Lactancia y derechos: cuidados que también se enseñan en la universidad
La Semana Mundial de la Lactancia comenzó a celebrarse en 1992, impulsada por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Desde entonces, cada año se propone un lema distinto para fortalecer la promoción, el acompañamiento y la protección de las lactancias en todo el mundo. La edición 2025 se desarrolló bajo el lema “Facilitar la lactancia: marcando la diferencia para las madres y padres que trabajan”, centrado en la urgencia de garantizar políticas públicas e infraestructuras que permitan sostener las lactancias más allá del entorno doméstico.
Desde el Sistema de Medios Públicos de la UNMDP dialogamos con Josefina Brenes, puericultora de la Sala de Lactancia de la UNMDP, quien explicó que el origen de esta semana se remonta a la “Declaración de Innocenti” firmada en 1990, donde se sentaron las bases para fortalecer los compromisos estatales con la lactancia como derecho humano. Desde entonces, agosto se convirtió en un mes clave para recuperar debates postergados, generar conciencia colectiva y revisar el lugar que las instituciones públicas y privadas otorgan a esta práctica.
“La Semana de la Lactancia no está pensada para las familias, sino para la sociedad y especialmente para los profesionales de la salud. No alcanza con poner el tema en agenda una vez al año. El acompañamiento a las lactancias debe sostenerse todos los días, desde una mirada respetuosa, interdisciplinaria y centrada en los deseos y posibilidades de cada persona”, afirmó Brenes, quien se desempeña como puericultora en la Sala de Lactancia de la UNMDP desde su inauguración en 2021.
Espacios seguros para lactar, estudiar y trabajar
Ubicada en el edificio de Rectorado, la Sala de Lactancia fue creada en el marco del Programa Integral de Políticas de Género de la universidad. Su funcionamiento apunta a garantizar el derecho a la lactancia de estudiantes, docentes, no docentes y cualquier integrante de la comunidad universitaria que lo requiera.
“El espacio permite que quienes están cursando, dando clases o trabajando puedan sacarse leche en condiciones adecuadas, guardarla en la heladera y llevársela a sus hogares. Evitamos que las personas tengan que cortarse la leche en un baño o interrumpir la lactancia porque no tienen dónde hacerlo”, explicó Brenes. El servicio contempla además asesoramiento profesional permanente, a través de turnos para consultas que van desde el embarazo hasta el destete.

Desde su apertura en octubre de 2021 hasta el último receso invernal, la Sala de Lactancia otorgó más de 600 turnos, entre uso del espacio y asesoramiento personalizado. Según explicó la profesional, muchas consultas llegan incluso antes del nacimiento, y en ocasiones las personas acuden directamente desde la internación para resolver dudas o continuar con el seguimiento. “El impacto es altísimo. El teléfono no deja de sonar ni siquiera durante el receso. Apenas retomamos, ya hay consultas programadas para los días siguientes”, señaló.
La lactancia como política pública
Aunque existen leyes que amparan y promueven el derecho a la lactancia —como la Ley 26.873 de Promoción y Concientización Pública sobre la Lactancia Materna y el derecho a la hora de lactancia en el empleo—, para Brenes todavía persisten múltiples obstáculos estructurales que dificultan la continuidad del proceso.
“El problema no es la falta total de leyes, sino que muchas veces esas leyes no alcanzan. La mayoría de las personas se reintegran a sus trabajos apenas a los 45 días del parto, justo cuando la lactancia recién está empezando a establecerse. Así se interrumpe un proceso que debería ser sostenido durante al menos dos años, con una primera etapa exclusiva de seis meses, según recomiendan la OMS y UNICEF”, remarcó.
En este sentido, la profesional valoró que las licencias por maternidad en la Universidad Nacional de Mar del Plata sean más extensas que en otros ámbitos. También destacó la reciente sanción de la ley nacional que regula el ejercicio profesional de las puericultoras, lo cual permite consolidar su rol como agentes de salud fundamentales para el acompañamiento y sostenimiento de lactancias respetadas.
“No se trata de obligar a nadie a amamantar. Se trata de garantizar condiciones materiales, información y apoyo para que cada persona decida cómo quiere transitar su maternidad y su lactancia, si así lo desea. Muchas veces es el mismo sistema el que va en contra: por un lado se promueve la lactancia, pero por otro las condiciones laborales no se adaptan para sostenerla”, afirmó.
Acompañar sin juzgar: el rol de la puericultura
El acompañamiento a las lactancias implica mucho más que brindar consejos técnicos. Para Brenes, su tarea como puericultora consiste en ofrecer información basada en evidencia científica, desandar mitos, generar confianza y construir un vínculo horizontal y personalizado con cada familia.

Josefina Brenes en su rol de puericultora en la Sala de Lactancia de la UNMDP
“El trabajo comienza en el embarazo, con preparación e información. Hay muchos mitos que circulan, como que los pezones se tienen que curtir, que es normal que duela o que se lastimen. La realidad es que pueden presentarse dificultades, pero no deberían ser la regla, y es fundamental saber cómo abordarlas”, explicó. Además del asesoramiento individual, la puericultora articula con pediatras, obstetras, psicólogos y otras disciplinas vinculadas al cuidado perinatal, buscando ofrecer una red integral de contención.
En este abordaje, también se consideran aspectos como el sueño, las dinámicas familiares, la alimentación complementaria y los procesos de destete. “Acompañar no es juzgar, ni imponer. Es estar presente, brindar herramientas, entender las particularidades de cada cuerpo, cada historia, cada decisión”, sostuvo.
Talleres y comunidad en movimiento
Aunque la Semana Mundial de la Lactancia se conmemoró entre el 1 y el 7 de agosto, las actividades organizadas por la universidad fueron programadas para la semana del 20, una vez finalizado el receso invernal. En ese marco, el Programa Integral de Políticas de Género junto con la Sala de Lactancia ofrecerán dos talleres abiertos a la comunidad.
El primero se titula “Leche y regreso a la universidad” y se realizará el miércoles 20 de agosto a las 18.30, con modalidad virtual. Está orientado a brindar herramientas para compatibilizar la lactancia con el estudio o el trabajo universitario, y suele dictarse al inicio de cada cuatrimestre. El segundo taller, llamado “Destetes: tiempos, señales y acompañamientos”, se desarrollará el viernes 22 a la misma hora, también en formato virtual.
Quienes deseen participar podrán inscribirse a través del Instagram oficial del programa (@generoUNMDP), donde se encuentra disponible el formulario de inscripción. Ambos encuentros forman parte del ciclo “Tiempos de lactancia en la universidad”, una propuesta que se consolida cuatrimestre a cuatrimestre con alta participación de la comunidad universitaria.
La Semana Mundial de la Lactancia permite visibilizar un conjunto de derechos, afectos y desafíos que muchas veces permanecen invisibles. En palabras de Josefina Brenes, la lactancia no es solo una elección individual, sino un proceso social que requiere compromiso institucional, políticas públicas sostenidas y una mirada integral sobre los cuidados.
