Día del Trabajador y la Trabajadora Social: “Estamos detrás de cada programa y cada institución que intenta dar respuestas”

El 10 de diciembre se celebra en Argentina el Día del Trabajador y la Trabajadora Social, una fecha que, además de reconocer la labor del campo profesional, está vinculada a los derechos humanos porque ese mismo día se conmemora un nuevo aniversario de la Declaración Universal que los reconoce a nivel internacional. Se trata de una coincidencia con un sentido particular: ubica las intervenciones cotidianas del Trabajo Social dentro de un marco ético y político ligado a la defensa y ampliación de derechos.

Hasta hace poco más de una década, la celebración se realizaba el 2 de julio, fecha impulsada en los años sesenta por la asistente social Marta Ezcurra en homenaje a la Visitación de la Virgen María. Con los cambios sociales y el abordaje cada vez más ligado al enfoque de derechos, la Federación Argentina de Asociaciones Profesionales de Servicio Social promovió su traslado al 10 de diciembre. El movimiento buscó aggiornar la identidad de la profesión y reconocer su papel dentro del campo de los derechos humanos.

Los orígenes del Trabajo Social en Argentina están ligados a procesos de modernización y a profundas transformaciones sociales. A comienzos del siglo XX, la urbanización acelerada, la pobreza creciente y la emergencia de nuevas problemáticas impulsaron prácticas de intervención que luego se institucionalizaron como disciplina. Sobre esta característica, Manuel Mallardi, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social (FCSyTS) de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), remarcó que la profesión “es inseparable del territorio donde se desarrolla su práctica”.

Foto: Manuel Mallardi, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la UNMDP.

En la misma línea, Gonzalo Peruzzaro, coordinador pedagógico del departamento de Trabajo Social de la FCSyTS, señaló que históricamente la disciplina surge “para mediar entre el Estado, que debe garantizar derechos, y la población que demanda acceder a ellos”, en un contexto signado por la precarización de la vida cotidiana, las dificultades de acceso a vivienda, salud o educación y la pérdida de garantías laborales. El coordinador enfatizó además que el 10 de diciembre sigue siendo “un día de lucha” en defensa de los derechos humanos, especialmente en un escenario donde se discuten reformas laborales, se reducen prestaciones y se deterioran instituciones claves.

En la actualidad, la labor de las y los trabajadores sociales adquiere un papel decisivo frente a un contexto atravesado por crisis económicas, desigualdades crecientes y cambios en las políticas públicas. Mallardi advierte que la reducción de recursos impacta tanto en las intervenciones como en las condiciones laborales. Peruzzo complementa este diagnóstico al afirmar que la disciplina enfrenta un “doble desafío”: por un lado, las condiciones materiales y simbólicas del ejercicio profesional; por otro, sostener espacios institucionales capaces de garantizar derechos en un momento en que muchos dispositivos del Estado se debilitan o desaparecen. “En la medida en que se recortan derechos básicos, también desaparecemos nosotros, porque somos quienes estamos detrás de cada programa y cada institución que intenta dar respuestas”, advirtió.

Gonzalo Peruzzaro, Coordinador académico del Departamento de Trabajo Social, FCSYTS.

El acompañamiento, la promoción de procesos organizativos, el fortalecimiento de la participación y la construcción de demandas colectivas conforman el núcleo de la tarea cotidiana. Según el vicedecano, esta labor no solo atiende problemáticas particulares, sino que también aporta a la creación de estrategias colectivas desde una perspectiva crítica y orientada a la transformación social.

Pese a las dificultades actuales, los y las trabajadoras sociales mantienen su función esencial: intervenir de manera situada, producir análisis críticos, construir respuestas junto a organizaciones y comunidades, e incidir en políticas públicas. Su campo de acción abarca salud, educación, justicia, género, niñez, vejez, discapacidad, consumo problemático, hábitat, ambiente y economía popular, entre otros espacios donde se expresan y reproducen desigualdades.

UNMDP: una vía para estudiar Trabajo Social

En Mar del Plata, la formación universitaria en Trabajo Social cuenta con cuatro décadas de trayectoria. Creada en 1984 bajo el nombre de Servicio Social, la actual Licenciatura en Trabajo Social en la UNMDP articula teoría, investigación e intervención en territorio.

Manuel Mallardi comentó que la carrera posee “un perfil generalista y crítico, orientado a formar profesionales capaces de comprender e intervenir en la complejidad de la realidad social desde una perspectiva histórica”. Este enfoque busca cuestionar lo naturalizado, reconocer desigualdades estructurales y aportar a su transformación desde una ética comprometida. Entre las capacidades centrales se incluyen el análisis de procesos sociales, el enfoque de género y derechos humanos, la producción de conocimiento y la intervención en políticas públicas.

Foto: Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la UNMDP.

Los alcances del título están directamente articulados con las obligaciones previstas por la Ley Federal de Trabajo Social, fortaleciendo el vínculo entre formación y ejercicio profesional. Verón agregó que el plan de estudios está siendo repensado para acompañar mejor la realidad social y las características actuales del mercado laboral, atravesado por contratos precarios y pluriempleo. “Sostener fundamentos teóricos sólidos es central, pero también necesitamos variantes que permitan a los estudiantes especializarse y egresar en tiempos razonables”, afirmó.

En el marco de su 40° aniversario, la carrera llevó adelante el proyecto “40 años, 40 actividades”, que recuperó debates, trayectorias y transformaciones del campo profesional, y que reforzó la vinculación con el territorio y con los procesos colectivos que atraviesan la ciudad y la región. El coordinador destaca que el aniversario fue “una oportunidad para reencontrarnos con las pioneras, con docentes jubiladas, con graduados, y para repensar por qué es importante estudiar Trabajo Social hoy”. Define la iniciativa como “un reencuentro con la historia para pensar el presente y el futuro”.

Para el vicedecano, estudiar Trabajo Social implica una decisión personal con un profundo sentido colectivo: “Optar por esta carrera supone asumir una posición ética y política respecto del tipo de sociedad que aspiramos a construir”. Y agregó que se trata de una profesión que recupera luchas históricas y derechos conquistados, orientando su práctica hacia la transformación de las condiciones de vida y la disputa de sentidos en la vida cotidiana.

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