Ozempic, el fármaco que fue creado para la diabetes y hoy se usa para bajar de peso
El uso de Ozempic se volvió cada vez más frecuente en los últimos años y ganó fuerte visibilidad en redes sociales, donde se presenta como una solución rápida para bajar de peso. Se trata de un medicamento aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 2 que, en la actualidad, también se utiliza en personas con obesidad. Su creciente popularidad generó preocupación en los especialistas, quienes advierten que se trata de fármacos que necesitan seguimiento médico y evaluación individual, y que pueden generar efectos adversos.
Para abordar este tema, Portal Universidad dialogó con la médica especialista en nutrición Patricia María Arebalo, quien explicó cómo funciona este tratamiento, cuáles son sus indicaciones y qué impacto tiene en la salud. Además, detalló los posibles efectos, las contraindicaciones y la aprobación en el país.
Qué es y cómo funciona
Ozempic forma parte del grupo de fármacos que actúan sobre mecanismos vinculados al metabolismo y al control del apetito. La especialista explicó que no se trata de fármacos diseñados originalmente para bajar de peso: “El Ozempic es un medicamento desarrollado por el laboratorio Novo Nordisk, aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su principio activo es la semaglutida, un análogo del GLP-1 cuya acción en el organismo consiste en unirse a distintos receptores ubicados en el páncreas, el cerebro, el corazón, el sistema vascular y los riñones”.
Asimismo, Arebalo hizo referencia a otros medicamentos que existen en nuestro país para trtar la diabetes y dijo: “En Argentina también disponemos de otro medicamento para el tratamiento de diabetes que se llama tirzepatida, que es un fármaco dual que asocia la semaglutida con el GIP y tiene acción a nivel del tejido adiposo. Ambos medicamentos, la semaglutida y la tirzepatida se administran por vía subcutánea de forma semanal y, en su presentación en comprimidos, la semaglutida se administra por vía oral de manera diaria”.
Por otro lado, y más allá de la pérdida de peso, Arebalo explicó que estos tratamientos tienen efectos más amplios sobre la salud: “Producen múltiples beneficios en personas con diabetes al regular la glucemia, mejoran el control metabólico y, además, favorecen el descenso de peso al actuar sobre el centro del apetito. También contribuyen a frenar la progresión de la enfermedad renal, mejorar la presión arterial y regular los niveles de lípidos. Algo muy importante, que se vio reflejado en muchos estudios con evidencia científica, es la protección cardíaca, porque disminuye el riesgo de infarto agudo de miocardio, de accidente cerebrovascular y de la mortalidad cardiovascular”, destacó.
La importancia del estilo de vida
Estos tratamientos abrieron la discusión sobre el rol de los hábitos en la pérdida de peso y en el manejo de enfermedades crónicas. “La semaglutida se utiliza tanto para el tratamiento de la diabetes como para el descenso de peso en personas con obesidad, aunque en estos casos suele indicarse en dosis mayores. Lo mismo ocurre con la tirzepatida”, señaló sobre la utilización en personas con obesidad.
Sin embargo, advirtió que el tratamiento farmacológico por sí solo no es suficiente sino que “todo se logra también con cambios en el estilo de vida como una alimentación saludable, la actividad física regular tanto aeróbica como de musculación y el manejo de las emociones y el estrés”.

Ozempic, el tratamiento de moda para perder peso
Efectos adversos y contraindicaciones
La expansión de estos medicamentos en distintos perfiles de pacientes obliga a poner el foco en su seguridad y en los criterios para su indicación. En cuanto a los resultados secundarios, indicó que “los efectos adversos más comunes son las náuseas, vómitos, constipación, diarrea y cefalea. A veces se presentan algunos, todos o ninguno. Generalmente las náuseas son las más frecuentes, pero estos efectos adversos desaparecen en pocas semanas”.
En esa línea, remarcó que existen situaciones en las que su uso está contraindicado: “Está contraindicado en casos de cáncer medular de tiroides, retinopatía diabética, diabetes tipo 1 y cetoacidosis diabética, así como en población pediátrica. Además, se recomienda su uso con precaución en mayores de 65 años y en personas con antecedentes de pancreatitis aguda o litiasis vesicular”.
El abandono del tratamiento y la situación en Argentina
El uso sostenido de estos fármacos plantean cuestiones sobre sus resultados a largo plazo y su disponibilidad dentro del sistema de salud argentino. Uno de los puntos centrales es la continuidad del tratamiento y sus efectos a largo plazo, la especialista comentó que “si la persona deja el tratamiento y no incorporó los cambios de hábitos necesarios, es probable que recupere rápidamente el peso perdido y que pierda los beneficios en el control metabólico”.
“En Argentina está aprobado en su presentación subcutánea, hasta un miligramo semanal, y en comprimidos para el tratamiento de la diabetes tipo 2. En el caso de la tirzepatida, también se utiliza en formato subcutáneo, con dosis de hasta 2,4 miligramos para el tratamiento de la obesidad”, detalló en cuanto a la aprobación de estos medicamentos en el país.
La necesidad de un control médico
La demanda de estos tratamientos, en parte por la difusión en redes, generan una necesidad por parte de especialistas en advertir un seguimiento profesional adecuado. Arebalo hizo hincapié en la importancia de la supervisión profesional: “Las personas tienen que consultar al médico especializado en obesidad, al diabetólogo, al endocrinólogo y pedir asesorarse si tienen indicación para recibir este fármaco”.
En ese sentido, dijo que “la obesidad y la diabetes tipo 2 son enfermedades crónicas que requieren un tratamiento personalizado, integral y de por vida. En la Argentina, el 60% de la población presenta sobrepeso u obesidad, lo que va a generar mayor carga en el sistema de salud y una baja calidad de vida”.
“Es importante no hacer foco solamente en el peso, sino en la composición corporal. Lo que se busca es bajar la inflamación crónica del tejido adiposo y controlar mejor las enfermedades asociadas. Es fundamental acompañarlo con alimentación saludable, actividad física, manejo del estrés y buen descanso, porque el conjunto de todas estas acciones es lo que va a propiciar una mejoría en la salud”, concluyó.
