Capacitar para salvar vidas: la importancia de la RCP en espacios cotidianos

Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), una fecha instaurada para concientizar sobre la relevancia de que toda la población adquiera conocimientos básicos en maniobras de reanimación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Heart Association, cerca del 70% de los paros cardiorrespiratorios ocurren fuera del ámbito hospitalario y, en muchos casos, la respuesta temprana de una persona cercana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Desde el Sistema de Medios Públicos de la UNMDP dialogamos con el médico anestesiólogo Gustavo Krumrick, secretario científico de la Asociación Marplatense de Anestesia, Analgesia y Reanimación (AMAAR), quien remarcó la importancia de estas instancias de formación y detalló las claves para actuar ante una emergencia cardíaca. 

En el mes de septiembre, durante una actividad conjunta con la Escuela Superior de Medicina y la AMAAR, brindaron una jornada de capacitación gratuita de RCP abierta al público en general. Krumrick explicó que la iniciativa surgió a partir de una invitación de la UNMDP, que permitió articular esfuerzos entre ambas instituciones. Nos pareció muy positivo poder unificar las fuerzas y tratar de hacer algo más grande, que se pueda extender y abarcar a una mayor cantidad de población, señaló. La jornada se realizó durante una mañana y contó con grupos rotativos de aproximadamente 40 personas cada media hora. La concurrencia fue muy buena y la gente se fue con un nivel de satisfacción importante. Hubo oportunidad de practicar la técnica, despejar dudas y hacer un intercambio muy enriquecedor, relató.

El especialista subrayó que la capacitación en RCP es fundamental porque las enfermedades cardiovasculares representan alrededor del 20% de las causas de muerte en la población general y, dentro de ese universo, un alto porcentaje está vinculado a muertes súbitas. Aproximadamente un 70 u 80% de los paros ocurren en el ámbito extrahospitalario: en la casa, en la escuela, en el trabajo, en lugares donde la atención especializada está menos disponible, explicó. En esos escenarios, la intervención de una persona presente puede aumentar significativamente las posibilidades de supervivencia.

Además, Krumrick destacó que la respuesta temprana es clave: En situaciones de paro cardíaco, cada segundo que pasa es oro. Cada minuto cuenta. Por eso, la primera acción recomendada es llamar al servicio de emergencias (107) y, si la escena es segura, iniciar compresiones torácicas.

El médico explicó la llamada cadena de supervivencia, que se inicia cuando alguien detecta una pérdida de conciencia. El primer paso es constatar si la persona responde; si no lo hace, hay que pedir ayuda y activar el sistema de emergencias. Una vez asegurado el entorno, se comienza con las compresiones en el centro del pecho: No hay que tener miedo. Todos podemos convertirnos en el héroe que esa persona necesita, remarcó.

Otro aspecto central es la disponibilidad de Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) en lugares públicos de gran afluencia. Estos equipos, explicó, son muy sencillos de usar, tienen instrucciones claras y audibles, y pueden aplicar una descarga eléctrica que es exactamente el tratamiento que la persona necesita en algunos casos. Ante la llegada del DEA, se siguen las indicaciones del aparato y se continúa con la RCP hasta el arribo del sistema de emergencias.

Respecto a la técnica, Krumrick detalló que la recomendación actual es realizar entre 100 y 120 compresiones por minuto, un ritmo que suele acompañarse con canciones conocidas para facilitar la práctica. Las ventilaciones no se recomiendan si hay una sola persona asistiendo. Es más importante mantener la circulación que interrumpirla para administrar respiraciones, explicó. En el caso de que haya dos personas capacitadas, se puede sumar la ventilación, pero el foco principal debe ser garantizar el flujo sanguíneo.

El especialista también hizo hincapié en la importancia de actualizar periódicamente los conocimientos. Muchas empresas, sobre todo en industrias con altos estándares de seguridad, exigen a su personal capacitaciones en primeros auxilios y RCP. La periodicidad marca una gran diferencia: impacta directamente en cómo uno se comporta en una situación de estrés. Uno lo tiene incorporado y actúa, señaló.

Finalmente, advirtió sobre los factores de riesgo que pueden derivar en un paro cardíaco. El control de la hipertensión, la diabetes, el colesterol, combatir el sedentarismo y el tabaquismo son medidas fundamentales para cuidar el corazón, indicó. Las principales causas son de origen cardíaco —infartos, arritmias, enfermedades estructurales— aunque también existen causas no cardíacas, como intoxicaciones, convulsiones, hipotermia o descargas eléctricas.

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