El comercio anticipa un escenario crítico: “Vamos a caer en un oscurantismo económico muy profundo”

El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica, Guillermo Bianchi, analizó el balance de la temporada de verano en Mar del Plata y advirtió sobre un escenario complejo para los próximos meses. En un contexto de caída del consumo y cambios en las condiciones laborales, el dirigente planteó que el sector comercial enfrenta un panorama de fuerte incertidumbre que podría profundizarse durante el invierno.

Durante una entrevista en Radio Universidad, Bianchi sostuvo que el período estival dejó resultados por debajo de lo esperado en términos de actividad económica. Además, cuestionó el impacto de la reforma laboral y describió un escenario donde el deterioro del poder adquisitivo condiciona tanto el consumo como la estabilidad del empleo en la ciudad.

¿Cómo fue la temporada?

Desde el sindicato hicieron un balance del verano que dejó señales de alerta para el comercio local, especialmente por los cambios en los hábitos de los turistas y la caída del gasto. Según explicó Bianchi, el comportamiento del turismo impactó de manera directa en la actividad económica, reduciendo la circulación de dinero en los comercios durante gran parte de la semana.

“Fue una temporada marcada por la regularidad, tal como lo veníamos anticipando. Se consolidó el turismo de corta estadía, con permanencias de tres noches como máximo, lo que implica una actividad económica menor durante la semana”, describió. En ese sentido, remarcó que este fenómeno limita la capacidad de los comercios para sostener niveles de ventas estables.

A este escenario se sumó una reducción en el gasto por visitante, lo que profundizó el impacto negativo en el sector. “El gasto por turista fue menor que en otros años y los datos que nos provee la UCIP acompañan esa mirada, porque la caída en el comercio minorista ronda el 4%, que es un dato muy duro”, señaló, reforzando la idea de una temporada sin crecimiento real.

En esa línea, cuestionó la lectura oficial sobre la situación económica y marcó una diferencia entre los indicadores generales y la realidad cotidiana. “Hay una Argentina que dice tener una macroeconomía ordenada, pero tiene una microeconomía devastada. Y cuando la microeconomía está devastada, el comercio encuentra una resistencia muy grande para sostener los niveles de caja necesarios durante todo el año”, planteó.

De cara a los próximos meses, el panorama aparece aún más desafiante para el sector. “La inercia de esta temporada regular va a aguantar un poco hasta Semana Santa y después vamos a caer en un oscurantismo económico muy profundo”, advirtió. En ese sentido, concluyó: “Creo que va a ser un invierno muy duro para nosotros”.

Reforma laboral

Para Bianchi, las medidas implementadas no lograron generar empleo formal y, por el contrario, consolidaron un proceso de precarización en distintos sectores. “Se planteó que con la primera reforma, durante 12 meses, Argentina iba a florecer y los empresarios se iban a cansar de tomar gente y blanquearla. No ocurrió nada de eso, porque la economía no funciona”, sostuvo. De esta manera, puso en duda los supuestos beneficios que se habían planteado al momento de su implementación.

Al evaluar las consecuencias concretas, fue contundente: “El resultado es precarización”. En esa línea, explicó que el deterioro de las condiciones laborales se vincula directamente con la falta de dinamismo económico y la caída de la actividad en el sector comercialRespecto de la nueva etapa de reformas, el dirigente advirtió sobre un retroceso en derechos laborales fundamentales. “Lo que se plantea ahora es una pérdida de derechos absolutos. El trabajador se va a encontrar con situaciones complejas porque no solo la organización del trabajo queda en manos del empleador, sino también la planificación de su vida”, expresó.

En ese sentido, detalló el alcance de los cambios: “Estamos hablando de vacaciones, jornada laboral, salario, derecho a huelga, enfermedades, maternidad. Todo eso implica un reordenamiento de la vida del trabajador en manos del empleador”. Además, agregó que este proceso se da en un contexto donde “la gente vulnera sus derechos para obtener un trabajo y también para sostenerlo”.

El sindicato frente a la crisis

La reducción del aporte solidario del 2,5% al 2% también formó parte del análisis, en tanto impacta en el funcionamiento de las organizaciones sindicales. Bianchi explicó que esta contribución es clave para sostener la capacidad de negociación del gremio frente a las cámaras empresariales.

Sindicato de empleados de comercio.

“La cuota de solidaridad es lo que le da fortaleza a las organizaciones sindicales para negociar con las cámaras del sector. Permite sostener el convenio colectivo de trabajo, que es la verdadera seguridad del trabajador”, explicó. 

Sobre este punto, profundizó: “El convenio colectivo es la constitución del trabajador mercantil. Ahí están el salario, los aumentos, el presentismo, la antigüedad, los días por estudio, por nacimiento, por fallecimiento. Es un conjunto de normas que protegen a quien trabaja”, señaló, marcando su centralidad en el sistema laboral.

Con relación a los beneficios concretos, aclaró que la reducción del aporte no implica una pérdida para los trabajadores. “No pierde nada. Tiene acceso a obra social, educación gratuita, asesoramiento jurídico y beneficios en farmacia”, indicó.

No obstante, reconoció que el gremio deberá adaptarse a un nuevo escenario de recursos. “Hay que redimensionar el gremio para que esta disminución no se transforme en una pérdida de acciones sociales, gremiales, recreativas, deportivas, culturales y educativas”, afirmó.

Conflictos, consumo y cierres

El deterioro del consumo ya se refleja en la situación de los pequeños comercios de la ciudad, donde comienzan a registrarse despidos y cierres. Según Bianchi, en las últimas semanas se adelantó un fenómeno que históricamente ocurría más adelante en el año. “Estamos recibiendo mucha gente de pequeños comercios que se están desvinculando, ya sea por despidos o por cierres. Esto no se había dado en forma tan importante a esta altura del año”, señaló. 

En ese sentido, explicó que el proceso se aceleró en comparación con años anteriores. “Generalmente el aluvión de consultas llegaba después de Semana Santa, pero ahora empezó cuando terminó febrero”, indicó. El diagnóstico se repite en distintos rubros y actores de la actividad comercial. “Hay preventistas que recorren los locales y todos preguntan lo mismo: ¿cómo están vendiendo los demás?, porque cada uno siente que está vendiendo poco. Eso se da en muchas actividades en Mar del Plata”, describió.

Los Gallegos Shopping, ubicado en Rivadavia 3050.

En paralelo, destacó la intervención del gremio en conflictos recientes, como el del Los Gallegos Shopping. “La protesta es el último mecanismo, pero es legítimo para acercar a las partes. Logramos la reincorporación de los trabajadores despedidos y que la empresa firme el compromiso de vender con todo el personal adentro”, explicó.

Perspectivas y desafíos

De cara al futuro, el dirigente también se refirió a los desafíos que enfrenta el sector en un contexto económico adverso. Si bien mencionó algunos proyectos de desarrollo comercial en la ciudad, remarcó que el escenario inmediato sigue siendo complejo para trabajadores y empleadores.

En ese marco, planteó una mirada crítica sobre el rumbo económico y sus consecuencias sociales. “Más allá de quién conduce el país, las consecuencias son objetivas y críticas para la mayoría. La macroeconomía se sostiene pulverizando el salario”, sostuvo, en referencia al impacto en el poder adquisitivo.

Finalmente, dejó un mensaje dirigido a los trabajadores frente al escenario que se proyecta para los próximos meses. “La gente tiene que defender sus derechos. No tiene que dejar pisar su dignidad, que es lo más importante que tiene el ser humano que trabaja”, concluyó.

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