores, es de la burocracia y política. A pesar de no tener las cosas necesarias, yo me animo a subir y lo hago igual. Es demostrar que no hay que esperar que te den las cosas para hacer, porque si no no arrancás nunca”.
Los Juegos Suramericanos de este año también sirvieron como una vidriera del desfinanciamiento de los deportistas argentinos en competencias de este calibre y también del esfuerzo que realiza cada uno. “Después de hacer una entrevista en la que hablé de esto, me empezaron a llegar mensajes de todos los deportistas, que tenían historias que hacían lo imposible para competir. Lamentablemente, te sentís acompañado y que no sos la única. Cada medalla y logro que subieron los sudamericanos es el sacrificio inhumano de alguien que está loco por lo que ama”.
Bajo la gestión del gobierno de Javier Milei, el número de deportistas becados por el Estado Nacional se redujo considerablemente: de 1.247 atletas en 2024 a 807. En septiembre, el Ejecutivo incrementó un 8% las becas para atletas y equipos técnicos, cifra que los entrenadores denuncian que no alcanza a cubrir los costos de preparación y queda muy por debajo de la inflación oficial.
En esa línea, Sosa consideró: “Antes teníamos becas todos los meses. No era mucho dinero, pero con eso podías pagar el gimnasio, comida, algo. Ahora no. Sacaron las becas y no repusieron nada. De todos modos, para los ODESUR recibimos apoyo, pero no veo un peso porque directamente lo destino para el otro viaje”.
De esta manera, la deportista, si bien lo hace de hobby, se ocupa de producir sus propios elementos necesarios para competir. “Yo hago mi ropa, mis mallas, mochilas, y para la alimentación, que es importante pero cara, tengo un sponsor que me ayuda mucho”.
Las dificultades económicas también le impiden participar en distintos eventos. “Tuve que relegar muchas oportunidades de competencia por temas económicos, porque uno tiene que financiarse todo”.
En ese sentido, consideró: “Yo no creo que no quieran invertir en los deportistas, sino que en Argentina hoy, el deporte no es prioridad. Quizás el dinero se invierte en natación que lo hace mucha gente. En saltos, en cambio, no hay mucha gente en el país que lo haga”.
La deportista aspira a los Juegos Olímpicos, pero indicó que “en Argentina es complicado porque ya no tenés la infraestructura básica. Lamentablemente, tu techo no sos vos mismo. Pero hay un montón de deportistas que, a pesar de estar en la cúspide del deporte, tienen que sacrificar un montón de cosas para representar al país”.
Rusia, una lesión y el desafío de volver
Tres años atrás, Sosa viajó a Rusia para participar de una competencia. La experiencia terminó con una fuerte lesión durante un salto desde la plataforma de diez metros. En aquella oportunidad, sus entrenadores no viajaron y tuvo que afrontar la competencia con un compañero y la madre de él. “Cuando llegamos nos dijeron que arrancábamos en un metro. El domingo a la tarde no se entrenaba y ese mismo día nos dicen que el lunes iniciábamos en la plataforma de diez metros mujeres. Saltar de diez metros da miedo. Tiré el primer salto. En el segundo, me la pegué con la plataforma. Yo caí al agua y ni siquiera me di cuenta de que me había golpeado”.
Asimismo, agregó que “cuando salgo del agua, me agarran de la cabeza, yo no entendía nada, me toqué y tenía un tajo. Me llevaron al hospital y la delegada, la madre de mi compañero, le mandó un mensaje a mi mamá a las tres de la mañana: ‘Auka se acaba de golpear la cabeza’. Estuve internada cinco días y perdí casi un litro y medio de sangre. Como era deportista y joven, apostaron a que mi recuperación iba a ser rápida”.
Con respecto a la recuperación, dijo que “fue corta para lo que me había pasado. Fue un mes en el que no pude saltar. Después, tuve que recuperar mi mente para ese salto. Empecé a trabajar y estudiar y el deporte dejó de ser mi prioridad, pero mi fe era volver”.
Los Juegos Suramericanos 2026
Auka Sosa fue una de las más de 30 deportistas marplatenses que participaron en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, desarrollados en septiembre. La selección argentina de clavados, integrada por Sosa y Azul Chiorazzo, disputó tres finales: trampolín de un metro, trampolín de tres metros y sincronizado de tres metros.
La experiencia de los Juegos estuvo marcada por la convivencia con deportistas de otros países. “Nos tocó estar en la villa con el resto de las delegaciones, donde compartís con los demás y conocés gente de otros países, te hacés amigos de todos”.
La dupla argentina llegó a la competencia con poco tiempo de trabajo conjunto, ya que Sosa y Chiorazzo apenas se conocían. “Tenía la competencia de clavados sincronizado con una compañera de Buenos Aires, que no nos conocíamos mucho. Una tarde antes de la competencia, nos juntamos, practicamos y salió bastante bien. No estuvimos tan lejos de otras parejas que compiten mundiales hace años. Después competí en tres metros individual, que fue para romper el hielo”.
En ese sentido, señaló que “los Juegos estuvieron muy buenos. Mi objetivo personal era ir y entrenar mis saltos de diez metros. Era la única mujer que estaba entrenando en las plataformas. Que se vea que en Argentina hay saltos de diez metros. Yo siempre supe que antes de dejar este deporte, yo quería volver a hacer esos saltos”.
Las tentadoras ofertas de competir para otros países no tardaron en llegar. “Me preguntaron si me quería nacionalizar para otros países, me ofrecían estudio, hospedaje, estudios, comida, quince viajes al año. Pero a mí me pesa mucho ponerme una camiseta que no tenga estos colores. Me cuesta usar remeras que cambie con otros países”, sostuvo.
No obstante, expresó que representar a la Argentina “es una experiencia muy linda. Es muy importante ser la única en el país que haga diez metros y es un orgullo muy grande representar a todos”.
Después de la experiencia en Rusia y de su regreso a la actividad, la posibilidad de volver a competir desde los diez metros también implicó afrontar nuevamente aquel temor. En ese sentido, Auka Sosa concluyó: “La gran pregunta era: ¿cuál es la necesidad? Y yo también me lo preguntaba. Porque incluso hoy, cuando me paro ahí arriba para hacer ese salto, aparece ese pensamiento: ‘¿Y si te pasa igual?’. Es un pensamiento que cruza, aunque sea por un segundo. Eso es algo que habría que trabajar, porque creo que hay que entrenar muchísimo la mente. Lo ideal sería hacerlo con un psicólogo deportivo, pero no hay plata”.
Luego de los Juegos Suramericanos, Sosa continuará con su calendario deportivo fuera del país. Entre el 10 y el 15 de noviembre competirá en un torneo nacional invitacional en Santo Domingo, República Dominicana. Posteriormente, viajará a Brasil, donde realizará una semana de entrenamiento en un campus y participará de un torneo nacional en João Pessoa. Todo, autofinanciado.




