El valor de escribir a mano en tiempos de pantallas: “la lentitud es lo que nos permite reflexionar”

La carta que Lionel Messi escribió y difundió sobre su retiro de la Selección argentina volvió a poner en escena una práctica cada vez menos habitual: escribir a mano. En un entorno atravesado por teclados, pantallas e inteligencia artificial, el manuscrito aparece como una forma de comunicación que no solo transmite un contenido, sino que también expresa mucho más allá de las palabras. La escritura a mano implica tiempo y un trabajo diferente al que se realiza frente a un teclado. Asimismo, la escritura a puño y letra propone detenerse para pensar, reflexionar y poner en juego distintas capacidades cognitivas.

En ese contexto, Portal Universidad dialogó con la doctora en Letras y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), Carola Hermida, quien analizó el valor de esta práctica en un escenario comunicacional atravesado por las pantallas.

El valor de escribir a mano

La elección de escribir una carta a mano adquiere un significado particular en una época en la que la mayoría de los intercambios escritos se realizan mediante dispositivos digitales. “La carta de Messi puso en el tapete la importancia de escribir a mano en tiempos de pantalla, porque con el acceso y la posibilidad que tenemos de escribir a través de los teclados, el gesto de escribir a mano asume un papel muy importante”.

En esta línea, la profesional dijo que “cuando elegimos comunicarnos con otra persona de esa manera, le estamos diciendo muchas cosas más allá del contenido del texto. El manuscrito, la carta, es un género que se considera en decadencia a raíz de los nuevos formatos con los que nos comunicamos actualmente. Es raro recibir una carta hoy en día, porque quedaron relegadas a solo usos burocráticos y administrativos o, por el contrario, muy íntimos, personales y de afecto”.

Escribir a mano en tiempos de pantallas

Un texto escrito de forma manuscrita puede decir algo más que simplemente palabras. “Escribir a puño y letra tiene un gesto más artesanal, más pensado, más personal y dejamos nuestra propia marca a través de nuestra tipografía. El caso de la bandera de Malvinas fue una escritura muy espontánea, improvisada y que atraviesa lo más íntimo de quienes tomaron la decisión”.

En ese sentido, agregó: “Cuando escribimos en forma manuscrita determinamos ciertas cosas que parecen más superficiales y materiales, como la calidad del papel, el color de la birome, el lápiz, pero que son realmente importantes”.

La decisión de utilizar papel y puño y letra puede adquirir una dimensión afectiva. “El hecho de optar por escribir en forma manuscrita tiene muchísimas otras connotaciones. De algún modo, se vincula con algo afectivo, íntimo y comprometido con aquello que está diciendo. En la carta de Messi, hay alguna palabra tachada, por lo que da a entender que es algo espontáneo, afectuoso y cercano para los destinatarios”.

Escribir para pensar y comunicar

La escritura manuscrita supone un proceso cognitivo diferente, en parte porque obliga a desarrollar una actividad más lenta que la escritura mediante un teclado. “Nosotros hablamos de contexto retórico, es decir, cuál es el objetivo que tenés, tu propósito, a quién le escribís, con qué finalidad, todo esto exige que tomemos decisiones para hacerlo a mano o en un teclado”, explicó Hermida.

Asimismo, sostuvo: “Hay investigaciones sobre este tema que señalan que el trabajo que implica escribir a mano tiene ventajas y desventajas. La lentitud podría ser una desventaja, pero también es lo que nos permite reflexionar más sobre lo que estamos escribiendo. Cuando estamos escribiendo hay un trabajo visual y sensorial que favorece a la memoria. Además, uno recuerda más las cosas que escribió, por eso cuando resumimos, estudiamos o planificamos algo, mayormente elegimos la escritura”.

Escribir a mano

A diferencia de un diálogo cara a cara, la escritura presenta un desafío para aquel que escribe, porque debe construir un contexto para el receptor. “Si estás hablando con alguien, le podés guiñar un ojo, levantar la voz o reírte, y eso va a hacer que esa persona entienda que lo estás diciendo irónicamente, que estás haciendo un chiste o que estás exagerando. Pero en la escritura, en general, no tenés nada de eso, porque no estás compartiendo el espacio y el tiempo con tu destinatario”.

Además, la docente agregó: “Entonces, eso te exige y te plantea problemas retóricos: tenés que reponer información que en la oralidad no sería necesaria. En la carta de Messi, pone una especie de pie de página en el que aclara la fecha en la que la escribió y cuándo decidió darla a conocer. Cuando uno escribe, tiene que crear y dar a conocer al destinatario ese contexto”.

Del mismo modo, Hermida indicó que “al escribir a mano, le estás diciendo al receptor que te importa, le dedicás tiempo, sinceridad y te esforzás por sostener ese vínculo con palabras textuales. En ese sentido, hay que recalcar la importancia en lo motriz en la actividad de la escritura manuscrita. Sobre todo en los momentos iniciales o de la alfabetización inicial de las personas, se pone demasiado en primer plano esa habilidad motriz, más que el desafío cognitivo que implica aprender a escribir. No es lo mismo saber dibujar las letras que aprender a escribir”.

El desafío de escribir entre el papel y las pantallas

Las diferentes modalidades de escritura pueden responder a necesidades diferentes. “Son dos canales que podemos usar. Lo ideal sería que todas las personas, primero, tuviéramos una buena alfabetización para poder comunicarnos y ejercer el derecho que tenemos a la lectura y a la escritura. Y luego, en el contexto en el que vivimos hoy, lo ideal sería tener la posibilidad de optar por la escritura manuscrita o por la escritura en teclado, de acuerdo con los requerimientos y las necesidades comunicativas o retóricas que tengamos”.

Asimismo, agregó: “Porque a veces es mejor usar el teclado y otras es mejor usar lápiz y papel. Lo ideal es que todos podamos tomar esas decisiones y tener todas las alternativas al alcance de la mano para seleccionar la más apropiada según nuestros propósitos y objetivos”.

La escritura mediada por pantallas

Sin embargo, Hermida expresó que “al poder desligarnos, por decirlo de alguna manera, de las convenciones ortográficas y dejar que el corrector o la inteligencia artificial se ocupen de eso, perdemos la posibilidad de autocorregirnos, que es algo que debemos hacer cuando estamos escribiendo en forma manuscrita. Esas son cosas que, en la práctica, ocurren. Lo mejor sería que no se pierdan esas destrezas que, como escritores, tenemos que sostener y que la escritura mediada por las nuevas tecnologías enriquezca la escritura manuscrita, y viceversa”.

La incorporación de nuevas tecnologías en el ámbito educativo modifica las formas de tomar apuntes, estudiar y producir textos. “Depende de los niveles educativos. En el nivel superior se supone que hay mayor independencia y autonomía del escritor, por lo que toman sus decisiones, pero los profesores tenemos la responsabilidad de acompañarlos en ellas. A veces es tan fácil sacar una foto al pizarrón o grabar la clase, pero cuando tomas notas las operaciones cognitivas son distintas”.

En ese sentido, Carola Hermida concluyó: “En ocasiones, las propuestas de alfabetización quedan subsumidas por la presión de lo motriz. Parece que lo único que hay que hacer es aprender a dibujar las letras, sin poner en valor lo fundamental que esa magia intelectual y desafiante que tiene aprender a escribir. Entonces, hay que explorar las posibilidades que nos dan la oralidad, la escritura manuscrita y la escritura mediada por pantallas”.

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