Saturnino, el elefante marino que nació en Mar del Plata: qué revela su llegada a la costa

El pasado viernes 16 de octubre, la playa de La Perla en Mar del Plata, frente al histórico Instituto Saturnino Unzué, fue escenario del nacimiento de una cría de elefante marino del sur (Mirounga leonina), bautizado como Saturnino. Al tratarse de un hecho poco común en una zona concurrida, generó mucha atención y motivó un trabajo especial entre científicos e instituciones locales para cuidar a la madre y a su cría durante estas semanas.

Para profundizar en por qué ocurre esto, cómo evoluciona la cría y qué debemos hacer si nos encontramos con un animal de esta especie en la costa, desde el Portal Universidad conversamos con Carolina De León, doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), becaria posdoctoral del CONICET e integrante del Grupo de Biología, Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC).

¿Por qué los elefantes marinos llegan a Mar del Plata?

Al explicar la frecuencia con la que visitan la zona, la Dra. De León detalló: “La presencia de elefantes marinos en las costas de Mar del Plata no es algo excepcional; se observan ejemplares durante todo el año, aunque su presencia puede variar según la época y el ciclo biológico de la especie”.

Teniendo en cuenta las razones más comunes por las cuales salen a la playa, la especialista profundizó: “Los elefantes marinos llegan a las costas principalmente para descansar y realizar la muda del pelaje, un proceso natural en el que renuevan la capa externa de la piel y el pelo. Durante esta etapa, permanecen en tierra durante períodos prolongados, ya que necesitan reducir el tiempo que pasan en el agua para completar el proceso. Lo que resulta particularmente interesante es que, desde 2024, comenzaron a registrarse nacimientos con mayor frecuencia en distintos sectores de la provincia de Buenos Aires. Si bien la reproducción se concentra principalmente en colonias específicas, estos registros muestran que también pueden producirse nacimientos en sectores donde no es habitual observar este comportamiento”.

La madre junto a Saturnino

En relación con las causas que podrían explicar este cambio de conducta, la investigadora expuso: “Una de las hipótesis que estamos considerando es que estos nacimientos podrían estar relacionados con los efectos de la epidemia de gripe aviar que afectó a las poblaciones de elefantes marinos del sur en 2023 y provocó una mortalidad muy elevada de crías en sus principales áreas reproductivas. Es posible que las alteraciones ocasionadas por ese evento, estén vinculadas con cambios en el uso de los sitios de reproducción y que algunos animales estén utilizando nuevas áreas de la costa bonaerense”.

La investigadora remarcó: “Es importante ser cautelosos: por el momento, esta es una hipótesis que necesita ser investigada y no podemos afirmar que la epidemia sea la causa directa de estos nacimientos. Para comprender qué está ocurriendo, necesitamos continuar con el monitoreo, reunir más registros y evaluar la evolución de estos eventos a lo largo del tiempo”.

Saturnino y los antecedentes en la costa

El registro de un nacimiento en Mar del Plata reabrió el debate sobre la frecuencia con la que estos mamíferos marinos utilizan las playas bonaerenses para reproducirse. Al evaluar este evento, De León precisó: “El nacimiento de Saturnino es excepcional porque constituye un acontecimiento poco frecuente en la costa de Mar del Plata y representa un nuevo registro de nacimiento del elefante marino del sur (Mirounga leonina) en esta zona. Si bien la especie puede observarse en nuestras costas durante todo el año, los nacimientos son eventos mucho menos habituales”.

Saturnino recien nacido

Con respecto a los registros, aclaró: “En la provincia de Buenos Aires existen antecedentes documentados de nacimientos en Punta Indio, en 1995, y en Quequén, en 2013. En Mar del Plata, el primer registro de nacimiento del que tenemos conocimiento corresponde a 2024, aunque en aquella oportunidad la cría falleció a los dos días de vida. Por eso, es importante aclarar que no contamos con registros que permitan afirmar que hubo un nacimiento de elefante marino en Mar del Plata en 1990, como se ha mencionado en algunas versiones”.

Asimismo, la doctora detalló: “En este contexto, el nacimiento de Saturnino es especialmente significativo. Desde nuestro grupo de investigación estamos acompañando y asesorando al equipo que se encuentra al cuidado de la madre y la cría, realizando un seguimiento de la situación y aportando nuestros conocimientos para favorecer su bienestar, procurando siempre intervenir lo menos posible y respetar el comportamiento natural de los animales”.

¿Cómo es el seguimiento científico de Saturnino y su madre?

Elefante Marino Saturnino

Durante esta primera etapa posterior al nacimiento, el equipo de investigación de la UNMDP y el CONICET lleva adelante un registro continuo de la evolución física de la madre y el cachorro. En relación con los indicadores de crecimiento y las oportunidades de investigación clínica que ofrece el caso, la bióloga detalló: “Hasta el momento, tanto la madre como la cría vienen evolucionando muy bien. La cría está creciendo a un ritmo acorde con lo descrito en la bibliografía para la especie, con una ganancia de peso entre 4 y 5 kilos por día. En paralelo, la madre pierde alrededor de 9 kilos diarios, algo esperable durante esta etapa de lactancia y ayuno, y ya se la observa más estilizada”.

En cuanto a su comportamiento, comentó: “Ambos manifiestan conductas normales y esperables para esta etapa. Se desplazan con normalidad dentro del perímetro vallado, vocalizan entre sí y realizan breves incursiones en el mar. Estos comportamientos forman parte de su dinámica natural y son aspectos que tenemos en cuenta durante el seguimiento”.

Al consultarle sobre el rol de los grupos de investigación, De León explicó: “Desde nuestro grupo de investigación estamos realizando un seguimiento que combina la observación directa con el registro fotográfico y audiovisual de la madre y la cría. Actualmente, uno de los aspectos principales que evaluamos es el crecimiento de Saturnino, tanto en su evolución individual como en relación con los cambios corporales de la hembra a lo largo del período de lactancia. También registramos la frecuencia con la que se producen los amamantamientos durante el día y la duración de cada período. Esta información nos permite caracterizar la dinámica entre la madre y la cría y seguir su evolución a lo largo del tiempo”.

En esta línea, mencionó: “Obtuvimos registros en video de ambos animales que nos permitirán analizar parámetros, como la frecuencia respiratoria y las características del patrón de respiración. Estos datos son particularmente interesantes porque podemos compararlos con información publicada previamente y con resultados de investigaciones que desarrollé durante mi tesis doctoral sobre la fisiología respiratoria del elefante marino del sur”.

La aparición de un tercer elefante marino en la misma playa generó dudas en la comunidad sobre posibles conductas de apareamiento o riesgos para la cría. De León aclaró que la identificación inicial del ejemplar fue incorrecta: “El otro ejemplar que está en la playa no es un macho. Hubo una confusión porque hasta ayer no se había mostrado la zona ventral, que es la manera de confirmar bien cuál es el sexo del animal. Nos guiábamos por el rostro, que tiene un poco más prolongado de lo normal. Pero es una hembra, así que no hay riesgo de que intente copularla a la madre de Saturnino”.

Elefantes Marinos en La Perla

Y analizó: “Otra cosa que noté es que tenía las mamas muy marcadas y es muy probable que sea una hembra que haya tenido a su cría esta temporada. Seguramente destetó, y antes de irse a alimentar, apareció por acá. Es muy probable que esté descansando unos días sin bebé, antes de irse a mar abierto”.

Los desafíos que enfrentará Saturnino

Al finalizar este proceso de alimentación, la madre volverá al mar y la cría deberá aprender a desenvolverse de manera independiente. “Cuando termine el período de lactancia, la madre se retirará para emprender un viaje de alimentación en mar abierto, donde permanecerá al menos dos meses buscando alimento y recuperando las reservas energéticas. Para la cría comenzará una etapa completamente nueva: deberá empezar a valerse por sí misma. Hasta ahora, la leche materna le aporta toda la energía que necesita para crecer y acumular una importante reserva de grasa. Después del destete, tendrá que desarrollar progresivamente sus habilidades para alimentarse por sus propios medios, capturando presas como peces y calamares”, destacó.

Saturnino junto a su madre

Asimismo, mencionó que “uno de los principales desafíos será aprender a bucear, encontrar alimento y desarrollar las capacidades necesarias para sobrevivir en el ambiente marino. Durante esta transición, alternará sus incursiones en el mar con períodos de descanso en la playa. Por eso, es posible que podamos seguir observando a Saturnino en la zona durante algunos meses después del destete. Esta etapa es clave para su supervivencia. Deberá aprender a utilizar las reservas energéticas mientras desarrolla sus habilidades de alimentación”.

¿Cómo diferenciar un elefante marino del lobo marino?

Respecto a sus distinciones, sostuvo: “Aunque ambos son mamíferos marinos, pertenecen a especies distintas y tienen características físicas y comportamentales muy diferentes. El lobo marino de un pelo (Otaria flavescens), que vemos habitualmente en el puerto de Mar del Plata, es mucho más ágil en tierra, tiene orejas externas visibles y utiliza sus aletas delanteras para desplazarse. Los machos adultos presentan una melena característica. El elefante marino del sur (Mirounga leonina), en cambio, es considerablemente más grande y robusto. Los machos adultos se distinguen por su gran tamaño y por la probóscide, una estructura nasal que se desarrolla con la madurez. No tiene orejas externas visibles y, en tierra, se desplaza con mayor dificultad, mediante movimientos ondulantes del cuerpo”.

Imagen ilustrativa de la diferencia del lobo marino y el elefante marino

La convivencia entre la fauna marina y la ciudad

Al analizar el efecto directo que produce la llegada de estos mamíferos a Mar del Plata, la Dra. De León explicó: “La presencia de una madre y su cría en una playa urbana genera, principalmente, un desafío de organización y coordinación entre las distintas instituciones y los equipos que trabajan para protegerlas. Es necesario garantizar la tranquilidad de los animales durante un período tan importante como la lactancia, al mismo tiempo que se gestiona la presencia de vecinos, turistas y curiosos que se acercan para observarlos. En el caso de Saturnino, el trabajo articulado viene funcionando muy bien hasta el momento. Se logró establecer y mantener un perímetro de seguridad, ordenar la circulación de las personas y concientizar a la comunidad sobre la importancia de respetar las distancias y evitar cualquier perturbación que pueda interferir con el comportamiento natural de la madre y su cría”.

Sobre el valor educativo que estos sucesos aportan, la especialista resaltó: “Desde el punto de vista ecológico, estos acontecimientos también representan una oportunidad para acercar la fauna marina a la sociedad y promover la educación ambiental. Permiten comprender que nuestras playas no son solamente espacios recreativos, sino también ambientes naturales que pueden ser utilizados por la fauna silvestre para descansar, mudar el pelaje e incluso reproducirse”.

El rol de la UNMDP

Un caso como el de Saturnino representa una oportunidad muy valiosa para la investigación científica en la Universidad, porque permite estudiar aspectos de la biología, la fisiología y el comportamiento del elefante marino del sur en un contexto poco frecuente para la región. “Los registros nos permiten generar información sobre el crecimiento de la cría, la dinámica de lactancia y los comportamientos de la madre y el cachorro, así como estudiar parámetros respiratorios que pueden compararse con datos obtenidos en investigaciones previas. Esto último es especialmente interesante porque permite vincular las observaciones realizadas en el campo con líneas de investigación que venimos desarrollando sobre la fisiología de los mamíferos marinos”, mencionó De León.

En este contexto, agregó: “Este tipo de acontecimientos contribuye a fortalecer el trabajo interdisciplinario y la articulación entre la Universidad, los organismos e instituciones involucrados en el cuidado de los animales y la comunidad. También genera una oportunidad para acercar la ciencia a la sociedad, despertar interés por la fauna marina y promover la conservación a partir de información científica”.

Sobre el alcance de la investigación, De León enfatizó: “Es importante aclarar que se trata de un caso puntual y que debemos ser cuidadosos al interpretar los resultados: las observaciones de una sola madre y su cría no permiten generalizar conclusiones para toda la especie. Sin embargo, cuando se integran con estudios previos y futuros, pueden aportar información relevante y abrir nuevas preguntas de investigación sobre una especie que todavía tiene muchos aspectos de su biología por conocer”.

Perimetro para resguardar a la madre y su cria

Qué hacer ante la presencia de un elefante marino en la playa

El cuidado de la especie en un entorno urbano requiere el compromiso de vecinos y turistas para evitar situaciones de estrés en los animales. “Lo principal es mantener la distancia y no interferir con el animal. Si una persona encuentra un elefante marino en la playa, debe recordar que, aunque esté fuera del agua, no necesariamente está enfermo ni necesita ayuda; puede estar descansando o atravesando la muda del pelaje o la reproducción”, remarcó De León.

Sobre las conductas que más pueden perjudicar a los animales, mencionó que “durante la lactancia acercarse demasiado, intentar tocarlos, alimentarlos o buscar una fotografía a poca distancia pueden resultar perjudiciales. También pueden perjudicar los gritos, los movimientos bruscos, rodear a los animales o intentar que se muevan para obtener una mejor imagen. La recomendación es sencilla: observar desde lejos, no tocar ni alimentar a los animales, mantener a los perros alejados y respetar las indicaciones del personal a cargo”.

Para finalizar, la doctora concluyó: “La colaboración de la población es fundamental para que estos eventos se desarrollen de manera adecuada. Observar desde una distancia segura, respetar las medidas de protección y difundir información responsable son acciones concretas que ayudan a cuidar a estos animales y favorecen la convivencia entre la fauna silvestre y las personas en nuestras playas”.

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