Preocupación por el descenso en las coberturas de vacunación y el impacto en la salud colectiva
Durante décadas, Argentina sostuvo uno de los calendarios de vacunación más completos de la región y del mundo, con niveles de cobertura que permitieron eliminar y controlar enfermedades graves como el sarampión, la rubéola congénita y la poliomielitis. Sin embargo, en los últimos años esa situación comenzó a revertirse y encendió señales de alarma en el sistema sanitario.
Desde el Sistema de Medios Públicos de la UNMDP, dialogamos con la subsecretaria de Investigación y docente de la Facultad de Medicina de la UNMDP, Analía Rearte, quien explicó que la caída de las coberturas no es un fenómeno aislado de Mar del Plata, sino que se trata de una tendencia nacional y regional. Según detalló, para que las vacunas funcionen correctamente es necesario que entre el 90 y el 95 por ciento de la población objetivo esté inmunizada. Hoy, esos porcentajes están lejos de alcanzarse.
Uno de los indicadores más preocupantes fue el del ingreso escolar. Las coberturas de vacunación en niñas y niños de cinco y seis años rondaron el 50 por ciento, un número que Rearte calificó como “casi una tragedia”. En ese sentido, advirtió que, si no se logra revertir esa tendencia, en los próximos años podrían reaparecer enfermedades que habían dejado de circular hace décadas.
La especialista remarcó que uno de los principales factores detrás de esta situación fue la baja percepción del riesgo. “Hoy muchas familias no temen que sus hijos contraigan sarampión o polio porque no conocen esas enfermedades”, explicó, y señaló que ese desconocimiento llevó a que la vacunación dejara de ser una prioridad cotidiana.
Desde una perspectiva sanitaria, Rearte subrayó que la vacunación no es un bien individual, sino un derecho y una responsabilidad colectiva, razón por la cual existe una ley nacional que la regula. “Para que funcione, necesitamos que estemos todos vacunados”, sostuvo, y enfatizó que la protección no alcanza solo a quien recibe la dosis, sino también a quienes no pueden vacunarse.
En ese punto, puso como ejemplo a los menores de un año, que no pueden recibir algunas vacunas y dependen de que el resto de la población esté inmunizada para evitar la circulación de virus. “Nos vacunamos para proteger a quienes no pueden hacerlo”, sintetizó.

Las consecuencias de no vacunarse, explicó, se manifestaron tanto a nivel individual como colectivo. Rearte mencionó brotes recientes de tos convulsa en el AMBA y otras regiones del país que provocaron el fallecimiento de bebés cuyas madres no habían sido vacunadas durante el embarazo. “Son muertes evitables”, remarcó.
También se refirió a internaciones y fallecimientos por influenza en personas mayores o con factores de riesgo que no habían recibido la vacuna correspondiente, aun teniéndola indicada. En todos los casos, insistió, se trató de enfermedades graves que podrían haberse prevenido.
Rearte, también resaltó la desinformación en torno a la seguridad de las vacunas, especialmente a partir de la pandemia de COVID-19. Al respecto, la docente afirmó que todas las vacunas aprobadas en Argentina atravesaron controles extremadamente rigurosos, tanto a nivel nacional como internacional.

Las vacunas del calendario y las recomendadas, explicó, cuentan con la aprobación de organismos regulatorios como la ANMAT, la FDA y la Agencia Europea de Medicamentos, y sus componentes son públicos y accesibles. “Lo primero que se evalúa siempre es la seguridad”, aclaró.
Si bien reconoció la posibilidad de efectos adversos, señaló que el riesgo de una reacción grave es infinitamente menor al riesgo de contraer la enfermedad sin vacunarse, tal como ocurre con cualquier otro medicamento de uso habitual.
Respecto a la vacunación contra el COVID-19, Rearte indicó que las coberturas actuales son muy bajas, a pesar de que el virus continúa circulando y generando internaciones y muertes, especialmente en personas con factores de riesgo. “Dejamos de contar diariamente los fallecimientos, pero el COVID no desapareció”, advirtió.
Finalmente, la especialista apeló a la consulta y a la información confiable. Recordó que el calendario de vacunación es gratuito, que no es necesario reiniciarlo si está incompleto y que nadie será sancionado por acercarse tarde a un vacunatorio. “Está bien tener dudas, lo importante es sacarlas”, afirmó, y llamó a recuperar la confianza en una de las políticas sanitarias más efectivas de la historia reciente.
