Un manual para volver a mirar: la semiología radiológica como puente entre la clínica, la literatura y la humanidad
El libro Semiología Radiológica (y la yapa), forma parte de una de las últimas novedades editoriales de EUDEM. En la obra, el autor y la autora recuperan la importancia del razonamiento clínico a partir de la radiografía de tórax y reivindican la enseñanza humanista en la formación médica. Sus autores, María Carla Farías Tamini y Jorge Juan Dietsch, narraron el proceso de una obra que nació en pandemia y que hoy busca inspirar a estudiantes y profesionales. La obra está a la venta en formato digital, a través de la página web de EUDEM, y también en formato físico en la Librería Universitaria (Jujuy 1731).
En un contexto sanitario atravesado por tecnologías cada vez más sofisticadas —desde estudios por imágenes de alta complejidad hasta sistemas de diagnóstico asistidos por inteligencia artificial—, el nuevo libro Semiología Radiológica (y la yapa), propuso regresar a la lectura minuciosa de una radiografía de tórax como una herramienta fundamental de razonamiento clínico. La obra recuperó no sólo los aspectos técnicos del examen, sino también la dimensión humana que históricamente unió a la medicina con la literatura, el arte y la sensibilidad.
En los primeros párrafos del libro, los autores invitaron a preguntarse por el sentido de volver a la radiografía en tiempos de diagnósticos automatizados. “¿De qué me puede servir una radiografía de tórax hoy, con tantos métodos de diagnóstico artificiales o no?”, se plantearon, para luego recordar otra inquietud que estructura todo el texto: la vigencia del examen físico como herramienta clínica. Este retorno a lo esencial, afirmaron los autores, no respondió a una nostalgia, sino a una convicción: “Es posible que el ejercicio de ver en una radiografía de tórax algunos signos clínicos que nos ayuden a razonar sobre la dolencia de una persona sea de importancia. Al menos eso creemos” sostuvieron los autores.
Dietsch relató que el libro nació durante la pandemia, en un momento en el que dejó de asistir presencialmente al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Oscar Alende. “Empecé a escribir desde mi casa todo aquello que había trabajado con los residentes y alumnos durante muchos años”, recordó. Desde entonces, la escritura fue un modo de sostener el vínculo docente y de dejar registro de una experiencia acumulada en décadas de trabajo. Farías Tamini, docente de la Universidad FASTA y de la UNMDP, acompañó el proceso ordenando materiales, completando capítulos y volviendo legible un conjunto de ideas que surgieron primero en forma dispersa y que luego se convirtieron en un manual sintético, accesible y profundamente reflexivo.
La obra se destacó por incorporar humor, referencias literarias y hasta fragmentos de Borges, Marechal y Maimónides, un recurso poco habitual en textos académicos. Dietsch explicó que estos agregados —la “yapa”— no fueron decorativos, sino centrales. “Los pacientes no son solo biología, sino biología y biografía”, expresó, y sostuvo que la literatura permitió iluminar aspectos del padecimiento humano que no siempre se revelan en un estudio por imágenes. “Las yapas son esos agregados literarios que van iluminando todo lo demás”, añadió, y dio ejemplos de metáforas que utilizó en su práctica docente: comparar el corazón con “la casa del alma” o describir los soplos cardíacos como “vientos del norte y del sur”.
Farías Tamini señaló que una de las intenciones del libro fue despertar curiosidad en los estudiantes. “Generamos un recorrido entre la observación y el contexto, generando más preguntas que respuestas”, afirmó. La obra recuperó, de este modo, una pedagogía basada en la formulación de interrogantes significativos, una idea que Dietsch atribuyó a Paulo Freire y que sintetizó con claridad: “Nos han quitado la posibilidad de hacernos preguntas. Nos dan respuestas a preguntas que nunca nos hicimos”.
Ambos docentes remarcaron que la transmisión de estos contenidos siempre tuvo impacto en los estudiantes, incluso muchos años después. Dietsch recordó que un poema leído en 1997 volvió a aparecer en la memoria del actual decano de Medicina, Adrián Alasino, casi treinta años más tarde. También relató que en una clase reciente los estudiantes se quedaron después del horario solo para que les leyera un poema: “Querían que les leas ‘Ítaca’”, contó entre risas. Ese gesto, aseguró, funcionó como una evidencia del modo en que el arte podía abrir caminos de comprensión profunda en la formación médica.
Sobre la colaboración entre ambos, Farías Tamini describió un trabajo de años que se consolidó con esta publicación. “Él pone toda su sabiduría y yo trato de condensarla en algo que pueda bajar a los estudiantes”, señaló. El libro, que primero circuló de manera digital entre alumnos y residentes, encontró después su formato final gracias a EUDEM. Ambos afirmaron que prefieren el papel, pero celebraron que la obra pueda ser leída libremente por todas las camadas de futuros médicos que busquen formarse desde una mirada integral.

La presentación oficial se realizó el 16 de noviembre, en la Feria del Libro de Mar del Plata, donde fueron acompañados por colegas y ex estudiantes. El jefe del Servicio de Clínica Médica, Luis Sureda, y el joven médico Marco Aiello—primer residente del hospital que los tuvo como docentes— estuvieron a cargo de la presentación institucional. Para los autores, ese encuentro simbolizó la continuidad de una tradición docente que cruzó generaciones.
En su sinopsis, el libro dejó una respuesta posible a la pregunta que lo origina: ¿Por qué incluir una “yapa” en un manual de radiología? “Porque esos agregados que parecen algo fuera de lo que es un manual médico son la sustancia, son la materia de la que estamos hechos”, señalaron los autores. Tal vez por eso, Semiología Radiológica (y la yapa) no solo enseñó a leer una radiografía, sino a mirar un cuerpo, una historia y una vida con la profundidad que la medicina —como oficio y como humanidad— siempre necesitó recuperar.
