“El derecho constitucional es el tronco del derecho”: la apertura de Horacio Rosatti en el XXVIII Encuentro de Profesores de Derecho Constitucional
Del 28 al 30 de agosto, el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata fue escenario de la apertura oficial del XXVIII Encuentro de Profesores de Derecho Constitucional, un evento que reunió a académicos, docentes e investigadores de todo el país. La segunda jornada contó con la presencia de Horacio Rosatti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien pronunció un discurso que combinó historia, filosofía y derecho en una mirada sobre los fundamentos de la justicia y el rol del constitucionalismo en la vida democrática.
Rosatti inició su intervención con una referencia a la trayectoria de la Asociación de Profesores de Derecho Constitucional y al valor de su continuidad. Recordó que la institución nació en tiempos en que la Constitución no regía plenamente y que los grandes maestros de generaciones anteriores mantuvieron viva la enseñanza y la defensa de sus principios. “Aprendimos de ellos que había que prepararse para cuando la Constitución volviera a regir”, expresó, resaltando la importancia de la transmisión intergeneracional de valores democráticos.
El magistrado destacó especialmente la presencia del jurista Jorge Vanossi, a quien reconoció como uno de los fundadores de la asociación y figura clave en la consolidación del derecho constitucional en la Argentina. Ese gesto de homenaje permitió enmarcar el inicio de su exposición en la idea de tradición y continuidad de una disciplina que, para Rosatti, no es una rama más del derecho, sino su raíz esencial.
“Siempre digo que el derecho constitucional no es una rama: es el tronco del derecho, del cual se desprenden todas las demás especialidades”, sostuvo. Según su visión, los jueces de la Corte Suprema, en tanto tribunal de garantías constitucionales, deben dominar esa materia por encima de cualquier otra especialidad. “Puede haber asesores en derecho penal, civil o comercial, pero el derecho constitucional hay que vivirlo intensamente, en diálogo con la historia, la sociología, la ciencia política y la filosofía”, afirmó.
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A partir de esa premisa, Rosatti introdujo una reflexión sobre el principio del debido proceso y el modo en que la cultura occidental fue construyendo la noción de que no puede haber castigo sin juicio previo. Para ilustrar esa evolución, apeló a la mitología griega y al conocido relato de Edipo, condenado desde su nacimiento por un oráculo a cumplir un destino trágico. “Cuando Edipo nace ya está castigado. Primero el castigo y después el proceso”, señaló, en contraste con el principio que establece el artículo 18 de la Constitución Nacional.
El magistrado remarcó que el cambio se produjo con el juicio a Sócrates, en el 399 a.C., cuando por primera vez un ciudadano fue juzgado por sus pares en un proceso con posibilidad de defensa. Allí, según explicó, comenzó a gestarse la transición del esquema de “castigo y crimen” al de “crimen y castigo”. Esa secuencia —proceso, condena y sanción— constituye para Rosatti el núcleo del derecho constitucional moderno.
No obstante, el juez advirtió que en el presente ese principio enfrenta nuevas amenazas. “El proceso no debe estar amañado ni empezar con el prejuicio. Y a veces el prejuicio proviene de lo mediático: una persona ya está condenada antes de que existan pruebas”, señaló, marcando un paralelo entre los riesgos de la opinión pública anticipada y la exigencia de un juicio justo. “Debe imponerse el crimen y castigo, no el castigo y crimen”, insistió.
Con un tono pedagógico, Rosatti subrayó que el derecho constitucional no puede estudiarse de manera aislada, sino en permanente diálogo con otras disciplinas. Reivindicó el valor de la filosofía política para pensar los fundamentos de la pena y adelantó que, en los próximos años, la agenda constitucional deberá afrontar desafíos vinculados a la inteligencia artificial, la protección de datos y las transformaciones de la democracia contemporánea.
El encuentro, que se desarrolló durante tres días en la Facultad de Derecho de la UNMDP, incluyó conferencias magistrales, paneles temáticos y mesas de trabajo en torno a cuestiones centrales del derecho constitucional argentino e internacional. Participaron especialistas de diversas universidades nacionales, jueces, fiscales y defensores, así como representantes de instituciones académicas extranjeras.
Para la comunidad universitaria marplatense, la realización del XXVIII Encuentro significó un reconocimiento a la Facultad de Derecho y a su capacidad de organización de un congreso de alcance nacional. La presencia de Rosatti, en tanto presidente de la Corte Suprema, le otorgó al evento un carácter institucional de gran relevancia, al tiempo que permitió un contacto directo entre estudiantes, docentes y uno de los principales referentes de la justicia argentina.
El Dr. Rosatti, además, apeló a la necesidad de defender los principios constitucionales como garantía última de la convivencia democrática. “El proceso tiene que ser de vida justa y respetar todas las etapas procesales”, enfatizó, al tiempo que instó a evitar el avance de prejuicios que puedan afectar la independencia judicial. Su mensaje, en definitiva, buscó recordar que el derecho constitucional no es una abstracción académica, sino la base sobre la cual se construye el orden jurídico y político de la Nación.
La inauguración del XXVIII Encuentro de Profesores de Derecho Constitucional dejó así una impronta marcada por la reflexión histórica y filosófica, pero también por una advertencia concreta sobre los desafíos actuales de la justicia.
