La comunidad árabe en Mar Del Plata: entre prácticas religiosas, costumbres y tradiciones
Mar Del Plata es uno de los lugares que muchas comunidades eligen reconstruir espacios de encuentros donde se preservan tradiciones, prácticas religiosas, gastronomía y formas de entender la vida, y el colectivo árabe no es la excepción.
En ese sentido, la cultura árabe forma parte del entramado cultural de la ciudad y no se expresa solamente a través de la religión sino mediante costumbres cotidianas que atraviesan diferentes aspectos de la vida social. Estos hábitos permiten mantener viva una identidad que se fue integrando en el marco tradicional de la ciudad.
Por ello, Portal Universidad dialogó con Kamel Gómez, responsable de la Sociedad Unión Árabe de beneficencia de Mar del Plata, sobre la presencia de esta comunidad en “La Feliz”, las tradiciones culturales que mantienen vigentes y algunos aspectos de la vida religiosa y social que forman parte del mundo árabe. Además, Gómez se desempeñó en la Facultad de Humanidades en relación con estudios palestinos y en el laboratorio de idiomas, donde se dictan clases de árabe.
Para entender sobre este mundo, Gómez contextualizó que “es una civilización muy amplia, que, en términos históricos, empieza a consolidarse con la aparición del Islam y engloba a 22 paises de Medio Oriente que comparten ciertos lazos históricos y culturales”
Lo que une principalmente a esas sociedades es el idioma árabe, pero también hay elementos culturales que generan una cierta coherencia: la música, la gastronomía, determinadas tradiciones sociales y una historia compartida, aún así existen ciertas disparidades entre esos países. “Sin embargo, es importante aclarar que también existen diferencias muy grandes entre ellos. No es lo mismo un árabe marroquí, un árabe sirio o un árabe del Golfo. Las culturas, las formas de vida y hasta las interpretaciones religiosas pueden variar mucho entre un país y otro, aunque igualmente existen rasgos comunes que permiten hablar de un mundo árabe”, aclaró.
La Unión Árabe en Mar Del Plata
La Sociedad Unión Árabe de beneficencia se encuentra en la esquina de Italia y Rivadavia y fue fundada en 1935 con la función importante de conservar los rasgos característicos de la región, pero que hoy se encuentra muy afectada por la actualidad que se vive en Medio Oriente.
Con el contexto bélico de la zona, Gómez explicó que a la institución le resuena de muy cerca: “Nosotros venimos de atravesar un momento muy fuerte como institución y como comunidad, porque durante los últimos dos años estuvimos muy atravesados por la situación Gaza. Durante ese tiempo decidimos no realizar eventos, veíamos las imágenes y los videos que llegaban desde allá, sentimos que no era el momento para fiestas o celebraciones. Fue una decisión difícil, pero creemos que fue correcta en ese contexto”.
Ahora se está buscando retomar las actividades y volver a convocar a los integrantes con el objetivo de colaborar con el sostenimiento de la Unión y la organización de ejercicios culturales. “Nuestra institución también tiene una participación muy activa en todo lo que tiene que ver con la causa árabe y especialmente con la palestina. Participamos de un colectivo que se llama “Mar del Plata con Gaza”, donde distintas organizaciones y personas de la ciudad se reúnen para reflexionar, debatir y difundir información sobre lo que ocurre en esa región”, comentó.
Asimismo, Gómez enfatizó sobre el labor de la sociedad: “El trabajo principal que desarrollamos como institución tiene que ver con actividades culturales y educativas, pero también con un compromiso político con determinadas causas que forman parte de la historia y de la identidad del mundo árabe. Al mismo tiempo, el espacio funciona como un lugar de encuentro: muchas personas participan de actividades, otras alquilan el salón para distintos eventos y, en momentos de conflicto en Medio Oriente, también solemos ser una fuente de consulta para medios y organizaciones que buscan entender mejor lo que está pasando”.
En ese marco, el responsable agregó que “los integrantes que participan en la institución no son necesariamente todos descendientes de árabes. Muchos sí lo son, hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes, que mantienen el vínculo con la colectividad, pero también se acercan muchas personas que no tienen un lazo sanguíneo con la cultura árabe. De hecho, con el paso de las generaciones algunas cosas cambiaron: antes en la institución se hablaba más árabe que español, pero hoy el idioma ya no se transmite de la misma manera dentro de las familias. Por eso decimos que, aunque el vínculo con la colectividad muchas veces sigue siendo sanguíneo, no es un espacio excluyente: muchas personas se enamoran de la cultura árabe y terminan sintiéndose parte de la comunidad”.
La gastronomía como importante esencia
La comida árabe se integró a la cultura argentina y hoy es muy común que la gente consuma esos tipos de platos, algo que hace algunos años no era tan habitual y se refleja como una forma de intercambio cultural.
Kamel Gómez mencionó comidas típicas que hoy se ven muy integradas en el país. “El hummus, una pasta hecha a base de garbanzos, ahora es muy habitual y muchísima gente lo consume, sobre todo con la expansión de las dietas vegetarianas o más saludables. Otro es el shawarma, una preparación de carne que se cocina en un trompo vertical y se sirve en pan con distintas verduras y salsas”, indicó sobre algunos menús que antes eran considerados exóticos, pero que ahora están completamente incorporados a la oferta gastronómica.
Del mismo modo, contó sobre otros alimentos más representativos: “Uno de los platos más queridos dentro de la colectividad es el fatay, que muchos conocen como la empanada árabe, muy tradicional que generalmente lleva carne condimentada con especias y limón. También el keppe, un plato que está hecho principalmente con trigo burgol y carne, que puede prepararse crudo, al horno o frito, y el falafel, croquetas hechas a base de garbanzos o habas, muy consumidas en dietas vegetarianas”.

Comida árabe
La presencia más fuerte de la Unión Árabe, desde lo gastronómico, es la Feria de las Colectividades, donde muchas comunidades muestran sus tradiciones. “En ese espacio nosotros representamos a la cultura árabe a través de la comida y muchísima gente se acerca a probar platos tradicionales y a conocer un poco más sobre nuestras costumbres. La gastronomía termina siendo una puerta de entrada muy importante para que las personas se acerquen a la cultura árabe”, sostuvo.
El islam: el Corán, distintas corrientes y situación de las mujeres
La religión de la comunidad árabe es el islam, fundada por el profeta Mahoma que basa en el Corán como su libro sagrado. Los musulmanes tienen un vínculo sólido con esta creencia que va en aumento de seguidores fieles.
Por eso, Kamel Gómez detalló que “el islam se considera, a grandes rasgos, como el último mensaje enviado por Dios a la humanidad. Desde la perspectiva musulmana, el islam viene a cerrar o sellar ese ciclo de profecía que comenzó con otros profetas y que transmite un mensaje común, aunque con particularidades propias. En relación con el judaísmo nuestra religión suele ser muy crítica con cuestiones como el interés o la usura. Y con el cristianismo, la principal discusión tiene que ver con el aspecto trinitario, el islam rechaza la idea de la Santísima Trinidad”.
“Para el islam, Jesús es considerado un profeta y un mensajero de Dios, pero no se lo considera ni hijo de Dios ni Dios mismo. En la religión, la afirmación de la unidad de Dios es un aspecto central, y también el rol de los profetas, que muchas veces aparecen como figuras que se enfrentan a la arrogancia del poder o a los opresores de su tiempo”, agregó.
También, explicó que “dentro del islam existen distintas corrientes o tradiciones: suníes y chiíes. La diferencia surge después de la muerte del profeta Mahoma, cuando se discutió quién debía sucederlo como líder de la comunidad. Los chiíes consideran que el profeta había designado a un sucesor dentro de su propia familia, alguien con la sabiduría necesaria para interpretar correctamente el Corán. En cambio, la mayoría sunní sostuvo que él no dejó un sucesor claro y que la comunidad debía elegir un liderazgo principalmente político y administrativo. Es importante entender que no existe una única forma de vivir el islam, por eso digo que hay tantos islam como distintas maneras de ser peronista”.
En paralelo, definió al libro sagrado del islam: “El Corán para nosotros es un texto revelado que continúa los mensajes anteriores. Es la palabra de Dios y tiene un lugar central en la vida espiritual de los musulmanes. A comparación con la Biblia que es una colección de distintos libros, mientras que nuestra recitación tiene una estructura y una lógica propias. El Corán está compuesto por 114 capítulos y su forma de lectura no siempre sigue un orden temático como el que estamos acostumbrados en otros textos. Muchas veces pasa de un tema a otro, y para los creyentes eso forma parte de la manera en que el texto transmite su mensaje”.
Sobre la situación de las mujeres en el islam, Gómez advirtió que “hay que tener mucho cuidado con las visiones simplificadas o monolíticas sobre los musulmanes”. En esa línea, refutó: ”Hay mujeres musulmanas que son científicas, médicas o profesionales y que participan activamente en la vida social. La realidad del mundo islámico es mucho más diversa de lo que muchas veces se muestra en los medios. También es cierto que existen tensiones entre ciertos valores occidentales y algunas interpretaciones del islam, pero esas discusiones deberían darse desde el diálogo y no desde una postura de superioridad cultura”.
Los pilares fundamentales del islam
En el islam existen tres pilares fundamentales que constituyen la base de la fe y la práctica para los musulmanes: la oración, el ramadán y la peregrinación.
El responsable dijo que “la práctica central del islam es la oración y que un musulmán practicante organiza su vida alrededor de cinco momentos de oración a lo largo del día: antes de la salida del sol, al mediodía, por la tarde, al atardecer y por la noche. En la vida cotidiana muchas veces se adaptan, pero la idea es mantener esos momentos de conexión espiritual”.
Otra práctica importante es la peregrinación con localización importante en La Meca y Medina, donde esta enterrado el profeta Mahoma, en Arabia Saudita, lugar histórico donde surgió el islam y que concentra muchos de estos sitios sagrados. “Todo musulmán o musulmana que tenga la posibilidad debería realizarla al menos una vez en la vida. La peregrinación implica dejar por un tiempo la vida cotidiana, el trabajo y las obligaciones para emprender un camino espiritual”, mencionó.
Con respecto al Ramadán, Gómez aclaró: “Durante ese mes se realiza el ayuno desde antes de la salida del sol hasta después de la puesta y en ese tiempo los musulmanes no comemos, no bebemos, no fumamos ni mantenemos relaciones sexuales con el objetivo de fortalecer la vida espiritual, reflexionar y mejorar el vínculo con los demás. A lo largo de este período tratamos de ser más observantes y más conscientes de nuestras acciones y prestamos atención a lo que decimos, pensamos, miramos y cómo nos relacionamos con el prójimo. Además, en este mes las familias y las comunidades se reúnen por la noche, las mezquitas tienen mucha actividad y se generan espacios de encuentro”.
“También existe el zakat, que es una contribución económica que realizan los musulmanes. Es una parte de los ingresos que se destina a la ayuda social, especialmente a las personas más necesitadas. Igualmente hay una práctica muy presente en la tradición islámica que consiste en promover el bien y rechazar el mal, es una idea que atraviesa muchas de las enseñanzas religiosas”, agregó.
“Todas las tradiciones espirituales buscan algo parecido: mejorar la convivencia entre las personas y construir una mirada más integral del ser humano. Hoy en el mundo muchas personas se preocupan por el ejercicio físico, por ir al gimnasio o por cuidar el cuerpo, y eso está muy bien. Pero también creemos que el espíritu necesita ejercitarse y ahí es donde aparecen las tradiciones religiosas”.
Al ser consultado sobre sus costumbres como miembro de la Unión, Gómez comentó: “Una de las costumbres más importantes que tengo es el vínculo cotidiano con el Corán. Para mí es muy difícil pasar un día sin leer o escuchar alguna parte del Corán. Es algo que forma parte de mi vida cotidiana, lo consulto permanentemente”.

La Meca, Arabia Saudita
La muerte y costumbres funerarias
Dentro de la tradición islámica también existen prácticas específicas vinculadas a la muerte, donde el respeto por el cuerpo y la dimensión espiritual del fallecimiento ocupan un lugar central.
En ese sentido, Gómez explicó que “en la tradición islámica el trato hacia los muertos es muy respetuoso. Cuando una persona fallece, el cuerpo se lava, se amortaja, es decir que se envuelve en un sudario y luego se realiza el entierro. En el islam se aprecia mucho el cuerpo humano, incluso después de la muerte se trata con cuidado y dignidad”.
El responsable de la Unión Árabe también contó su experiencia personal participando de este tipo de rituales. “Yo tuve el honor de aprender a lavar a una persona fallecida y de participar en ese proceso. Es un momento espiritual muy fuerte. A mí personalmente me hizo muy bien vivirlo desde ese lugar”, relató.
En la tradición islámica la muerte es entendida como parte del proceso vital. “En nuestra tradición se habla mucho de la muerte y se la recuerda con frecuencia. No significa que no exista temor, pero sí que se intenta convivir con la idea de la muerte como parte natural de la vida”, declaró.
Asimismo, señaló que la religión también cumple un rol importante frente a esa realidad: “De alguna manera la religión funciona como un consuelo frente a la muerte, pero al mismo tiempo intenta darle un sentido tanto a la muerte como a la vida”.
Otras prácticas culturales
Además de las prácticas religiosas, existen distintas costumbres culturales que forman parte de la vida cotidiana en muchas sociedades árabes e islámicas. “En árabe existe la expresión ‘Inshallah’, que significa ‘si Dios quiere’. Curiosamente, esa expresión dejó una huella en el español: la palabra ‘ojalá’ viene justamente del árabe y significa lo mismo. Muchas veces usamos esa expresión para referirnos a algo que esperamos que ocurra, siempre reconociendo que el resultado final depende de la voluntad de Dios”, contó Gómez.
También existen ciertas prácticas culturales que se repiten en distintas sociedades islámicas, aunque no siempre se aplican de la misma manera en todos los países. “Tradicionalmente se utiliza la mano derecha para comer o tomar algo, mientras que la izquierda esta asociada a otras funciones vinculadas a la higiene. También en muchas sociedades árabes recibir bien al invitado es un valor cultural muy importante. La música, la danza y la celebración forman parte de la vida cultural de muchas sociedades árabes y en la mayoría de los casos el baile simplemente tiene que ver con el disfrute familiar o con tradiciones culturales que existían incluso antes del islam, aunque hay corrientes místicas dentro del islam que utilizan la danza como una forma de práctica espiritual”, indicó Kamel Gómez sobre algunas costumbres de la religión.
En ese sentido, aclaró que los hábitos no lo realizan todas las personas que tengan la misma creencia, sino que es más amplio: “Lo importante es entender que el mundo islámico es muy grande. Estamos hablando de más de mil millones de personas con culturas y costumbres muy diferentes. Muchas veces se cree que la religión determina todos los aspectos de la vida cultural, pero en realidad hay muchas prácticas que vienen de tradiciones anteriores al islam”.
Entre prácticas y actividades, la Unión Árabe funciona como un espacio donde la colectividad mantiene vivas sus raíces y, al mismo tiempo, las comparte con el resto de la sociedad. “Mar del Plata tiene una historia interesante de convivencia entre distintas comunidades religiosas y culturales. La comunidad árabe forma parte de esa historia con instituciones, espacios culturales y actividades que se desarrollan en la ciudad y durante muchos años participamos en encuentros de diálogo interreligioso con comunidades judías y cristianas”, concluyó el responsable de la Unión Árabe en “La Feliz”.
